Fusagasugá (Colombia). En la casa de Villa María, de la Provincia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, se realizó el primer encuentro inter-ámbitos con el lema: “Mesa compartida, chinca en comunión”, en el cual estuvieron representadas, las 13 comunidades de la Provincia, además de los colegios de la Fundación Educativa Don Bosco y El colegio del Ensueño, de Bogotá.

En este encuentro, no sólo estuvimos las hijas de María Auxiliadora responsables de cada ámbito a nivel local (educación, comunicación, pastoral, catequesis, administración, familia salesiana), sino que también se contó con la valiosa participación de laicos con quienes compartimos la misión educativa y evangelizadora.

Vivimos una verdadera mesa compartida, adornada por gestos de fraternidad, sencillez y acogida. Mesa que reflejó la unidad de nuestra provincia sintiéndonos instituto, sintiéndonos Iglesia, con la tarea ineludible de ser portadores del amor de Dios, sobre todo a los jóvenes.

La sinergia estuvo presente en las jornadas de oración, de reflexión y de socialización como familia salesiana Chinca. Y en ese compartir descubrimos que estamos llamados a un nuevo estilo de comunión y de relación recíproca para seguir enriqueciendo nuestro carisma salesiano.

Este nuevo estilo marcado por la sinodalidad, como lo ha pedido el Papa Francisco, y el documento del Capítulo General XXIV, exige nuevos caminos de formación y animación, en nuestras obras. Se crearon así los equipos de cada ámbito, quienes fortalecerán y facilitarán la animación en la Provincia. Cada uno hizo su programa de acción en este tiempo, teniendo presente nuestra planeación general que parte del capítulo General XXIII, con las tres opciones: transformadas por el encuentro, junto con los jóvenes, misioneras de alegría y esperanza y los retos que se sacaron de cada una de las comunidades, en la visita previa que hizo el Equipo Provincial. Luego, al exponerlos, descubrimos lo que une toda la gestión de los ámbitos: la formación y la comunicación en toda la Provincia, suscitando experiencias válidas.

La mesa compartida abrió caminos para ampliar nuestra mirada y retomar con entusiasmo, fe y esperanza el compromiso por una formación conjunta más seria que involucre a la comunidad en pleno: FMA, docentes, estudiantes, colaboradores, padres de familia y todos los que comparten el carisma salesiano.

Por otro lado, nuestra mesa compartida nos ha dejado un reto maravilloso y es el de la Educomunicación como fundamento de toda relación humana visibilizando nuestro quehacer pastoral. Auguramos que este encuentro maravilloso, haga que la Chinca crezca siga creciendo en comunión.

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