Roma (Italia). El 21 de noviembre de 2021, en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, se celebra la XXXVI Jornada Mundial de la Juventud.

La Jornada, tradicionalmente vivida el Domingo de Ramos, se celebra por primera vez en esta Solemnidad por deseo del Papa Francisco, que quiso relanzar la JMJ en las Iglesias particulares. En el Mensaje de título “¡Levántate! Te hago testimonio de lo que has visto!” (cf. Hechos 26,16) invita a los jóvenes a “participar en esta peregrinación espiritual que nos llevará a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa en 2023”.

En las Orientaciones pastorales para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en las Iglesias particulares” a cargo del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, destacó algunos “puntos clave” en el corazón de la celebración de la JMJ:

 La Jornada de los jóvenes sea una “fiesta de la fe”

Mediante la adoración eucarística y momentos celebrativos, de encuentro con Cristo y con la misericordia de Dios, los jóvenes han de poder vivir “una experiencia viva y gozosa de fe y de comunión, un espacio para experimentar la belleza del rostro del Señor”.

La Jornada de los jóvenes sea una “experiencia de Iglesia”

Aspectos a cuidar en la realización de la Jornada son la escucha y la implicación de los jóvenes, para que “puedan hacer experiencia de comunión eclesial y crecer en la conciencia de ser parte integrante de la Iglesia”. Por esto, hace falta “encontrar tiempos y modos adecuados para que la voz de los jóvenes sea escuchada dentro de las estructuras de comunión existentes. (…) ¡No olvidemos que ellos son el rostro joven de la Iglesia!”

 La Jornada de los jóvenes sea una “experiencia misionera”

La JMJ sea oportunidad para vivir una experiencia misionera porque, como dice el Papa Francisco, “la pastoral juvenil debe ser siempre una pastoral misionera”. A través de momentos de evangelización pública, experiencias de voluntariado, de servicio gratuito y entrega, los jóvenes pueden convertirse en protagonistas en el anuncio: “Su misma presencia y su fe gozosa constituyen ya un “anuncio viviente” de la Buena Noticia que atrae a otros jóvenes”.

La Jornada de los jóvenes sea una “ocasión de discernimiento vocacional” y una “llamada a la santidad”

Una dimensión fundamental de la JMJ es la vocacional, en que los jóvenes pueden comprender que Dios ante todo los ha llamado a la vida, que continuamente los llama a la felicidad, a conocerlo y a escuchar su voz. “En la base de cada opción vocacional debe haber la llamada aún más fundamental a la santidad. La JMJ debe hacer resonar en los jóvenes la llamada a la santidad como verdadero camino a la felicidad y a la autorrealización”.

La Jornada de los jóvenes sea una “experiencia de peregrinación”

Desde su institución en el 1985, por una intuición de San Juan Pablo II que quiso acompañar a los jóvenes en este camino de fe y de esperanza, la JMJ, con sus etapas anuales y trienales en las realidades locales y mundiales, se transformó en una verdadera y propia peregrinación “a través del espacio – de ciudades, pueblos y continentes diversos hacia el lugar escogido para el encuentro con el Papa y con los otros jóvenes – y una peregrinación a través del tiempo – de una generación de jóvenes a otra que “ha recogido su testimonio” – que ha marcado profundamente los últimos treintaicinco años de vida de la Iglesia”. Los jóvenes de la JMJ son, por eso, un “pueblo de peregrinos” que “caminan juntos” hacia una meta, hacia el encuentro con Alguien, el Único capaz de dar sentido a su existencia, el Dios hecho hombre que llama a cada joven a hacerse su discípulo, a dejarlo todo y a caminar tras de Él”.

La Jornada de los jóvenes sea una “experiencia de fraternidad universal”

La JMJ diocesana debe ser ocasión de encuentro para todos los jóvenes, no sólo católicos: “la celebración diocesana/epárquica de la JMJ puede ser el tiempo oportuno para hacer acercar y dialogar entre ellos a todos los jóvenes que viven en un determinado territorio, más allá de su credo, de su visión de la vida, de sus convicciones. Cada joven debe sentirse invitado a tomar parte en ella y acogido como hermano”.

El 21 de noviembre de 2021 el Papa Francisco preside la S. Misa en la Solemnidad de Cristo Rey en la Basílica de S. Pedro, en camino con muchos jóvenes del mundo a los cuales, en su Mensaje, dice:

“¡Espero que todos nosotros podamos vivir estas etapas como verdaderos peregrinos y no como “turistas de la fe”!¡Abrámonos a las sorpresas de Dios, que quiere hacer resplandecer su luz en nuestro camino. Abrámonos a escuchar su voz, también a través de nuestros hermanos y nuestras hermanas. Así nos ayudaremos unos a otros a levantarnos juntos, y en este difícil momento histórico nos haremos profetas de tiempos nuevos, llenos de esperanza!”.

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