Yaoundé (Camerún). Del 15 al 18 de abril de 2026, el Papa León XIV visitó Camerún, segunda etapa de su tercer viaje apostólico por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, y por primera vez en tierra africana desde su elección. (Programa)

A su llegada al aeropuerto de Yaundé-Nsimalen, en la tarde del 15 de abril, el Santo Padre fue recibido por el primer ministro camerunés, Joseph Dion Ngute, y por el Nuncio Apostólico, el arzobispo José Avelino Bettencourt, junto con los obispos de la Conferencia Episcopal de Camerún, otros prelados y el pueblo de Dios.

Cristianos y no cristianos se agolparon a lo largo del recorrido para aclamarlo y darle la bienvenida durante un trayecto de 21 km. La alegría de todos era palpable. Esta multitud acompañaría al Papa en cada uno de sus desplazamientos y encuentros. El itinerario en Camerún incluyó diversos encuentros: con el presidente Paul Biya, las autoridades civiles y miembros del cuerpo diplomático, la Conferencia Episcopal, huérfanos, enfermos, niños, jóvenes, estudiantes y docentes universitarios.

“Vengo entre vosotros como pastor y como servidor del diálogo, de la fraternidad y de la paz. Mi visita expresa el afecto del sucesor de Pedro por todos los cameruneses, así como el deseo de alentar a cada uno a proseguir, con entusiasmo y perseverancia, en la construcción del bien común. (…) Pretendo además manifestar la voluntad de reforzar los lazos de cooperación entre la Santa Sede y la República de Camerún, fundados en el respeto mutuo, en la dignidad de cada persona humana y en la libertad religiosa”, fueron sus primeras palabras pronunciadas en el Palacio Presidencial de Yaundé. (Discurso)

Por donde pasó, el Santo Padre abordó las cuestiones más relevantes del país, desde la diversidad de su cultura hasta el problema de la violencia y la corrupción. Invitó a las autoridades civiles a ocuparse de los problemas de los jóvenes, a ejercer el poder con espíritu de sacrificio y sin excluir a nadie en la distribución de los bienes. Exhortó a atender los problemas de la población para evitar la frustración que finalmente conduce a la violencia.

Uno de los temas más destacados por el Papa León fue el de la Paz. En un país donde existe tensión política y una situación de conflicto interno en Bamenda —lugar que el Papa visitó—, alentó a buscar la paz y a no caer en la trampa de la guerra:

“Rechacen la lógica de la violencia y de la guerra para abrazar una paz fundada en el amor y la justicia. Una paz que sea desarmada, es decir, no fundada en el miedo, la amenaza o el armamento; y desarmante, porque es capaz de resolver conflictos, de abrir los corazones y generar confianza, empatía y esperanza”.

Otro tema que tocó en Camerún fue el modo de gobernar: “Gobernar es amar al propio país, pero también a los países vecinos; ¡el mandamiento de ama a tu prójimo como a ti mismo también vale en las relaciones internacionales!”.

Los jóvenes estuvieron en el centro de sus discursos. En la homilía de la Santa Misa en el «Japoma Stadium» de Duala, el 17 de abril, invitó a los jóvenes a no ceder al desaliento, sino a ser protagonistas de su propio futuro:

“No cedan a la desconfianza y al desaliento; rechacen toda forma de abuso y de violencia, que ilusionan prometiendo ganancias fáciles pero endurecen el corazón y lo vuelven insensible. No olviden que vuestro pueblo es aún más rico que esta tierra, porque su tesoro son sus valores: la fe, la familia, la hospitalidad, el trabajo”.

Las Hijas de María Auxiliadora de la Inspectoría Santa María Dominga Mazzarello (AEC), presentes en Bafia y Yaundé, siguieron la visita principalmente en las etapas de la capital. Sor Florence Minkoué, FMA, Coordinadora de Comunicación, resume así el evento: “La visita del Santo Padre ha sido percibida como una gracia para toda la población. Su serenidad y sencillez demostraron su solicitud hacia los humildes y los más débiles”.

El testimonio de Gloria, aspirante:

Del 15 al 18 de abril de 2026, Camerún vivió momentos inolvidables. Tan pronto como el pueblo supo que el Papa había aterrizado, el país se llenó de gritos de alegría. Muchos lloraban de felicidad al ver al sucesor de Pedro. “No puedo creer que esté aquí, con nosotros”, decía una madre.

En el Palacio de la Unidad y luego en el Palacio de Congresos, se dirigió a todos. Sus palabras sobre la paz y la unidad tocaron los corazones. Después, en el orfanato Ngul Zamba de las Hijas de María, pasó tiempo con los niños; allí no hubo protocolo, solo lágrimas de alegría y ternura.

La impresión que queda es fuerte. En Camerún, la población recuerda tres palabras de esta visita: alegría, orgullo y esperanza. Esperanza porque el Papa afirmó que la diversidad del país “no es una fragilidad, sino un tesoro”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.