Roma (Italia). El 29 de mayo de 2025 finalizó en Roma el Curso de Formación Permanente Misionera ad Gentes. Este curso, que comenzó el 5 de mayo en la Casa Generalicia de Roma y continuó desde el 11 de mayo en los lugares carismáticos, tuvo como objetivo principal reavivar la frescura original de la fecundidad vocacional misionera y experimentar una «parada carismática en los orígenes» para revitalizar la pasión misionera inspirada en el da mihi animas cetera tolle.
Durante el mes de mayo, las 17 participantes tuvieron la oportunidad de encontrarse con la Superiora General, Madre Chiara Cazzuola, las Consejeras y las colaboradoras de los Ámbitos. También vivieron la gracia de los Ejercicios Espirituales en Mornese con la Fiesta de Madre Mazzarello. Hicieron una pausa en diversos lugares carismáticos como Nizza Monferrato, Colle Don Bosco y Chieri. Finalmente, celebraron la Fiesta de María Auxiliadora en Turín junto con el grupo de neo-misioneras y algunas misioneras ad gentes en Italia. El día antes de su partida, tuvieron la alegría de participar en la Audiencia del Papa León XIV en la Plaza de San Pedro en Roma.
En el encuentro que la Madre tuvo con ellas en Turín, recordó que «no podemos vivir si no nos sentimos amados. Es importante conservar la vivacidad del primer sí; con el paso de los años, el cansancio, el trabajo, pueden hacer pesado el camino, pero no podemos apagar el fuego del amor de Dios. Debemos mantener encendido el fuego de la misionariedad en cada FMA».
Y añadió: «La vocación de la FMA y la vida fraterna están esencialmente orientadas a la misión. Como educadores y educadoras estamos llamadas a ser ‘signo y expresión del amor de Dios’ a los jóvenes (cf. Const. 1). La primera forma de evangelizar y ser este ‘signo’ y ‘expresión’ es el testimonio de la comunidad/comunión. La misión del Instituto, para ser fecunda y generativa, debe partir de la calidad relacional de sus miembros: FMA, educadores y educadoras, incluidos los jóvenes. Compartiendo el sueño de nuestros fundadores, estamos llamadas a redescubrir, con más entusiasmo y responsabilidad, el sentido de ‘caminar juntas’ como comunidad educativa, con los jóvenes, para darles razones de esperanza, de alegría y despertar en ellos el sentido de una vida entregada por amor, el sentido de la misionariedad, del protagonismo con vistas al cambio y a una sociedad más justa y fraterna».
Al finalizar el Curso, durante la evaluación, cuando se les preguntó «¿Qué aspectos del curso te fueron más útiles o valiosos?», algunas hermanas se expresaron así:
«Aprecié la excelente animación de los diferentes grupos. Cada tema fue bien explicado. El ambiente fue muy favorable. El diálogo personal con la Madre General y las Consejeras: me maravilló su forma de estar entre nosotras. Su testimonio es muy útil para mi futura misión. Los lugares visitados fueron maravillosos: he aprendido una mejor manera de difundir el espíritu de Mornese y Valdocco dondequiera que esté».
«El encuentro con la Madre y sor Ruth, así como con todas las demás Consejeras, pero sobre todo las visitas a los lugares de nuestro carisma mornesino y salesiano. Nizza me amplió la visión histórica desde el inicio del Instituto hasta hoy. Esta impresión se me confirmó en el cementerio, donde vi los nombres de todas las FMA que han partido al Paraíso. Comprendí mejor la importancia de este lugar para la expansión misionera hasta el fin del mundo, en la Amazonía, donde el año pasado celebramos el centenario de la llegada de nuestras primeras hermanas».
La Madre, en el último encuentro fraterno compartido con las misioneras y las Consejeras presentes, les deseó «que regresen a las inspectorías con esta carga espiritual que el Señor renueva cada vez y nos da la posibilidad de renovarnos. Ha sido hermoso su testimonio para las otras hermanas de otras Inspectorías que las encontraron en estas semanas y también para nosotras. Les agradecemos su presencia y testimonio. Permanezcan unidas en el corazón de Jesús: allí podemos decirnos todo lo que queramos».
Que María, «mujer misionera», acompañe a cada una de estas hermanas según las palabras del Venerable Don Tonino Bello: «Santa María, mujer misionera, te imploramos por todos aquellos que, habiendo sentido más que otros el fascinante encanto de esa imagen que te representa junto a Cristo, el enviado especial del Padre, han dejado los afectos más queridos para anunciar el Evangelio en tierras lejanas. Sostenlas en la fatiga. Restaura su cansancio. Protégelas de todo peligro».
Foto: Flickr FMA


















