Bled (Slovenia). Vino nuevo en odres nuevos es el título de la Asamblea inspectorial de la Inspectoría esloveno-croata Santa Marija de Brezje (SLC), que se desarrolló del 24 al 25 de agosto de 2018 en Bled. La asamblea fue presentada por la Inspectora Sor Marija Simenc, que saludó a Sor Marija Pece, Consejera Visitadora, que en estos días se ha hecho presente en la Inspectoría. En las buenas noches reavivó en todas el impulso misionero a través de la figura de Sor Maria Troncatti y las animó a ser testigos y trabajadoras en la viña de las nuevas vocaciones.

El objetivo de la asamblea fue reforzar la fe y el amor por la comunidad y por la misión y comenzar a buscar las líneas que habrán de orientar el próximo año.

Los encuentros fueron animados por las Consejeras inspectoriales, que estimularon a leer y meditar la Palabra de Dos, las Constituciones y el documento “Vino nuevo en odres nuevos” primero personalmente y después compartiendo en pequeños grupos y en la asamblea.

Se reflexionó y se discutió sobre el vino viejo bueno y sobre el vino nuevo bueno que hay en las comunidades y en la Inspectoría, y se concluía que todo está en las manos de Dios, aun cuando la vida se hace un poco dura, cuando sorprende, cuando trastorna. El último trabajo en grupo fue por comunidades, a fin de hacer propuestas de pequeños pasos concretos en la vida personal, en la comunidad y en la misión.

En este encuentro, en la Eucaristía del viernes 24, se hizo memoria y acción de gracias a Dios y a María por el 25º de la Inspectoría. La Santa Misa estuvo presidida por el Inspector don Marko Kosnik. En la homilía, entre otras cosas, subrayó que con el genio femenino se enriquece a la Familia salesiana y la misión entre la juventud, especialmente entre los jóvenes más pobres.

Muy significativa fue la presencia de las cuatro Inspectoras que han desplegado este servicio en 25 años: Sor Suor. Brigita Zelic, Sor Marija Pece, Sor Marija Šimenc y Sor Damjana Tramte.

“Este tiempo que hemos atravesado juntas como Inspectoría, no se mide en horas y minutos, sino en transformaciones, conversiones personales, gracias recibidas en las cuales hemos respondido con amor y generosidad”.

“No podemos decir que el tiempo que hemos vivido, en los 25 años, haya sido mejor o peor que el de los decenios precedentes. Cada una de nosotras y cada comunidad disponía cada día del mismo número de horas que las que fueron dadas a Don Bosco y a Maria Donenica Mazzarello, a los primeros salesianos, a la comunidad de Mornese. El tiempo de nuestra inspectoría ha sido un instrumento con el cual sólo Dios ha sabido sonar. De nosotros depende sólo la gratitud. Un sentimiento que está a mitad del camino entre el beneficio recibido y el beneficio implorado. El Gracias eucarístico es nuestra mejor plegaria que en este momento podemos ofrecer, conscientes de que el agradecimiento más bello por los dones de Dios consiste en favorecer a otros, especialmente a las/los jóvenes.”

Al final de la asamblea cada comuniad fue invitada a sembrar una semilla en la tierra traída de su casa. Quiere simbolizar la semilla de la esperanza, del coraje, del impulso, de la confianza, de la vida, para cuidarla y observar su crecimiento en la propia comunidad.

Las jornadas cocluyeron con el canto del Magnificat alabando al Señor por todo lo que ha hecho y hará dentro de cada una y por medio de la comuniad.

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