Boy smiling after hitting pinata

Monterrey (Messico). La comunidad Sagrada Familia de la Inspectoría Mater Ecclesiae (MMO), constituida por tres Hijas de María Auxiliadora provenientes de las Inspectorías de la Conferencia Interinspectorial de Méjico, Antillas y Centro América (CIMAC) y de la Conferencia Norteamericana (NAC), comenzó a insertarse en la misión a favor de los migrantes en colaboración con “Casa Monarca”, la asociación de ayuda humanitaria a los migrantes.

Hasta ahora, ha colaborado en la acogida y en el cuidado de los migrantes que piden ayuda, a quienes se da la posibilidad de lavarse y de utilizar ropa limpia, de alimentarse y, si lo desean, de acceder al asesoramiento legal ofrecido por los abogados.

Las FMA están también participando en el proyecto en el que Casa Monarca   se ha comprometido con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR), en el ámbito del cual se acogen semanalmente de 50 a 160 personas, y se dedican en particular a los niños, a los cuales ofrecen un espacio de juego terapéutico y la ayuda escolar.

En ambas experiencias, tienen la oportunidad de estar directamente en contacto con las personas que están llegando a Méjico para buscar nuevas oportunidades de vida o para continuar su viaje hacia los Estados Unidos de América.

Dentro de estas actividades, el 14 de diciembre las FMA de la Comunidad Sagrada Familia participaron en la primera “Posada Navideña” para los refugiados, organizada por Casa Monarca en Monterrey, que ha movido a más de 350 personas entre adultos, jóvenes y niños que el pasado semestre fueron a vivir a la ciudad al área suburbana.

Migranti alla Posada Navidena a Monterrey

La “Posada Navideña” es un momento tradicional mejicano de encuentro fraterno en preparación a la Navidad. Para la ocasión, la Comunidad FMA Sor Maria Baudino abrió las puertas y puso a disposición el gimnasio de la Escuela Independencia de Monterrey.

Niños y adultos, emocionados por esta Posada Navideña en su honor, después de la acogida, se divirtieron asistiendo a un espectáculo circense. Seguidamente hubo  el canto tradicional de la Posada, en que los presentes se ensimismaron ante la situación de José y María que buscaban un puesto en una ciudad que no era suya.

Para continuar la fiesta, se sirvió comida para todos, haciendo que hubiera algún plato típico de América Central, muy apreciado.

No podían faltar las tradicionales “macetas de Navidad”, en las que participaron cerca de 150 niños, que con gran alegría recogieron los caramelos que caían de lo alto como premio. Gracias a las donaciones de algunos bienhechores, se distribuyeron juguetes a todos los niños, mientras los adultos recibieron mantas para sus familias.

Todos los huéspedes pudieron vivir una jornada serena en clima de familia con la comunidad local.

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