Roma (Italia). El 7 y el 8 de abril de 2026, unos 4.000 preadolescentes de la Diócesis de Milán, acompañados por educadores/educadoras, sacerdotes y religiosas, participaron en la peregrinación postpascual a Roma, con la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, presidida por el Arzobispo de Milán, Mons. Mario Delpini, y la participación en la Audiencia general del Papa León XIV, el 8 de abril, junto a los muchos fieles llegados de todo el mundo.
Para la Diócesis de Milán, la peregrinación de los preadolescentes de 14 años en los días posteriores a la Pascua para vivir juntos la Profesión de Fe es ya una tradición. Al llegar al final de su camino, los preadolescentes están llamados a renovar su propia fe profesándola precisamente sobre la tumba de Pedro y encontrando al sucesor de Pedro, el Papa. Dos son las citas fijas en esta peregrinación: el martes, la misa de los ambrosianos en la Basílica de San Pedro con la presencia del Arzobispo y la profesión de fe sobre la tumba de Pedro; el miércoles, la audiencia general con el Santo Padre.
Muchas son las parroquias que cada año se adhieren a la peregrinación, gracias también a la generosidad de los acompañantes: los sacerdotes que se dedican a la Pastoral Juvenil, los muchos educadores y las religiosas, entre ellas numerosas Hijas de María Auxiliadora de la Inspectoría Lombarda Sagrada Familia (ILO) que trabajan en diversos oratorios de la Diócesis.
En su homilía, Mons. Delpini invitó a los y a las preadolescentes a vivir su fe y a dar un paso adelante a través de tres palabras: “Reza, es decir, encuentra a Jesús y acepta su propuesta de ser tu amigo y tu salvador: tú, de hecho, no estás equivocado, sino que eres llamado. Sonríe, es decir, difunde la alegría en tu casa y en todas partes: tu familia, tu grupo son un desacierto, necesitan alegría. Ayuda, es decir, compromete tu tiempo, compromete tus talentos, saca provecho de tus ganas de amistad y de tu capacidad de abrir la puerta a nuevos encuentros: el mundo está equivocado, pero espera a quien lo corrija”.
En la audiencia del miércoles, el Papa León saludó a los chicos ambrosianos, junto a los confirmandos de la Diócesis de Treviso y a los chicos de la Diócesis de Cremona, invitándoles a testimoniar con entusiasmo y generosidad su fe y a seguir a Cristo, Camino, Verdad y Vida.
Al término de la audiencia, la delegación de la Fundación Oratorios Milaneses (FOM), con el Presidente, don Giuseppe Como y el director don Stefano Guidi, devolvió al Santo Padre la cruz de los deportistas, que había sido confiada a la Diócesis ambrosiana con motivo de las olimpiadas de invierno.
Arianna, joven voluntaria, relata así la estancia de la cruz en Milán: “Muchísimos grupos y muchísimas escuelas han pasado por la iglesia de San Babila y han visto esta cruz que no era fácil de distinguir, porque es de una sencillez tan grande que se confundía con el altar. Para los niños era difícil imaginar que la cruz estuviera compuesta por 15 piezas de madera que llegaban de todo el mundo, y que esa madera fuera de árboles crecidos en todas las partes del mundo».
En este tiempo, el Centro Deportivo Italiano (CSI) ha ayudado a los chicos/as que visitaban la iglesia de San Babila y otros lugares elegidos a reflexionar sobre la importancia del respeto y de la amistad en el deporte, tomando como punto de partida las “Cartas a los deportistas” escritas por el Arzobispo Mario Delpini en estos años de preparación para el evento olímpico. San Babila es una iglesia en el centro de Milán y ha estado muy viva durante las semanas olímpicas, con Santas Misas en diversos idiomas, el rosario vespertino, y la posibilidad de acudir a la cruz de los deportistas para momentos de oración grupal o individual. (Tour de los valores del deporte)
“Durante estos días hemos sido huéspedes de esta iglesia, como también era huésped esta cruz de los deportistas. Y ante esta cruz venían a rezar también los deportistas de estas Olimpiadas, que deseaban confiar su experiencia y sus competiciones a Dios. Y esto impresiona”, concluye Arianna.


















