Roma (Italia). En el 15° video de los CommTalkS – la iniciativa del Ámbito para la Comunicación del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora con el objetivo de crear una visión compartida de la cultura de la comunicación—, el P. Giovanni Marsiglio, misionero Salesiano de Don Bosco y responsable del Museo Cimatti de Chōfu, en la periferia de Tokio, relata la vida del Venerable Mons. Vincenzo Cimatti (Faenza, 15 de julio de 1879 – Chofu, 6 de octubre de 1965), misionero en Japón.

A los tres años de edad, tras la muerte de su padre, Vincenzo tuvo la oportunidad de ver a Don Bosco, quien visitaba Faenza con el deseo de construir su escuela. “¡Vincenzino, mira, mira a Don Bosco!”, le decía su madre mientras lo alzaba en brazos. Ese rostro quedaría grabado en él para toda la vida, tanto que Don Cimatti llegaría a ser definido como “el Don Bosco de Japón”.

A los 17 años se convirtió en Salesiano y fue enviado a Turín-Valsalice, donde enseñó y obtuvo diversos títulos académicos: diploma de liceo y de composición en el Conservatorio de Parma, y licenciaturas en agronomía, filosofía y pedagogía en la Real Universidad de Turín. Por ello, era conocido como “el maestro”, “no solo porque enseñaba estas materias en las que se había licenciado, sino porque les enseñaba cómo vivir la vida como cristianos”, explica el P. Giovanni.

Fue un soprano estimado y un compositor cuyas operetas se representaban en escuelas y oratorios salesianos. Cuando ya tenía 46 años, fue enviado por Don Rinaldi para fundar la obra salesiana en Japón, donde trabajaría durante 40 años: “Se hizo famoso sobre todo por la música, por los conciertos. Prácticamente recorrió casi todo el Japón de la época dando conciertos y, en cada concierto, siempre ofrecía una conferencia sobre religión”.

Conquistó el corazón de los japoneses con su bondad, comprometiéndose, al igual que Don Bosco, en el apostolado de la prensa y de la música. Realizó cerca de 2,000 conciertos en Japón. A pesar de la dificultad del idioma, se convirtió en el primer Inspector y llamó también a las Hijas de María Auxiliadora. “En aquel tiempo ya era considerado un santo. Su modo de actuar consistía en intentar salir adelante con el sistema de San Francisco de Sales”, relata el P. Giovanni.

Él testimonia que Don Cimatti era amado por todos, no solo por sus hermanos de congregación, sino por todas las personas que se le acercaban, y que su fama se extendió tras su muerte: “Murió en 1965 rodeado de todos sus hermanos. Yo también estaba presente; éramos 40 personas, 30 clérigos y diez superiores. Murió como una vela, apagándose como una vela, durante la celebración de la misa que nos oficiaba en su habitación».

«Después comenzó su fama de santidad. En 1982 se construyó este museo donde conservamos su música y recibimos muchas fotografías que abarcan su vida en Italia, en Faenza y en Valsalice, así como, sobre todo, aquí en Japón, en las casas donde trabajó. Cada mes, en el día que conmemora su fallecimiento, celebramos una misa en su recuerdo. Fue declarado Venerable en 1991 por Juan Pablo II. Muchas personas acuden cada día a su tumba”.

El Museo Cimatti fue abierto al público en 1983 con el fin de preservar la memoria y dar a conocer la vida y obra del Venerable. El testimonio del P. Giovanni Marsiglio está acompañado de imágenes de la importante colección de composiciones musicales, documentos, libros, fotografías, homilías, cartas y objetos personales de Don Cimatti, además de fósiles, minerales, plantas, conchas, algas, insectos y mariposas que se pueden ver en el museo.

El vídeo está disponible con subtítulos en varios idiomas (desde la configuración de YouTube). Todos los CommTalkS están disponibles en el Canal Youtube CGFMANET y pueden encontrarse a través del banner lateral en la página principal del sitio web del Instituto.

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