Johannesburgo (Sudáfrica). Del 23 al 25 de mayo de 2025, en Boksburg–Johannesburgo, Sudáfrica, en la St. Dominic Catholic School for Girls, se ha realizado el Simposio de la Conferencia de Superiores Mayores de África y Madagascar (COMSAM). Al encuentro, organizado por primera vez en Sudáfrica, asistieron 400 personas consagradas de toda África y Madagascar.
Fundado en 2005 por el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), el COMSAM es una confederación que agrupa a las Conferencias de Superiores Mayores de todo el continente africano. Es una plataforma de colaboración entre congregaciones religiosas y trabaja en estrecha colaboración con el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano. Su misión es sostener, fortalecer y potenciar la vida consagrada en África.
“Esperanza, sinodalidad y fortalecimiento de la vida consagrada en África” era el tema del Simposio enmarcado en el Año Jubilar, con el deseo de afrontar cuestiones cruciales como el fortalecimiento de las congregaciones religiosas africanas,reforzar la sinodalidad en la Iglesia y la protección con respecto a los abusos.
En el Simposio y en la posterior Asamblea General, que tuvo lugar en Pretoria del 26 al 30 de mayo, participaron destacadas figuras de la Iglesia, entre ellas la hermana Simona Brambilla, Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y el Cardenal Fridolin Ambongo, arzobispo de Kinshasa (República Democrática del Congo), miembro del Dicasterio y presidente del SECAM. Su presencia refleja el compromiso de la Iglesia con el acompañamiento y fortalecimiento de las comunidades religiosas en África.
Entre los y las participantes también se encontraban varios miembros de la Familia Salesiana: la Inspectora de la Inspectoría Nuestra Señora de la Paz (AFM), sor Cecilia Motanya, y otras 7 Hijas de María Auxiliadora provenientes de diversas comunidades de Lesoto, Sudáfrica y Zambia; también participaron Salesianos de Don Bosco, entre ellos el padre Václav Klement, Superior de la Visitaduría Beato Miguel Rúa (AFM), y las Misioneras de María Auxiliadora. La Casa Inspectorial de Benoni además acogió a 17 religiosos de 6 Congregaciones diferentes, entre ellos el padre Celestino Muhatili, de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette (MS), sor Natalia Miguel, Superiora de la Visitaduría Reina de la Paz (ANG) y Vicepresidenta de la Conferencia de Angola.
El Simposio comenzó con la Santa Misa presidida por el obispo William Slattery, OFM, y continuó con la introducción de la vicepresidenta de la Conferencia Regional de Superiores Mayores de África Austral, sor Laurentina Motseki.
Cada día, los y las participantes han rezado, reflexionado e intercambiado ideas sobre diversos temas, presentados por distintos ponentes, como la esperanza, la sinodalidad y el fortalecimiento de las congregaciones. Una Iglesia sinodal es un signo de esperanza para el mundo, porque es una Iglesia que escucha, camina con los más desfavorecidos, con los heridos por la vida, y busca la comunión en el amor y en la solidaridad.
En su discurso, el Cardenal Fridolin Ambongo Besungu agradeció a las personas consagradas sus oraciones durante el Cónclave e invitó a “caminar juntos en espíritu sinodal”, expresando su convicción de que “la vida consagrada y las comunidades religiosas en África deben seguir siendo laboratorios de sinodalidad”, también en virtud de una cultura que resalta este aspecto conel tradicional “Ubuntu” y el “palaver”: “Yo soy porque nosotros somos.”
La imagen del palaver fue retomada por sor Simona Brambilla en su intervención, quien lo describió como una estructura circular abierta hecha de diversos materiales (madera, bambú, piedra…), un lugar de refugio, pero sobre todo de diálogo, consejo, resolución de tensiones, espacio de cambio, conversión y reconciliación.
Al finalizar el encuentro, los y las participantes asumieron una serie de compromisos resumidos en diez puntos:
- Profundizar nuestra relación con Cristo, para que, viendo el mundo con sus ojos, podamos influir y construir África y Madagascar;
- Comprometernos para una mayor justicia y paz, y por la protección de los más débiles en África y Madagascar, involucrandonos en la creación de comisiones de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) al interno de nuestras conferencias nacionales;
- Reavivar la esperanza en el corazón de nuestros institutos y congregaciones, animando la creación de comunidades que promuevan la paz y se unan a los pobres y necesitados en su lucha por mayor justicia, paz y fraternidad;
- Ser catalizadores de comunión, agentes de conversión eclesial y espacios de testimonio profético;
- Adoptar los valores del palaver, del Ubuntu y de las tradiciones africanas;
- Considerar una nueva cultura espiritual y un nuevo estilo pastoral que forme y escuche a los laicos, encarnando nuestros carismas en colaboración;
- Colaborar con nuestros obispos para construir nuestra Iglesia en África;
- Caminar juntos hacia la autonomía de nuestras congregaciones como testimonio profético para crear abundancia de bienes que compartir y para proclamar el Evangelio;
- Alzar nuestras voces y actuar para sacar a África del sistema que la empobrece;
- Proteger a las personas vulnerables contra cualquier tipo de abuso.
La celebración eucarística de clausura, el 25 de mayo en la iglesia católica Regina Mundi en Soweto, fue presidida por el Cardenal Fridolin Ambongo y concelebrada por Mons. Buti Tlhagale, Arzobispo emérito de Johannesburgo, en un clima de alegría y con la presencia de numerosos feligreses, dando gracias al Señor por la vida consagrada y por este fructífero encuentro.
Ha sido un evento histórico para la Iglesia Católica en Sudáfrica, especialmente para los/las religiosos/as un momento de fortalecimiento de la vida religiosa en África, rico de formación e intercambio entre las diversas congregaciones.


















