Roma (Italia).  El 25 de agosto de 2019 se celebra el 50º de la muerte de la Beata Sor Maria Troncatti, una Hija de María Auxiliadora misionera en la selva amazónica, ofreciendo su vida por la paz entre los “colonos” y los shuar.

En esta ocasión, Madre Yvonne Reungoat, la Madre General de las Hijas de María Auxiliadora, desde Kenia donde está en visita a la Inspectoría “Nuestra Señora de la Esperanza” (AFE), ha enviado un mensaje del que ofrecemos el texto íntegro:

A ti, queridísima Inspectora sor Cruz María Piña,
y a vosotras, queridísimas hermanas de la comunidad inspectorial,
a las Autoridades eclesiásticas y civiles,
a Su Excelencia  Mons. Néstor Montesdeoca que preside la Eucaristía,
a los Sacerdotes concelebrantes,
a los miembros de la Familia salesiana, in particular a los hermanos Salesianos,
a todas las personas, adultos y jóvenes, que han contribuido de forma excelente a la preparación de este momento celebrativo por el 50° del dies natalis de sor Maria Troncatti,

deseo expresar mi profunda alegría y gratitud. Me uno a vosotros, en nombre de todo el Instituto, para alabar al Señor por el precioso don hecho a la Iglesia, a todas/os nosotros y al pueblo “Shuar” especialmente, por esta gran figura de misionera: la beata sor Maria Troncatti, que dio su vida en un total ofrecimiento de amor.

Recuerdo con conmoción el 24 de noviembre de 2012, día de su Beatificación en Macas, donde, como Iglesia en fiesta, nos sentimos envueltos en un clima de comunión en torno a ella para decirle nuestro gracias por su misión en tierra amazónica, privilegiando a los más pobres, sus “predilectos”, como lo fueron para Jesús.

No le faltaron dificultades, momentos de desánimo, contratiempos de varios géneros, pero ella permaneció siempre abrazada a la “roca” en la cual había construido su vida y su misión: ¡el Señor Jesús!

En un escrito personal suyo leemos: “Señor, quiero ser tuya para siempre. Oh Señor, he dejado todo lo que más quería para servirte, para santificarme … Me quedas solo Tú y Tú me bastas. Jesús, ayúdame a ser buena y a perseverar en este estado de vida en el que me has llamado: que sea fiel en tu servicio… Dame mucho amor, dame un gran espíritu de sacrificio, de humildad y de abnegación para que yo sea un instrumento que haga mucho bien a todos”.

Es grande nuestra alegría al pensar que la “Madrecita” está presente entre nosotros, y hacer memoria de ello y acoger con gratitud su luminoso y significativo mensaje de santidad educativa y misionera.

En el año de preparación al CG XXIV en el cual la Iglesia celebrará en el próximo mes de octubre el Sínodo Panamazónico del tema: Amazonia, nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral, Sor Maria Troncatti ha sido elegida entre los testimonios del Sínodo. Ella representa para todos una oportunidad para reavivar la radicalidad evangélica, acudir a las fuentes del carisma salesiano y potenciar el da mihi animas cetera tolle con el mismo impulso con el que ella misma lo vivió y poder, así, anunciar la belleza y la riqueza del Evangelio, sobre todo a las jóvenes y a los jóvenes.

Podemos decir que es una mujer de frontera, una Hija de María Auxiliadora profética, que vivió las exigencias de la inculturación con la sensibilidad y la intuición de los santos, porque inculturarse es cuestión de amor y quien ama sabe comprender, adaptarse, hacerse próximo.

Ésta es Sor Maria Troncatti, una gran misionera, porque fue capaz de amar y de ser solidaria con los más pobres, con los que sufrían en el cuerpo y en el espíritu, con las jóvenes generaciones autóctonas no con palabras, sino con el lenguaje del corazón, con gestos de delicada humanidad, camino maravilloso para evangelizar y educar con eficacia.

Su incansable obra misionera, sor Maria no la realizó sola, sino en plena sinergia y comunión con los hermanos Salesianos y con toda la Familia salesiana, valorizando las potencialidades de las laicas y de los laicos en la convicción de que sólo con ellos toda actividad de promoción humana y de anuncio evangélico había de poner raíces profundas como para poder crecer como árbol frondoso. ¡Y así ha sido! Vuestra presencia aquí hoy lo demuestra.

María Auxiliadora, a la cual sor Maria se entregó totalmente y de la cual sintió concretamente la presencia, obtenga a todas/os nosotras el coraje para continuar sembrando esperanza y alegría con corazón misionero, como el suyo!

Mi deseo es que juntas podamos irradiar y contagiar a muchas y muchos jóvenes de la belleza de la santidad de sor Maria Troncatti y con ellos y para ellos afrontar con audacia apostólica los desafíos y las prospectivas que saldrán del próximo Sínodo.

Aunque esté lejos geográficamente, estoy cercana con renovada gratitud, con gran afecto y con mi plegaria.

La bendición del Señor, por intercesión de don Bosco, de madre Mazzarello y de la beata Maria Troncatti, sea abundante en vuestra vida, en vuestras comunidades y en todas las familias.

Nairobi, 25 de agosto de 2019

Sor Yvonne Reungoat, FMA

Superiora General

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