Macas (Ecuador). El 26 de abril de 2026, en el Santuario Nacional de la Purísima de Macas, la Inspectoría Sagrado Corazón (ECU) celebró la Solemne Eucaristía de la Fiesta mundial de la Gratitud en un clima de alegría y espíritu de familia.
La Celebración fue presidida por el P. Marcelo Farfán, Inspector de los Salesianos de Don Bosco en Ecuador, y concelebrada por Mons. Néstor Montesdeoca Becerra, SDB, Obispo del Vicariato Apostólico de Méndez, junto a los Salesianos de las presencias amazónicas y sacerdotes diocesanos. Reunió a Hijas de María Auxiliadora, jóvenes, miembros de la Familia Salesiana y delegaciones provenientes de diversas partes del país y del continente para dar gracias por el servicio de animación y gobierno de Madre Chiara Cazzuola, Superiora General del Instituto FMA y, en ella, por la entrega cotidiana de cada Hija de María Auxiliadora y de tantos laicos, educadores y colaboradores que comparten la misión educativo-evangelizadora del Instituto en el mundo.
Junto a Madre Chiara estuvieron presentes sor Marta Riccioli, Consejera general Visitadora, sor Lupe Erazo, Inspectora ECU, las Inspectoras de América, las Directoras de las Comunidades de la Inspectoría, las hermanas de las diversas presencias del país, los Salesianos de Don Bosco, los jóvenes del Congreso Nacional del Movimiento Juvenil Salesiano y los representantes de los diversos Grupos de la Familia Salesiana. La celebración se caracterizó por una sincera expresión de gratitud, en la que la cercanía de los jóvenes y los gestos de afecto hicieron visible el corazón universal del Instituto.
En su homilía, el P. Marcelo Farfán situó esta celebración en el tiempo pascual como un verdadero «kairós», un tiempo de gracia y renovación para el Instituto, iluminado de modo particular por la reciente canonización de Santa María Troncatti.
«El Instituto vive un momento propicio, marcado por el don de la santidad de Sor María Troncatti, testimonio misionero para la Iglesia y para toda la Familia Salesiana», afirmó el Inspector, subrayando que el servicio de autoridad de Madre Chiara debe entenderse precisamente como una misión orientada a acompañar y animar el camino de santidad de las Hijas de María Auxiliadora en el mundo.
Partiendo del Evangelio del Buen Pastor, el P. Farfán profundizó en las imágenes de Jesús como “Pastor y Puerta”, subrayando que la vocación salesiana no puede limitarse únicamente al trabajo pastoral, sino que debe traducirse en una relación de cercanía y de profunda humanidad con los jóvenes y las comunidades.
“Uno de los riesgos más frecuentes es el de trabajar para las personas, pero sin amarlas verdaderamente”, señaló, invitando a mirar la vida de Santa María Troncatti como expresión concreta de ese amor que se entrega día tras día.
La homilía evocó con fuerza la figura de la Santa misionera salesiana, presentada como una mujer capaz de encarnar el estilo del Buen Pastor en el corazón de la Amazonía ecuatoriana.
«Era una puerta abierta para todos», afirmó, recordando cómo el Hospital Pío XII, donde prestaba servicio, se había convertido en un signo concreto de acogida, consuelo y esperanza para quienes sufrían. Su vida sencilla y entregada continúa siendo hoy una invitación a vivir una misión cercana, humilde y profundamente humana.
El P. Farfán recordó además que su testimonio forma parte de una fecunda tradición misionera en la Amazonía ecuatoriana, donde resplandecen figuras como el Venerable P. Carlos Crespi y el Siervo de Dios P. Luis Bolla, signos de una santidad nacida del servicio y de la pasión por el Evangelio.
La Eucaristía concluyó en un clima de fiesta, de comunión y de renovado compromiso. Los jóvenes, con su espontaneidad y cercanía, dieron un tono particularmente significativo a la celebración, haciendo visible la vitalidad del Carisma salesiano en Ecuador.
Entre cantos, aplausos y sencillos gestos de afecto, la comunidad dirigió un sentido «gracias» a Madre Chiara por su generoso servicio y su cercanía, renovando al mismo tiempo el deseo de continuar caminando como Familia Salesiana según el estilo de Don Bosco y Madre Mazzarello: con alegría, espíritu misionero y pasión por los jóvenes, especialmente los más necesitados.
Fotos: Flickr FMA


















