Roma (Italia). El 24 de mayo de 2025, día de la Solemnidad de María Auxiliadora, algunas Hijas de María Auxiliadora vietnamitas que se encontraban en Roma tuvieron la oportunidad de unirse a 200 religiosos y laicos para orar ante la estatua de la Virgen vietnamita de La Vang, en los Jardines Vaticanos. La estatua fue bendecida el 29 de abril de 2025, en una ceremonia presidida por el Arzobispo de Saigón, Giuseppe Nguyễn Năng, presidente de la Conferencia Episcopal Vietnamita, quien durante la ceremonia había dicho: «A través de la presencia de esta estatua de la Virgen de La Vang, confiamos en que la Virgen protegerá al Santo Padre y a todo aquel que pase por aquí. Creemos que la Virgen intercederá aquí también por todas las comunidades de la Iglesia vietnamita dondequiera que se encuentren».

La estatua, realizada en mármol blanco, proveniente de Quy Hop, Nghe An, está colocada en una posición solemne, cerca de la campana del Jubileo del año 2000, y de fondo se puede vislumbrar la cúpula de la Basílica de San Pedro, en señal de unión de la fe del pueblo vietnamita con el centro de la Iglesia universal, centro de la fe de todos los creyentes.

La comunidad se reunió por la tarde para celebrar un momento de veneración mariana con flores y oraciones. La emoción de encontrarse junto a la Madre, de poder elevar juntos oraciones y cantos en lengua vietnamita en el corazón de Roma, fue grande. La atmósfera de devoción en el mes mariano, tan querida en la tierra vietnamita, también se vivió allí, trayendo consigo el calor de la patria.

Frente a la estatua de María, el corazón se siente consolado, como si encontrara un refugio. María es siempre la Auxiliadora, la fuente de ayuda para sus hijos, como lo fue en su momento para el pueblo vietnamita, protegiéndolo con amor materno.

A la oración también asistió el Cardenal Giovanni Lajolo, expresidente de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, quien contribuyó a hacer posible la instalación de la estatua. En su intervención, expresó la alegría de poder llamar a la estatua «Virgen de La Vang, Vietnam-Vaticano», porque María no solo está cerca del pueblo vietnamita, sino que es Madre de todos.

Para las FMA presentes, este momento especial de oración se convirtió en una invitación personal de la Virgen a ser también ellas auxiliadoras, personas que apoyan, que unen, como María ha hecho, hace y seguirá haciendo.

Según la tradición, la Virgen María apareció por primera vez en La Vang en 1798, cuando comenzó la persecución de los católicos vietnamitas. Muchos católicos cerca de la ciudad de Quang Tri huyeron y buscaron refugio en la selva de La Vang, donde tuvieron que enfrentar hambre, sed, enfermedades a causa del clima frío, las aguas venenosas y los animales salvajes que allí se escondían.

Los fieles sabían que solo podían contar con Dios y con la Virgen María. Se reunían a menudo bajo un antiguo árbol de banyan, orando, rezando el rosario, confortándose y apoyándose mutuamente. Un día, mientras rezaban juntos el Rosario, vieron a una mujer bellísima que vestía un largo manto, sostenía un niño en sus brazos, con dos ángeles que sostenían lámparas a sus lados. Reconocieron que era la Virgen María.

La Virgen se mostró cariñosa, mostró misericordia y confortó a los fieles, invitándolos a ser felices y pacientes. Les enseñó a recolectar un tipo de hoja disponible en la zona, a hervirla en agua y a beberla para curar sus enfermedades. La Virgen prometió: «He escuchado vuestras oraciones. De ahora en adelante, a quienquiera que venga a orar aquí le concederé gracias». Desde ese momento, la Virgen apareció muchas otras veces para apoyar y consolar a sus hijos en sus dificultades durante los cien años de la persecución. (Fonte: Asianews).

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