Malabo (Guinea Ecuatorial). Del 21 al 23 de abril de 2026, en la última etapa de su 3° viaje apostólico, después de haber visitado Argelia, il Camerún y Angola, el Papa León XIV llegó a Guinea Ecuatorial.
El 21 de abril llegó al Aeropuerto Internacional de Malabo, en la costa septentrional de la isla de Bioko, acogido con todos los honores por el Presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, y luego se dirigió al Palacio presidencial acompañado por dos hileras de multitudes coloridísimas, en un torbellino de música, banderas y gorras amarillas.
“He leído en algunos artículos que el pueblo de Guinea Ecuatorial había decidido no querer ser menos que sus compatriotas cameruneses y angoleños. ¡Y así fue! El pueblo se preparó espiritualmente para acoger a su Pastor y la alegría y vivacidad de estos días son el resultado de un gran trabajo de Estado y de Iglesia”, testimonia sor Giusy Becchero, misionera en Guinea Ecuatorial, Inspectoría Santa María Dominga Mazzarello (AEC).
Las dos Comunidades de las Hijas de María Auxiliadora de Malabo – Beata Eusebia Palomino y María Auxiliadora participaron con la gente en los eventos de la ciudad, mientras que los jóvenes y los grupos participaron con las Parroquias.
En Malabo, el Papa León XIV visitó el nuevo campus de la Universidad Nacional, que será rebautizado en su honor, un gesto visto como un buen augurio para el desarrollo educativo del país: “este momento reviste un significado que va mucho más allá de los confines materiales del lugar y de los edificios” – dijo el Papa dirigiéndose al Rector, a las Autoridades y a todos los presentes. – “Hoy se abre también un espacio para la esperanza, para el encuentro y para el progreso. Toda auténtica obra educativa, de hecho, está llamada a crecer no solo como estructura, sino como organismo vivo”.
En esta ocasión, el Santo Padre usó como metáfora la ceiba, árbol nacional de tronco sólido y ramas extendidas, que adquiere un gran valor evocativo: “Un árbol echa raíces profundas, se erige con paciencia y fuerza hacia lo alto y encierra en sí una fecundidad que no existe para sí misma. (…) Queridos hermanos y hermanas, aquí, en los espacios de esta sede, la ceiba de Guinea Ecuatorial está llamada a dar frutos de progreso solidario, de un conocimiento que ennoblezca y desarrolle al ser humano de modo integral. Está llamada a ofrecer frutos de inteligencia y rectitud, de competencia y sabiduría, de excelencia y servicio. (…) …entonces la ceiba continuará erigiéndose como un símbolo elocuente: enraizada en lo mejor de esta tierra, elevada por la nobleza del saber y fecunda de frutos capaces de honrar a Guinea Ecuatorial y de enriquecer a toda la familia humana”.
Siguió la Visita a los Operadores y Asistidos del Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie. En el corazón de Guinea Ecuatorial, donde la salud mental ha luchado durante mucho tiempo contra el estigma y el olvido, esta clínica situada en el barrio de Sampaka representa un faro de esperanza y un centro de excelencia. “Y un hospital, especialmente si tiene una inspiración cristiana, es precisamente esto: un lugar donde la persona es acogida tal como es, respetada en su fragilidad, pero para ayudarla a estar mejor, en una visión integral. Para tal fin la dimensión espiritual es esencial”, subrayó el Papa, cuya visita puso el foco sobre esta estructura fundamental que cura la mente, el corazón y la dignidad humana. El 22 de abril, en la Santa Misa en la Basílica Catedral de la Inmaculada Concepción de Mongomo, León XIV agradeció con los fieles al Señor “por los 170 años de evangelización en estas tierras de Guinea Ecuatorial.
Se trata de una ocasión propicia para hacer memoria de todo el bien que el Señor ha obrado y, al mismo tiempo, deseo expresar mi gratitud a los tantos misioneros, misioneras, sacerdotes diocesanos, catequistas y fieles laicos que han gastado su vida al servicio del Evangelio”. Y exhortó a sentirse todos involucrados en la obra evangelizadora: “¡no tengan miedo de anunciar y testimoniar el Evangelio! Sean ustedes los constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación, continuando la obra que los misioneros iniciaron hace 170 años”. Otro momento fuerte fue la visita a la prisión de Bata, definida como inolvidable por el mismo Santo Padre a su regreso, en la audiencia general del 29 de abril: “los detenidos cantaron a pleno pulmón un canto de agradecimiento a Dios y al Papa, pidiendo rezar ‘por sus pecados y su libertad’. Nunca había visto nada igual. Y luego rezaron conmigo el ‘Padre Nuestro’ bajo una lluvia torrencial. ¡Un signo genuino del Reino de Dios!”.
Siempre bajo la lluvia, comenzó el gran encuentro con los jóvenes y las familias en el estadio de Bata, que definió como “Una fiesta de alegría cristiana, con testimonios conmovedores de jóvenes que han encontrado en el Evangelio la vía de un crecimiento libre y responsable”. El Papa León se dirigió a ellos así: “Queridos jóvenes, queridas familias, ¡la paz sea con ustedes! Su Excelencia ha descrito a Guinea Ecuatorial como un país ‘joven, lleno de energía, de preguntas, de ganas de vivir’, y al mismo tiempo deseoso de hacer de Cristo su propia luz. Es un recordatorio del lema de este viaje – Cristo, luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza – ¡Pero aquí encuentra confirmación en la presencia de todos ustedes! La luz más resplandeciente, es la de sus ojos, de sus rostros, de su sonrisa, de los cantos, de los bailes, en los que todo es testimonio de que Cristo es alegría, sentido, inspiración y belleza para nuestra vida”.
Finalmente, en la homilía en el estadio de Malabo, reflexionando sobre el encuentro entre el diácono Felipe y el eunuco etíope, destacó cómo la Palabra de Dios transforma a los oprimidos en protagonistas de la salvación y exhortó a la Iglesia de Guinea Ecuatorial “a continuar con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús. Leyendo juntos el Evangelio, sean apasionados anunciadores, como lo fue el diácono Felipe. Celebrando juntos la Eucaristía, testimonien con la vida la fe que salva, ¡para que la palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos!”.
La estatua de la Virgen presente en el estrado era la de Nuestra Señora de Bisila, que representa a la Virgen con rasgos indígenas, patrona de la isla de Bioko y figura salvadora para el pueblo local, venerada incluso antes de la llegada de los misioneros. Al término de la liturgia, el Papa rindió homenaje a la Virgen con una oración silenciosa.
Los medios hablaban de 30 mil fieles presentes en esta Misa y, a pesar de la lluvia torrencial, las FMA relatan haber “asistido con fe y alegría a este evento de Iglesia y hemos vivido tantos momentos de emoción que han tocado nuestro corazón: la llegada del Papa, los cantos, la acogida de nuestro Presidente, los cantos en las varias lenguas de esta tierra, la liturgia preparada con esmero, la alegría expresada con ‘¡Viva el Papa!’”.
El Papa León XIV concluyó su viaje apostólico expresando su gratitud:
“Parto de África con un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad: es un tesoro grande, hecho de historias, de rostros, de testimonios gozosos y sufridos que enriquecen grandemente mi vida y mi ministerio de sucesor de Pedro. Como en los primeros siglos de la Iglesia, África está llamada a dar hoy un aporte decisivo a la santidad y al carácter misionario del pueblo cristiano. Lo obtenga la intercesión de la Virgen María, a la cual confío de corazón a todos ustedes, a sus familias, a sus comunidades, a su Nación y a todos los pueblos africanos”.

















Il Regno di DIO si espande e si fortifica, grazie al Signore Gesu’ che ne e’ il Sovrano Buon Pastore che continua ad attirare a se’… Quando ancora non avevo ricevuto il mandato di venire in Thailandia, mi rimase molto impressa ed entusiasmante, l’affermazione di SS Paolo VI al suo ritorno dalla visita pastorale in Africa. Questa e’ la sua afermazione: L’Africa e’ la speranza della Chiesa.
A distanza di poco tempo, Madre Ersilia Canta conversando sulla vocazione missionaria cosi’ si espresse: per ora non e’ facile entrare in Africa, ma nel futuro lo sara’. Ed ecco poi scattare il Progetto Africa.
Grazie, per la trasmissione anche di questa testimonianza delle nostre Consorelle in Africa che hanno accolto con cuore Missionario la presenza di Papa leone XIV insieme ai fedeli delle parrocchie locali e coinvolgendo ampliamente i propri destinatari ai vari livelli.