Roma (Italia). El 12 de febrero de 2026 en Roma, en la Casa Generalicia, se celebró el Congreso “Epistolario de Don Bosco e implicación femenina en la misión educativa”, promovido por el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y por el Centro de Estudios sobre las FMA de la Pontificia Facultad de Ciencias de la Educación “Auxilium”, con ocasión de la finalización de la edición crítica del Epistolario de Don Bosco.
Como anfitriona, la Secretaria General del Instituto FMA, sor María Luisa Nicastro, introdujo los trabajos y dio la bienvenida a los presentes en la sala, entre ellos la Superiora, Madre Chiara Cazzuola, y las Consejeras Generales del Instituto, sor Jessica Salvaña, Superiora de la Visitaduría María Madre de la Iglesia (RMC) y las FMA de las Comunidades, las Novicias del Noviciado Internacional María Auxiliadora de Castelgandolfo, la Comunidad María Auxiliadora de la Casa Generalicia, diversos Salesianos de Don Bosco y miembros de la Asociación de Estudiosos de Historia Salesiana (ACSSA).
En los saludos iniciales, Madre Chiara Cazzuola destacó la particular capacidad de Don Bosco para entablar, a través de las Cartas, una relación de amistad y colaboración efectiva con las mujeres —sus más grandes benefactoras— en una época en la que no tenían voz. “Abierto a la colaboración con muchas mujeres animadas por un profundo espíritu cristiano, Don Bosco se da cuenta de que la caridad asume un rostro femenino, capaz de transformar las familias, la sociedad, la Iglesia. Su labor se vuelve esencial para la salvación y la formación de las jóvenes y los jóvenes, particularmente de aquellos provenientes de las clases populares”. Es la misma confianza con la que funda con María Dominga Mazzarello el Instituto de las FMA, “que vive el carisma salesiano en femenino, y es concebido por él como complementario a la Sociedad Salesiana”. La Madre agradeció finalmente a don Francesco Motto, “quien ha cuidado durante años y con competencia y amor de hijo el Epistolario de don Bosco”, a la Facultad “Auxilium”, que ideó y realizó este Congreso de calidad, y a quienes profundizaron en los diversos aspectos del Epistolario.
Don Pierluigi Cameroni, SDB, Postulador General de la Congregación Salesiana, fue el portavoz de don Silvio Roggia, SDB, Consejero General para la Formación, quien no pudo estar presente pero quiso recordar “una carta no escrita por don Bosco, sino sobre don Bosco”, de la pluma de una de las mujeres que tuvieron un papel fundamental en la vida y misión de Don Bosco en Turín: Giulietta Colbert, la Marquesa de Barolo. En la carta escrita al Teólogo Borel el 18 de mayo de 1846, la Marquesa expresa su preocupación por la salud de Don Bosco y la necesidad de que se tome un tiempo de descanso lejos de Turín. Don Silvio Roggia define esta carta como “una nota” dentro de la sinfonía de intervenciones “que nos dice cómo la presencia del genio femenino fue parte fundamental en el modelado de la personalidad, la misión y también la santidad de san Juan Bosco. Haciéndolo así capaz, a su vez, de portar un don carismático de gran valor y fecundidad, del cual nacieron tantas congregaciones, tantos grupos y —antes que todos— precisamente la Congregación, el monumento viviente que sois vosotras a María Auxiliadora”.
Sor María Luisa introdujo luego a las dos primeras ponentes: “Don Bosco tenía este único deseo: educar a los jóvenes, llevarlos a la salvación, llevarlos al Paraíso. Y se dio cuenta enseguida de que no era posible hacer esto sin las mujeres, sin LA mujer, que lo había acompañado desde los primeros años de su vida: la Virgen María. ¿Cómo está presente María en el Epistolario de Don Bosco? Luego intentaremos comprender también qué espacio reservó a las mujeres, en particular a las Salesianas Cooperadoras”.
El influjo de la Virgen María en Don Bosco educador es el tema profundizado por sor Piera Ruffinatto, Rectora de la Facultad “Auxilium”, a partir de las Cartas a los jóvenes presentes en el Epistolario, “fuente primaria e insustituible para el conocimiento de su pedagogía y su espiritualidad. El Epistolario, de hecho, ilumina la pedagogía de don Bosco desde varios puntos de vista”, explicó sor Piera al introducir su estudio, en el cual consideró las cartas relativas al periodo 1860-1879, “el periodo más fecundo en el cual don Bosco, enfrentándose a los desafíos políticos y sociales de la época, desarrolla y consolida el Sistema Preventivo que se convierte en el corazón de su pedagogía y define el modelo educativo salesiano, con una fuerte atención a la formación integral del joven”.
De su ponencia se desprende cómo la devoción mariana es parte integrante y dinámica de su método educativo: “A través de un estilo comunicativo paterno, afectuoso y profundamente espiritual, don Bosco transmite a sus jóvenes la certeza de que María es madre atenta, refugio seguro e intercesora ante Dios. (…) En este horizonte, la pedagogía mariana de don Bosco se configura como una pedagogía global, capaz de integrar afecto, espiritualidad y formación moral, y de conducir a los jóvenes a convertirse en ‘buenos cristianos y honrados ciudadanos’, con la mirada puesta en el cielo y el corazón radicado en la vida. María, madre y maestra, es la compañera de cada joven en el camino hacia la plenitud de la vida y la santidad”.
Sor María Luisa presentó después a la Prof.ª Eloisa De Felice, Salesiana Cooperadora del Centro de la Auxilium, quien profundizó en el tema “Don Bosco y las laicas cooperadoras”, particularmente significativo en el contexto del 150º aniversario de la fundación de la Asociación de los Salesianos Cooperadores (1876-2026). La Profesora examinó las cartas desde 1876 —desde el reconocimiento de los SSCC— hasta la muerte de Don Bosco, encuadrando la elección de Don Bosco en el periodo histórico, religioso y social: “La nueva rama de la familia nace de la exigencia, sentida por su Fundador, de involucrar en su múltiple actividad a algunos laicos, que puedan apoyar a las dos ramas consagradas en las iniciativas emprendidas”. Don Bosco se dirige a las cooperadoras sobre todo “para solicitar su papel como educadoras con respecto a sus hijos y a los niños que se les confían en las obras de asistencia”. La ponente se detuvo finalmente en el valioso papel de las cooperadoras en la asistencia a los enfermos de cólera, en la epidemia que se desató entre 1884 y 1886, invitadas por Don Bosco a encomendarse de modo especial a María Auxiliadora para llevar adelante con eficacia el compromiso de caridad.
Tras la pausa, los trabajos se reanudaron con la intervención de sor Grazia Loparco —Docente de Historia de la Iglesia en la Facultad Auxilium y coordinadora del Centro de Estudios sobre las FMA— sobre “Las Hijas de María Auxiliadora en el Epistolario de Don Bosco”. De su detallada y apasionada ponencia surgió cómo el fundador dedicó esfuerzos y recursos para promover el desarrollo de las FMA y consolidar su posición frente a la autoridad diocesana, moviéndose con prudencia ante la Santa Sede, modelando al mismo tiempo la novedad de su propuesta frente a otras congregaciones femeninas contemporáneas. Sor Grazia concluyó agradeciendo a don Francesco Motto por haber entregado, a través de su perspicaz trabajo, “textos en edición crítica, seguros, disponibles para múltiples enfoques de estudio también para las FMA”.
En la última intervención de la tarde, sor Eliane Petri, FMA, Docente en la Facultad Auxilium y Coordinadora del Curso de Espiritualidad del Instituto FMA, presentó la comunicación epistolar de Don Bosco con religiosas de Congregaciones diversas, un estudio realizado examinando cerca de 90 cartas dirigidas a religiosas no FMA, situadas principalmente entre 1865 y 1887, los años difíciles de la unificación italiana, caracterizados por tensiones entre Estado e Iglesia. “Estas cartas revelan la capacidad del Santo para establecer relaciones significativas más allá de los límites de su propia familia religiosa, construyendo redes de colaboración y apoyo mutuo en un periodo de fuerte hostilidad hacia las instituciones religiosas y de concomitante expansión de la obra salesiana”. Tras ilustrar —mediante ejemplos de cartas— diversos elementos de esta “espiritualidad en acción”, encarnada en la cotidianidad y operativa, concluyó observando que la correspondencia “testimonia la capacidad de Don Bosco para establecer relaciones significativas basadas en el respeto mutuo, en el intercambio de valores espirituales y en la cooperación apostólica”.
No podía faltar la palabra de don Francesco Motto, SDB, editor de la Edición Crítica del Epistolario de Don Bosco, quien recorrió con entusiasmo esta verdadera hazaña, no solo editorial, llevada a cabo a lo largo de 40 años. Retomando algunos aspectos profundizados en el Congreso, destacó en particular la relación de Don Bosco con María —“una relación que genera un estilo, un modo de educar, de gobernar, de hacer misión”— y la presencia “estructural” de las FMA en el Epistolario, que “no se mide contando en cuántas cartas sois citadas, sino en la coherencia de una visión educativa y carismática compartida”.
“Cada una de las aproximadamente 4.682 cartas publicadas es como una pieza de un mosaico. Cada una contribuye a devolvernos un aspecto particular de Don Bosco hombre, educador, sacerdote, padre y maestro, fundador, formador, misionario, santo. Cada carta es una célula viva que da espesor humano y consistencia histórica a una personalidad que ha calado profundamente en la Iglesia y en la sociedad, y que continuará haciéndolo a través de quien quiera compartir su pasión por los jóvenes”.
Hacia el final de su intervención, el estudioso cedió el paso al “hijo salesiano”, que ha visto crecer a lo largo de los años el sentimiento de gratitud y de afecto casi confidencial: “Me parecía que no trabajaba sobre él, sino con él. No era solo un transcribir y anotar: era un diálogo silencioso con una persona amada… Y al final me ha quedado un sentido de paternidad compartida. Mi viaje personal en las cartas de don Bosco, que ha durado cuarenta años, concluye aquí. Pero su voz —y la responsabilidad de hacerla resonar— continúa en vuestras manos, queridas hermanas, en las manos de los Salesianos, en las manos de cada miembro de la Familia Salesiana”, es el legado final de don Motto.
El Congreso ha despertado en los presentes, y en quienes lo han seguido a través de la transmisión en directo, el deseo de retomar las intervenciones y, sobre todo, las Cartas de Don Bosco contenidas en los diez volúmenes de esta obra admirable.
Fotografías: Flickr FMA


















