Subiaco (Italia). El 4 y 5 de octubre de 2019  se llevó a cabo en Subiaco el primer encuentro de formación para las Junioras de la Visitaduría “María Madre de la Iglesia”

Éste es el relato de la experiencia vivida por las Jóvenes FMA.

“Fuimos a un lugar especial, acogidas por la comunidad de San Biagio donde en seguida respiramos un clima de silencio, plegaria y fraternidad, características de aquel lugar. Como grupo de Junioras nos acompañaba la Superiora de la Visitaduría Sor María del Carmen Canales y la Directora de la Casa Madre Mazzarello sor Giuseppina Teruggi.

Junto con ellas reflexionamos, aquellos días, sobre la programación anual: en el primer encuentro del viernes por la tarde compartimos nuestros conocimientos sobre los retos de nuestro tiempo que conciernen a la Iglesia, la sociedad, los jóvenes y la vida religiosa. Fue un momento de riqueza en la diversidad que nos caracteriza como grupo y como Visitaduría. Todas nosotras agradecíamos el don recibido de poder conocer otras realidades para enriquecernos y tomar más conciencia de las necesidades de todo el mundo.

Rogamos con la comunidad y después de la cena escuchamos su testimonio. Nos impresionó la misión que desarrollan y la pasión por los jóvenes que percibimos en sus expresiones, así como en los comentarios de las otras personas de este encuentro a los que la Palabra les cambia la vida. Permanecimos a la escucha mucho tiempo, llevándonos en el corazón muchas ideas, deseos y sueños. Es así cómo esta reflexión se abrió a todo el Instituto, a nuestra llamada y a nuestra misión.

El sábado fue intenso y empezó con la plegaria conjunta y un momento de compartición de la Palabra de Dios. Vivimos la experiencia de la lectio  dialogada en grupo y después pudimos hacer propuestas para los contenidos que afrontaremos este año. Concluimos la mañana con el testimonio de Sor Maria Pia Giudici, que nos  contó la historia de su vocación. Su coraje y compromiso como Hija de María Auxiliadora nos dejó muchos y preciosos consejos, entre los cuales uno que ha quedado impreso en la mayor parte de nosotras: el de ser siempre religiosas libres y honestas, para poder mostrar siempre quiénes somos sin tener que demostrar nada o buscar aprobaciones y ratificaciones de los otros.

A este momento siguió la Santa Misa celebrada por un monje Benedictino de Subiaco que nos contó su experiencia con las Hijas de María Auxiliadora. Después de la Misa vivimos un precioso momento de convivencia fraterna.

La fraternidad que respiramos en estos momentos vividos en Subiaco nos dejó verdaderamente mucha alegría y esperanza por la vida que nos espera, por los sueños que tenemos y por poder vivir las Hijas de María Auxiliadora como verdaderas hermanas y misioneras entre la gente, sobre todo entre los jóvenes.”

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