Roma (Italia). Del 9 al 15 de diciembre de 2025 se celebró en directo por streaming la segunda parte del ciclo de seminarios web dedicados a la metodología catequética, promovido por la Comisión Internacional de Catequesis FMA. En los ‘webinar’ participaron numerosos catequistas y comunidades, confirmando la urgencia de un renovado impulso en el anuncio de la fe.

En este contexto de diálogo internacional, la Comisión entrevistó a sor Josmy Jose, profesora de Metodología Catequética en la Pontificia Facultad de Ciencias de la Educación “Auxilium” y miembro de la misma Comisión. Sus reflexiones arrojan luz sobre el camino iniciado para responder a la llamada del Capítulo General XXIV a “dar un nuevo impulso a la catequesis”.

Respecto a la preparación de los temas para el séptimo seminario web, sor Josmy destacó cómo esta fue, más que un trabajo de método, un verdadero ejercicio de discernimiento personal y eclesial. El desafío principal no fue “decirlo todo”, sino seleccionar lo esencial: aquello que realmente puede ayudar hoy a engendrar a la fe.

Esto requirió un cambio de perspectiva fundamental: concebir la catequesis no como una transmisión ordenada de nociones, sino como una mediación concreta de la acción de Dios en la vida de las personas. Como recuerda el Directorio para la Catequesis, “el itinerario de la fe es un proceso gradual y continuo” (n. 61), que respeta los tiempos de maduración de cada uno, aspecto crucial en una época de profundas transformaciones culturales y generacionales.

Sor Josmy subrayó además cómo la planificación catequética es en sí misma un acto espiritual. No se trata solo de planificar actividades, sino de ponerse a la escucha del Espíritu, de las preguntas auténticas de las comunidades, de los esfuerzos y las expectativas de catequistas, familias, adolescentes y jóvenes. Proyectar un camino significa partir de las personas concretas, de su contexto cultural, de sus preguntas existenciales, integrando anuncio, celebración, testimonio y caridad en una única experiencia de fe.

Entre los temas abordados, dos en particular surgieron como prioritarios: la necesidad de concebir el itinerario como un verdadero proceso de iniciación a la vida cristiana, superando la visión reduccionista de una simple sucesión de encuentros, y la urgencia de repensar los métodos de la catequesis con adolescentes y jóvenes, que crecen en un contexto cultural digital, fragmentado y fuertemente experiencial.

Sobre la participación internacional, sor Josmy observó que más allá de los números, el valor más grande surgió en la calidad del intercambio y del diálogo. Las intervenciones, las preguntas y las resonancias crearon un espacio de escucha mutua que enriqueció a todos los participantes, provenientes de contextos culturales y eclesiales muy diversos. De las aportaciones surgió un deseo profundo: no tanto el de “aprender nuevas técnicas”, sino el de recuperar el sentido, la dirección y la confianza en el propio servicio catequético, sintiéndose parte de un camino común. Los ‘webinar’ fueron percibidos como un espacio de acompañamiento, reconocimiento y comunión.

En cuanto a la realización concreta del eslogan “Juntos para dar un nuevo impulso a la catequesis”, sor Josmy notó que en diversas Inspectorías ya se observan signos de este dinamismo, especialmente donde se trabaja de forma más sinodal, involucrando a equipos catequéticos e invirtiendo en la formación continua. El nuevo impulso emerge cuando la catequesis deja de ser un “sector” aislado y se convierte en un proceso compartido, vinculado a la liturgia, a la vida comunitaria y a la misión. Se nota, por ejemplo, una mayor atención a la planificación anual de los itinerarios y al cuidado de los encuentros como verdaderos “eventos de gracia”.

Sin embargo, permanecen resistencias significativas, ligadas sobre todo al cambio de mentalidad: abandonar la seguridad de esquemas conocidos y programas estandarizados para abrazar una lógica de acompañamiento que requiere tiempo, escucha y paciencia. En algunos contextos persiste una visión funcional de la catequesis, ligada principalmente a la preparación sacramental. El desafío más profundo, por tanto, no es solamente organizativo, sino espiritual y cultural: creer de verdad que la fe crece por procesos y que la tarea del educador es preparar el terreno, no controlar los resultados. El futuro de una catequesis incisiva se juega en la capacidad de mantener unidos el rigor en la planificación y la docilidad al Espíritu.

El camino continúa: el ciclo de formación prosigue del 9 al 15 de marzo de 2026 con el seminario web dedicado a la metodología en la catequesis (tercera parte).

Los videos están publicados en el canal de YouTube FMA Ambito PG, donde también se puede encontrar el enlace para descargar el material utiliza.

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