Roma (Italia). En la tarde del 19 de octubre de 2025, tras vivir en la Plaza de San Pedro el extraordinario evento de la Canonización de Sor María Troncatti y de otros seis nuevos Santos, unas 800 personas se reunieron en el «marco natural» del jardín de la Casa Generalicia del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora para celebrar las Vísperas, presididas por el Rector Mayor, Don Fabio Attard, y vivir un momento de Fiesta en honor de la nueva Santa.

Llenando la zona frente al altar, estaban presentes la Madre Chiara Cazzuola y el Consejo General, el Postulador, don Pierluigi Cameroni, la Madre general emérita, Sor Yvonne Reungoat, las Inspectoras, los miembros de la Familia Salesiana y los bienhechores, los jóvenes del MJS, las misioneras, las FMA de las Comunidades de Roma, de Ecuador y en representación de las Inspectorías de Italia y del mundo, el agraciado con el milagro, Juwa Bosco, con su familia, los parientes de Sor María Troncatti y los ciudadanos de Corteno Golgi y Brescia.

Durante las Vísperas, la Madre descubrió y el Rector Mayor bendijo con aceite de nardo un icono que representaba a Santa María Troncatti, «escrito en la oración» por sor Randa Kortas, FMA de la Comunidad de la Casa Generalicia, originaria de Siria. «A través de la imagen de aquella que, transformada por el Espíritu Santo, siguió a Jesús en vida y en muerte, vislumbramos el camino para llegar a la perfecta unión con Cristo», fueron las palabras que acompañaron el gesto.

La oración, enriquecida con algunos textos con palabras de la misionera, concluyó con la bendición por intercesión de Santa María Troncatti y con el himno «Artesana de la paz», seguido del saludo de la Madre Chiara: «Hoy hemos vivido juntas desde el amanecer hasta el anochecer: ¡llegamos a San Pedro a oscuras y a oscuras nos volvemos a encontrar aquí!».

La Madre agradeció en primer lugar al Rector Mayor por el acompañamiento constante y a don Pierluigi Cameroni, por el trabajo de estos años, y donó a cada uno una reliquia de Santa María Troncatti. Agradeció también a Madre Yvonne por su presencia, recordando que, en 2008, recién elegida, había firmado el decreto de Venerabilidad, acompañando luego el proceso de Beatificación, hasta la alegría de este momento. Además, expresó su gratitud a todos los que han colaborado, de diversas maneras, para la realización de estas jornadas de celebraciones y de fiesta: bienhechores, proveedores, empresas, los colaboradores más cercanos, la Directora y la Comunidad de la Casa Generalicia, las colaboradoras de los Ámbitos y todos aquellos que han participado viniendo incluso de lejos, signo de pertenencia al Instituto y a la Familia Salesiana, para celebrar una fiesta «que no termina aquí». De hecho – continuó – «Esta fiesta se abre al futuro y nos corresponderá a nosotras seguir llevando adelante la reflexión sobre esta gran Santa que el Señor nos ha regalado».

Madre Chiara concluyó agradeciendo, en representación de las 73 Inspectorías y Visitadurías del mundo, a las 38 Inspectoras y Superioras de Visitadurías presentes, y donándoles también a ellas una reliquia de la Santa.

También Madre Yvonne quiso expresar su alegría por la Canonización y dijo: «Yo deseo y le ruego a Sor María Troncatti que nos ayude a encontrar este camino de la Santidad, alegre, entusiasta, lleno de pasión apostólica y misionera y que nos despierte la pasión misionera por todo el mundo, para llegar a donde aún no hemos llegado».

La velada continuó con la cena de buffet y con el corte de la torta con la imagen de Sor María junto a una niña indígena. Después, se trasladaron al patio para un breve momento de fiesta en «estilo oratoriano», con música y juegos junto a los/las jóvenes, divididos en tres grandes grupos.

De sorpresa, llegaron después, traídos por las consejeras y por otras FMA, decenas de globos de colores, a los que se invitó a atar una pequeña nota y a escribir en ella una intención de paz con un lápiz de Santa María Troncatti recibido como regalo. Finalmente, los globos fueron liberados hacia el cielo en una fiesta de colores en la alegría, simple y espontánea, de un reencuentro de familia para celebrar algo verdaderamente grande como la Santidad.

Y precisamente para la paz fue el último pensamiento de la Madre, al recordar las palabras del Papa León en el Ángelus que, mencionando a Myanmar, Ucrania, Tierra Santa y los otros Países en guerra, confió «a la intercesión de la Virgen María y de los nuevos Santos nuestra continua oración por la paz”.

Fotografías: Flickr FMA

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