Roma (Italia). El 20 de diciembre de 2025 en Roma, en la Casa Generalicia del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, las novicias del Noviciado Internacional «María Auxiliadora» de Castel Gandolfo, junto con su Maestra, Sor Luisa Menozzi, y la comunidad formativa, compartieron un momento de fraternidad con la Madre Chiara Cazzuola, su Consejo y las hermanas de la comunidad de la Casa Generalicia.
Las jóvenes desearon una feliz Navidad a través de una breve representación titulada “Lo cotidiano: donde el instante se abre a lo eterno”, en la que destacaron que, gracias a la encarnación de Cristo, la vida diaria y cada instante pueden abrirse a la eternidad, convirtiéndose así en el lugar donde el abrazo de Dios es ininterrumpido.
Los protagonistas de lo cotidiano son los “héroes de nuestro tiempo”, el “pueblo de Dios paciente” y los “santos de la puerta de al lado”, quienes corren el riesgo de perderse en el frenesí y, sin embargo, buscan siempre retomar la marcha por la vía iluminada por la Luz que «viene a habitar entre nosotros».
Las novicias concluyeron este momento con el canto “Questa Terra” (Esta Tierra), que resume el significado que quisieron dar a su felicitación: “Esta tierra se cubre de inmensidad y el tiempo se abre a la eternidad para recibir al Hijo de Dios, revestido de verdadera humanidad”.
El Consejo General correspondió con un canto titulado “Que la Navidad sea paz”, en el cual todas participaron alternando las voces de dos solistas con el coro en el estribillo:
“Que la Navidad sea paz, que la Navidad sea luz, que cada gesto de amor nos haga a todos mejores”.
En un mundo que corre veloz, entre luces y sombras, hay un deseo que une a todos: la paz. Una paz que puede nacer de las cosas sencillas: una sonrisa, una mano tendida, un gesto de amor.
Posteriormente, la Madre dejó su mensaje partiendo de la Palabra de Dios que la Liturgia entrega en estos días. Resaltando la figura de María y de José, invitó a todas a interiorizar su actitud de escucha y de acogida ante una llamada inesperada. Una docilidad al Señor que parte de lo cotidiano y que llama a cada una a hacerle espacio, a dejarlo actuar en la propia vida:
“En el fondo, la Navidad es esto: dejar que Dios haga de nosotras y en nosotras lo que quiera. Jesús se encarna en el vientre de María porque ella cree que Dios es Dios, que puede hacer en ella lo que humanamente es imposible; y lo mismo cree José, por eso se realiza este gran Misterio”.
La velada concluyó con el intercambio de regalos y un momento de convivencia en la alegría y el espíritu de familia que anuncia la Navidad del Señor.
Foto: Flickr FMA


















