Brescia (Italia). El 23 de noviembre de 2025, Santa Maria Troncatti reunió a todos en la Catedral de Santa Maria Assunta de Brescia, Diócesis de la Santa, para la Celebración Eucarística de agradecimiento por la Canonización.
La Eucaristía fue presidida por el Obispo, Mons. Pierantonio Tremolada, concelebrada por el Inspector de la Inspectoría San Carlos (ILE), don Roberto Dal Molin y por varios Salesianos, por el Postulador de la Familia Salesiana, don Pierluigi Cameroni, por el párroco de Corteno Golgi, don Mauro Zambetti, y por sacerdotes diocesanos. Estuvieron presentes la Superiora General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Madre Chiara Cazzuola, la Inspectora de la Inspectoría Sagrada Familia (ILO), sor Stefania Saccuman y su Consejo, la vice Postuladora, sor Francesca Caggiano, el Alcalde de Corteno, Giuseppino Lippi, y otras autoridades, los familiares y conciudadanos de la Santa, la Comunidad Educativa de Brescia y numerosas FMA.
“La emoción de ver a la Madre llevar la reliquia de Sor María al presbiterio fue fuerte, porque todos tuvimos la percepción, reforzada por las palabras de nuestro Obispo, de que la santidad de esta sencilla paisana ha dado la vuelta al mundo, ha salvado un pueblo, ha llevado a Jesucristo dondequiera que haya pasado, ha curado, sanado, cuidado y se ha ocupado de un pueblo entero. Reflexionar sobre ello es realmente percibir lo maravilloso que es Dios al acompañar a sus hijos en un camino de santidad si encuentra correspondencia, disponibilidad, generosidad y sobre todo una fe y confianza grandes e inmensurables en una persona, y así fue para sor María”, son las impresiones de sor Maria Teresa Nazzari, Directora de la Comunidad de Brescia.
En la homilía, Mons. Tremolada habló de Sor María Troncatti como testigo de la misericordia de Dios, porque se ocupó de las personas débiles, como artesana de paz, que desactivó el odio con la mansedumbre y como mujer asidua en la oración, que la llevó a la ofrenda de sí misma. En el domingo en que se celebraba la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, concluyó diciendo: «Cuando una persona es conquistada por la realeza de Cristo, se vuelve capaz de amar como Él, sube con Él a la cruz y comparte con Él la soberanía. Es lo que hizo esta hermana en el anonimato, que ahora se convierte en proclamación de su santidad».
Dentro de la solemne y cuidada Celebración, donde un coro de jóvenes y de hermanas llenó la catedral de melodías que elevaron los corazones, se sucedieron los saludos y agradecimientos por parte del Obispo a la comunidad eclesial y al Instituto, de la Inspectora y finalmente de Madre Chiara.
La visita a la exposición dedicada a la Santa de Brescia, instalada en el Duomo viejo, concluyó la mañana en un crescendo de entusiasmo e interés.
La jornada continuó en la Escuela ‘Maria Ausiliatrice’, donde en el patio se había organizado un sencillo aperitivo para todos los invitados, los niños y los padres de la escuela, el grupo inspectorial de las Exalumnas y el numeroso grupo de Corteno Golgi, además de muchos invitados y las FMA que se unieron a la Madre para festejar y agradecer el don de Sor María Troncatti.
La Madre pudo así compartir un momento fraterno con el Obispo, el Inspector de los Salesianos y los invitados, incluidos los parientes de sor María, mientras que el espacioso comedor de los niños acogió a todos para el almuerzo para llevar.
Una experiencia importante y significativa fue luego escuchar las palabras de Madre Chiara, en la capilla de la Comunidad de Brescia: “Cada uno de nosotros tiene sus raíces donde nació, donde creció y siempre debe algo a su familia de origen, al lugar que lo acompañó, que lo generó, al territorio donde creció. Pensando en Santa María Troncatti, emerge esta figura de mujer que supo encarnar, valorizar las mejores cualidades y recursos de la gente de su pueblo y de la Diócesis de Brescia, donde se inserta su camino cristiano. Este coraje, esta audacia, esta resiliencia, como diríamos hoy, ella los expresa en una misión muy precisa y dando la preferencia a los pequeños, a los humildes. Hoy estamos llamados a cuidarnos los unos a los otros”.
La Madre recordó que “El Señor llama a todos a la santidad: está escrito en nuestro ADN cristiano, y también salesiano. Don Bosco y Madre Mazzarello nos han enseñado esto, en la vida cotidiana”. Luego dirigió algunas palabras a los niños, recordando el ejemplo de San Domingo Savio y deseando que permitan al Señor hacer de cada uno/a algo grande. Todos se alegraron y apreciaron mucho su palabra espontánea y profunda, que resaltó la estupenda figura de la Santa.
Sor Stefania entregó a la Madre algunos regalos, entre ellos una carta inédita de Sor María Troncatti con la reliquia de una astilla de madera de la cama de Don Bosco, enviada por ella a su familia desde Nizza Monferrato el 1 de septiembre de 1922, con el relato de su visita, junto a las otras misioneras, a I Becchi, donde nació el Fundador: “Todo me fue objeto de gran meditación. El Señor no forma a sus santos en palacios dorados, en elegantes salones, sino en tugurios donde reina Dios y el amor a Dios”, son sus palabras.
La peregrinación de las misioneras continuó a Turín y luego a Valsalice, sobre la tumba del entonces Venerable (Don Bosco), de don Rúa y don Albera: “Todas las Misioneras fuimos a escuchar la Misa y a hacer la Santa Comunión en la capillita privada donde celebraba siempre el Venerable durante su enfermedad; visitamos su cuartito, su cama. ¡Cuánto he rezado por todos al visitar estos lugares santos! Y luego visitamos todos los laboratorios de todo oficio que os podáis imaginar. Fuimos a ver también el Palacio Real, la Iglesia donde está la Sábana Santa”.
Sor María concluye la carta con afectuosos saludos y recomendaciones a sus seres queridos: “¡Estad todos alegres que yo también lo estoy cada vez más y no (quiero) cambiar mi suerte por todo el mundo!”.
Después de los saludos y agradecimientos, todos regresaron a casa con una inmensa alegría en el corazón, tanta era la gratitud por el don de esta santidad que seguramente -como subrayó repetidamente la Madre- tendrá importantes repercusiones en el corazón de aquellos que se acercaron a su fascinante vida. Todo fue don y gracia que el corazón custodiará para siempre.
Foto: Flickr FMA






















