Roma (Italia). El 22 de febrero de 2026, en su segunda visita a las comunidades parroquiales de la Diócesis de Roma, el Papa León XIV llegó a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en el barrio de Castro Pretorio, una realidad confiada a los Salesianos de Don Bosco, adyacente a la Estación Termini. Deseada por Pío IX, quien en 1870 colocó la primera piedra, la Basílica fue realizada gracias al empeño y los sacrificios de Don Bosco, a quien el Papa León XIII se la confió al término de su construcción.
Para los Salesianos y para toda la Familia Salesiana representa, por tanto, un punto de referencia no solo efectivo —al ser la Sede Central SDB— sino también afectivo, ya que el Santo Fundador celebró aquí, el 16 de mayo de 1887 (a pocos meses de su muerte), su primera y única Misa en el altar de María Auxiliadora, que aún se conserva en la Basílica y es meta de peregrinaciones para solicitar gracias.
El relato de una FMA que participó en el evento:
Aún no está alto el sol sobre el Castro Pretorio cuando, en el patio de la Casa del Sagrado Corazón, los Salesianos ya están listos para acoger a los voluntarios que comienzan a llegar. La espera es mucha y la «maquinaria organizativa» procede incansable desde hace semanas para preparar la visita del Papa León XIV que sigue, tras 12 años, a la del Papa Francisco, recordada por muchos con emoción.
La Basílica y el patio se llenan rápidamente. La asamblea es variada, representativa de esa multiplicidad de rostros, historias y procedencias que habitan cada día la parroquia y el territorio. Hay niños y ancianos, grupos de catequesis, religiosas, voluntarios, jóvenes, grupos de la Familia Salesiana y autoridades civiles que operan en la zona. Están las Hijas de María Auxiliadora, una de las tres familias religiosas —junto a las Clarisas Franciscanas Misioneras del Santísimo Sacramento y las Misioneras de Cristo Resucitado— que colaboran históricamente con la parroquia, integradas en el Consejo de la “Comunidad Educativo Pastoral” (CEP).
Finalmente, el Papa cruza el umbral del patio y, con sencillez y atención, saluda al millar de personas que lo reciben con especial afecto. Él mismo reconoce la belleza de encontrarse en un lugar donde cada uno puede sentirse acogido y recuerda, evocando al Sagrado Corazón de Jesús, que es precisamente Su amor el que ha reunido a todos en esta ocasión.
La Misa es concelebrada, entre otros, por el Cardenal Baldo Reina, Vicario para la Diócesis de Roma; por el Cardenal titular Giuseppe Versaldi; por el Rector Mayor de los Salesianos, Don Fabio Attard, y por el párroco, Don Javier Ortiz Rodríguez. En la Basílica están presentes la Inspectora de la Inspectoría San Juan Bosco (IRO), con su Consejo, y la Comunidad FMA María Auxiliadora.
El Papa, en la homilía, recorre la historia de la Basílica y reconoce en la Comunidad “un baluarte especial de proximidad, de cercanía ante los desafíos de este territorio”, para los universitarios, los trabajadores, los jóvenes refugiados y, especialmente, para los más marginados. “En pocos metros se pueden tocar las contradicciones de este tiempo: la despreocupación de quien parte y llega con todas las comodidades y quienes no tienen un techo; las tantas potencialidades de bien y una violencia galopante; las ganas de trabajar honestamente y los comercios ilícitos de drogas y prostitución”. Y, sin embargo, hoy como entonces, no deja de fermentar la generosidad de muchos que aportan su contribución cada día.
“Agradezco a los Salesianos por la obra incansable que llevan adelante cada día, y animo a todos a continuar siendo, precisamente aquí, una pequeña llama de luz y de esperanza”, es su deseo.
Al término de la Celebración, el párroco, en nombre de toda la Comunidad, agradece al Santo Padre entregándole como regalo un icono de Jesús Buen Pastor, con el deseo de que prosiga su misión de Sucesor de Pedro según el Corazón de Cristo.
El Papa León XIV se encontró después con el Consejo Educativo Pastoral y la Comunidad Salesiana, dirigiendo palabras de aliento y cercanía. Una caricia que devuelve vigor al paso cotidiano para continuar con esperanza y espíritu de entrega la ardua misión de ser “levadura de Evangelio en la masa del territorio”.
El evento materializa lo que Don Bosco profetizó en 1880 sobre la obra del Sagrado Corazón y que —pocas horas antes del encuentro— Don Francesco Marcoccio, Rector de la Basílica, recordó en una entrevista: “La hemos aceptado porque, cuando el Papa esté en una situación normal, pondremos en nuestra casa la estación central para evangelizar el agro romano. Será una obra no menos importante que la de evangelizar la Patagonia. Entonces los Salesianos serán conocidos y resplandecerá su gloria” (MB XIV, 592).



















Ho voluto essere presente a questo incontro con Papa Leone XIV in questa parrocchia Salesiana frequentata da me molte volte da quando sono stata educanda nella scuola Maria Ausiliatrice – Casa Ispettoriale – in via Marghera, mentre il mio fratello frequentava il ginnasio come educando proprio nell’annesso Collegio ‘Sacro Cuore’. Inoltre ogni qualvolta ho avuto il soggiorno temporaneo in famiglia o per frequentare corsi vari, ho sempre sostato a pregare il Signore in questa Sua Casa. Questa volta vi ho sostato online, presente spiritualmente, unita a tutti i fedeli della zona con il desiderio di Don Bosco stesso che ognuno di quelli che vi entrano accolgano il dono dell’amore-misericordia del Signore Gesu’, Ringrazio il Papa per aver dato questa opportunita’ di comunione e di accoglienza della Grazia del Signore. Ringrazio anche l’ambito della comunicazione che ha diffuso l’invito a parteciparvi, ho imitato le sorelle che lo gestiscono, nel diffondere i dati di partecipazione sia ai miei parenti e conoscenti in Italia che alle persone destinatarie della nostra opera qui in Thailandia. Diffondero’ anche la bella relazione che leggo su questo sito http://www.cgfmanet.org