Beirut/Hadath Baalbek (Libano). El Líbano está luchando por su supervivencia. Mientras el mundo mira hacia otro lado, el ruido de las explosiones se ha convertido en el compañero diario de miles de familias. En este escenario de conflicto e incertidumbre, las Escuelas de las Hijas de María Auxiliadora de la Inspectoría Jesús Adolescente (MOR) se mantienen en pie como frágiles baluartes de paz, aunque el peso de la situación se está volviendo insostenible.

«¡Incluso hoy, domingo de Pascua, se escucha ese ruido! Ese silbido enervante y profano de misiles que caen uno tras otro, tensando nuestros nervios hasta el punto de ruptura, ¡mientras esperamos fervientemente que este sonido no sea el último!». Es la exclamación espontánea de las FMA que viven una situación agotadora, donde la esperanza es una débil llama que, sin embargo, no se apaga.

El frente educativo: Hadath Baalbek y Kartaba

En la zona de Hadath Baalbek, la misión educativa se ve sometida a una dura prueba. Los alumnos, que deberían preocuparse solo de libros y juegos, viven en un estado de peligro constante. Muchos de ellos ya no pueden llegar a las aulas: las carreteras se han convertido en trampas y la falta de seguridad transforma cada desplazamiento en un riesgo mortal. Esta dramática realidad afecta duramente también a los estudiantes de la escuela de las FMA de Kartaba, donde el temor y la imposibilidad de circular marcan profundamente la cotidianidad.

Familias sin hogar

Muchos estudiantes han visto sus viviendas destruidas o dañadas por los bombardeos. Se encuentran desplazados, a menudo alojados con parientes en condiciones de hacinamiento extremo o en refugios improvisados.

Derecho al estudio negado

Debido al altísimo número de desplazados que buscan refugio en cualquier lugar, muchos jóvenes ya no tienen un espacio digno donde abrir un libro. La precariedad y el caos de las viviendas improvisadas están apagando la posibilidad misma de aprender.

La paradoja del transporte y el colapso económico

Incluso para quienes aún tienen casa, venir a la escuela se ha convertido en un lujo imposible. No hay gasóleo, no hay gasolina. Los medios de transporte están parados y los costes del combustible son inaccesibles.

Las continuas «vacaciones forzadas» causadas por la inseguridad han creado un círculo vicioso: los padres, agotados por el alto coste de la vida, no pueden pagar la cuota mensual completa a los conductores por los días en que sus hijos se quedan en casa. Cada moneda se cuenta para la supervivencia inmediata. Esta asfixia económica se siente pesadamente también en la Escuela de Tabarja – Kfaryassin: los padres no logran pagar las cuotas, ni siquiera en mínima parte. Es un colapso que afecta a todo el pueblo libanés y pone en riesgo la estabilidad misma de las obras educativas de las FMA.

Una crisis humanitaria sin precedentes

El aumento vertiginoso del coste de la vida ha vaciado los mercados y las despensas. Falta el alimento básico y el hambre es una realidad presente en los hogares de los chicos. La situación sanitaria es igualmente crítica: los hospitales están exhaustos y la dificultad de movimiento impide el suministro de medicinas esenciales. Quien enferma hoy no tiene forma de curarse, bloqueado entre el peligro de las bombas y la imposibilidad de llegar a los centros de asistencia.

Tensiones e inseguridad

Para hacer el cuadro aún más complejo, está la enorme afluencia de refugiados que escapan de las zonas más afectadas. Esta presión demográfica está creando fuertes tensiones sociales y hace que la situación sea extremadamente incierta e insegura. La prudencia ya no es un consejo, es una regla de supervivencia: cada paso debe medirse bajo la sombra constante del peligro.

El grito de las FMA

A pesar de todo, las Hijas de María Auxiliadora no abandonan el campo. Continúan al lado de las familias, buscando soluciones para no dejar solos a los jóvenes, pero necesitan apoyo. Su Escuela no es solo un edificio: es el corazón de una comunidad que se niega a rendirse a la oscuridad.

«Vivimos bajo las bombas, en la incertidumbre del mañana, pero con el deber de proteger el futuro de nuestros niños. Pedimos oración, pero también acciones concretas, para que el Líbano no sea olvidado», es su sentido llamado.

Las Hijas de María Auxiliadora, junto con todas las Comunidades Educativas del Instituto, continúan implorando la poderosa intercesión de María Auxiliadora por la paz en el Líbano, en Oriente Medio y en todas las naciones del mundo laceradas por los conflictos, contando con la generosidad y la solidaridad de todos.

Es posible enviar contribuciones y ofrendas, en las modalidades indicadas en el Sitio web dell’Instituto FMA, designando en el concepto: Emergencia Líbano.

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