Luanda (Angola). Del 18 al 21 de abril de 2026, en el marco de su 3er viaje apostólico a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV visitó Angola. (Programa)

Trans la Visita a Camerún y el recibimiento en el Aeropuerto Internacional “4 de Fevereiro” de Luanda, se reunió con el Presidente de la República, João Manuel Gonçalves Lourenço, las Autoridades y miembros del Cuerpo Diplomático en el Palacio Presidencial. Entre ellos se encontraba sor Natália Miguel, Inspectora de la Inspectoría Reina de la Paz (ANG) de las Hijas de María Auxiliadora y Presidenta de la Conferencia de Institutos Religiosos de Angola (CIRA).

“Vengo a vosotros para encontrarme con vuestro pueblo, como un peregrino que busca los signos del paso de Dios en esta tierra amada por Él”.

Manifestando la alegría de esta visita, el Papa León aseguró de inmediato su oración por las víctimas de las fuertes lluvias e inundaciones que en esos días afectaron a la provincia de Benguela, y expresó su cercanía a las familias que perdieron sus hogares.

“Deseo encontrarme con vosotros en la gratuidad de la paz y reconocer que vuestro pueblo posee tesoros que no se pueden vender ni robar. En particular, tiene en sí una alegría que ni siquiera las circunstancias más adversas han logrado apagar. Esta alegría, que conoce también el dolor, la indignación, las decepciones y las derrotas, resiste y renace entre quienes han mantenido el corazón y la mente libres del engaño de la riqueza. Sabéis bien que demasiadas veces se ha mirado y se mira a vuestras regiones para dar o, más a menudo, para tomar algo. Es necesario romper esta cadena de intereses que reduce la realidad y la vida misma a mercancía de cambio”.

En sus primeras palabras, aludió a los sufrimientos y catástrofes ambientales causadas por “intereses prepotentes” sobre el país, apoyándose, sin embargo, en la alegría y la esperanza que caracterizan a esta “joven sociedad”: “La alegría sabe excavar trayectorias incluso en las zonas más oscuras de estancamiento y angustia”.

Y añadió: “Juntos, podéis hacer de Angola un proyecto de esperanza. La Iglesia católica, de cuya labor de servicio al país sé cuánto valoráis, desea ser levadura en la masa y favorecer el crecimiento de un modelo justo de convivencia, libre de las esclavitudes impuestas por élites con mucho dinero y falsas alegrías. Solo juntos podremos multiplicar los talentos de este pueblo maravilloso, hasta en las periferias urbanas y las más remotas regiones rurales donde late su vida y se prepara su futuro”.

Grande fue la participación del gozoso pueblo angoleño en todos los momentos con el Santo Padre, así como la de las Hijas de María Auxiliadora, que se distribuyeron para estar presentes en los diversos lugares.

El 19 de abril, las FMA estuvieron junto a la gente, acampada desde la noche en coloridas tiendas, en la explanada de Kilamba, donde en la homilía de la Santa Misa el Papa, retomando el Evangelio del 3er domingo de Pascua sobre los discípulos de Emaús, dijo: «Hermanos y hermanas, en esta escena inicial del Evangelio veo reflejada la historia de Angola, de este país hermosísimo y herido, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad». Y terminó: «hoy es necesario mirar al futuro con esperanza y construir la esperanza del futuro. ¡No tengáis miedo de hacerlo! Jesús Resucitado, que recorre el camino con vosotros y por vosotros se parte como pan, os anima a ser testigos de su resurrección y protagonistas de una nueva humanidad y de una nueva sociedad». En esta ocasión, sor Filomena Tuatale, secretaria inspectorial, prestó servicio en la sacristía junto a otras religiosas.

Ese mismo día, diversas FMA y formandas estaban entre los fieles festivos en la explanada frente al Santuario “Mama Muxima”, la “Madre del Corazón” en Muxima, para la oración del Rosario con el Papa, entre música, cantos y danzas, signo de la inmensa alegría de tener entre ellos al sucesor de Pedro. “Queridos jóvenes, queridos miembros de la Legión de María, queridos hermanos y hermanas, la Virgen nos pide dejarnos involucrar por los sentimientos de su corazón, para ser como Ella constructores de justicia y portadores de paz. (…) También a vosotros, de hecho, la Madre del Cielo os confía un gran proyecto: el de construir un mundo mejor, acogedor, donde no haya más guerras, ni injusticias, ni miseria, ni deshonestidad, y donde los principios del Evangelio inspiren y moldeen cada vez más los corazones, las estructuras y los programas, para el bien de todos. ¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra! Esto nos enseña el corazón de María, el corazón de la Mamá de todos. Partamos, entonces, de este Santuario como ‘ángeles-mensajeros’ de vida, para llevar a todos la caricia de María y la bendición de Dios”. Finalmente, se dirigió a la Virgen en la lengua local: “Mama Muxima, tueza kokué, Mama Muxima, tutambululé: ‘Mamá del corazón, venimos a ti, para ofrecerte todo’”.

El 20 de abril, tras la visita al Hogar para Ancianos, el Santo Padre celebró la Eucaristía en la Explanada de Saurimo: “Queridísimos, el testimonio de los mártires y de los santos nos alienta y nos impulsa a un camino de esperanza, de reconciliación y de paz, a lo largo del cual el don de Dios se convierte en el compromiso del hombre en la familia, en la comunidad cristiana, en la sociedad civil. Recorriéndolo juntos, a la luz del Evangelio, la Iglesia en Angola crece según esa fecundidad espiritual que comienza en la Eucaristía y prosigue en el cuidado integral de cada persona y de todo el pueblo. En particular, la vitalidad de las vocaciones es signo de la correspondencia al don del Señor, siempre abundante para quien lo acoge con corazón puro”, dijo. Y al concluir la visita, agradeciendo el esfuerzo organizativo, deseó: “¡Angola, mantente fiel a tus raíces cristianas! Así podrás seguir, cada vez mejor, dando tu aporte para la construcción de la justicia y de la paz en África y en el mundo entero”.

El Papa León regresó a Luanda donde, en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, se reunió con los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas, catequistas y agentes de pastoral. Junto a otras FMA, estaba presente la Inspectora, sor Natália Miguel quien, en calidad de Presidenta de la CIRA, recibió un rosario de manos del Papa al finalizar. Tras escuchar algunos testimonios, siguieron sus palabras, en las que subrayó la necesidad de promover la paz: “vuestra fidelidad en Angola, como debe ser en todo el mundo, está hoy particularmente ligada al anuncio de la paz. En el pasado habéis demostrado valentía al denunciar la plaga de la guerra, al sostener a las poblaciones atormentadas permaneciendo a su lado, al construir y reconstruir, al indicar vías y soluciones para poner fin al conflicto armado. Vuestro aporte es comúnmente reconocido y apreciado. ¡Pero este compromiso no ha terminado! Promoved, pues, una memoria reconciliada, educando a todos en la concordia y valorando, en medio de vosotros, el testimonio sereno de aquellos hermanos y hermanas que, tras haber atravesado tormentos dolorosos, lo han perdonado todo. ¡Alegraos con ellos, haced fiesta por la paz!”.

Como destacó sor Idalina Mareco, Coordinadora de Comunicación de la Inspectoría ANG, la visita del Papa León XIV fue para el pueblo y para todas las FMA un momento de gracia y de gran alegría: “hemos sentido verdaderamente su presencia como mensajero de paz y reconciliación, como peregrino en medio de nosotros. Mirando al pueblo angoleño que ha atravesado diversas situaciones en estos últimos tiempos, la visita del Santo Padre ha traído consigo un consuelo profundo y verdadero. Y como Iglesia, marca de modo concreto la unicidad que profesamos.

El pastor visita al rebaño; este pensamiento conlleva también un cierto privilegio, sabiendo que se trata de las primeras visitas apostólicas justo al inicio de su pontificado. La sorpresa que esta visita ha suscitado en nosotros es ver a nuestro país incluido entre los pocos países africanos que el Papa visita en este periodo.

El Papa ha venido a confirmarnos en la fe y a despertar a quienes se dicen cristianos pero están dormidos en la fe, dado que el 40% de la población es católica. Sus palabras dirigidas al clero, a los consagrados y a los agentes de pastoral siguen resonando en nosotros: ‘No tengáis miedo del mañana, pertenecéis totalmente al Señor; mirad al futuro con esperanza y construid la esperanza del futuro; lo único que el Señor nos quita es el pecado, que vuestro modo de vivir diga quién es Jesús, para que nuestro testimonio hable más fuerte’”.

1 COMENTARIO

  1. Ho letto con molto piacere la relazione della visita del Papa in Angola: assicuro la mia preghiera per una missione feconda. Srluisa Dolce FMA

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