Roma (Italia). El 12 de abril de 2026 se llevó a cabo el tercer encuentro de la Peregrinación online del Proyecto de Espiritualidad Misionera (PEM), organizado por el Ámbito para las Misiones del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en colaboración con el Equipo del PEM, sobre los lugares del continente americano a donde llegaron las primeras FMA en 1877.
El recorrido, que consta de ocho etapas, se enmarca en el camino del Trienio de preparación al 150° de la Primera Expedición Misionera (2024-2027) bajo el lema “Ahora es el tiempo de reavivar el fuego – 150° de las misiones FMA”, con el objetivo de “celebrar con corazón agradecido el ardor misionero del Instituto para reavivar en el hoy de la contemporaneidad el impulso profético de nuestro carisma como don a la Iglesia y a la humanidad” (Circular n° 1038).
La primera etapa tuvo lugar en Villa Colón – Las Piedras en Uruguay, la segunda en Almagro – La Boca (Argentina), mientras que el 12 de abril se destacó la ardiente valentía de las primeras Hijas de María Auxiliadora. Misioneras que cruzan la frontera, caminan por el desierto, buscando realizar el sueño de Don Bosco: llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Madres amorosas en la Patagonia, valientes y dedicadas a los más desfavorecidos y olvidados.
El primer grupo de misioneras —compuesto por Sor Angela Vallese, Sor Angela Cassulo, Sor Giovanna Borgna y Sor Caterina Fino— llegó a la Patagonia el 16 de enero de 1880. No viajaron solas, ya que la expedición contaba con la presencia de cuatro Salesianos, cuyo director era Don Giuseppe Fagnano, y de monseñor Antonio Espinosa, vicario del arzobispado de Buenos Aires. La realidad que encontraron las jóvenes hermanas no fue fácil, pero afrontaron los desafíos con valentía y sacrificio. En una carta de Sor Angela Vallese dirigida a Don Bosco en octubre de 1880, se lee sobre el colegio María Auxiliadora de Carmen de Patagones:
«(…) Estamos confeccionando vestidos y otras prendas para nuestras pobres indígenas. Parece que el Señor nos está preparando mucho trabajo, nosotras lo deseamos ardientemente para poder salvar tantas almas que yacen en las tinieblas de la ignorancia. (…) Si vieras cuántas indígenas hay y en qué estado de miseria física y moral se encuentran. Inspiran compasión y nos duele no poder ayudarlas a todas, porque somos pocas y muy pobres. Este colegio de Carmen de Patagones cuenta actualmente con 30 niñas internas, 2 externas y una joven mora de 15 años que nos ayuda en las labores domésticas. Si tuviéramos los medios para mantenerlas, podríamos acoger, instruir y salvar a muchas más. Cada domingo vamos a la parroquia para enseñar el catecismo a las niñas cristianas del pueblo, que lamentablemente son pocas e ignorantes en materia de religión. Una vez al mes se acercan a los sacramentos y lo hacen con gran devoción. Esta práctica hace mucho bien no solo a las niñas sino también a los adultos y contribuye a estimular la fe en los indios, a hacerlos reflexionar y a apreciar nuestra santa religión».
Sor Ruth del Pilar Mora, Consejera General para las Misiones, en su saludo inicial, instó a todos los participantes de la Peregrinación a reflexionar sobre la valentía: “La valentía acompaña a cada hombre y a cada mujer que acoge la llamada de Dios y elige vivir como discípulo misionero. Pero ¿de dónde nace la valentía? Nace de la certeza de que Dios nos precede, de que ya está presente allí donde somos enviados, y de la promesa de Jesús que atraviesa toda la historia de la Iglesia: ‘Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’”.
Es esta certeza la que sostuvo a las primeras hermanas misioneras cuando dejaron su tierra, su lengua y sus seguridades para cruzar el océano hacia América. No sabían qué encontrarían, pero sabían quién las acompañaba. Madre Mazzarello expresaba esto con palabras sencillas, directas y profundamente maternas: “Sed valentes; el Señor y la Virgen os ayudarán”. En estas palabras reside toda su espiritualidad.
“Madre Mazzarello —concluyó sor Ruth— nos enseña que la valentía misionera no consiste en hacer cosas grandes, sino en decir ‘sí’ cada día, incluso cuando nos sentimos frágiles, cansados o inadecuados. Es el coraje de educar, de acompañar, de volver a empezar, de permanecer fieles a la misión confiada. Es una valentía que se vive en las relaciones cotidianas, en las comunidades educativas, en la escucha de los jóvenes, en la capacidad de superar juntos las dificultades. La valentía misionera es seguir adelante en el Señor, transformando el miedo en confianza, el cansancio en ofrenda, la incertidumbre en disponibilidad”.
El evento —animado por las hermanas del Ámbito para las Misiones, los miembros del Global Missio Team, las hermanas de la Comisión del 150° de la Primera Expedición Misionera y del Equipo PEM— contó con la participación de diversas Comunidades Educativas de todos los continentes, que sintieron vivo el deseo de ser una “Iglesia en salida” que con valentía y pasión opera en el territorio permaneciendo fiel al Carisma para transformar la vida de los jóvenes y de todas las personas que encuentran cada día.



















La preparazione al 150^ della I spedizione Missionaria FMA proposta e animata prima di tutto dalla Madre con le sorelle Consigliere generali e le collaboratri dei loro Ambiti, con altre sorelle che hanno contribuito all’elaborazione della programmazione delle iniziative dei 3 anni, continua ad attrarre il nostro impegno a collaborare, ad alimentare lo zelo di attrarre, a nostra volta, chi il Signore ci affida per condurle a Lui DA MIHI ANIMAS, e per questo c’è da volere lasciare tutto il resto.
Allora CORAGGIO: Compassione-Karuna, Carita’, Agape, per portare Speranza.
GRAZIE!