Roma (Italia). Del 3 al 28 de mayo de 2025, doce Hijas de María Auxiliadora de la Inspectoría María Auxiliadora (VTN), la mayoría de ellas por primera vez en Italia, vivieron la experiencia del Proyecto Mornese en idioma vietnamita. Este proyecto fue organizado por el Ámbito para la Formación del Instituto FMA con el objetivo de «Avivar la belleza de nuestra vocación en las fuentes del carisma salesiano, para ser con María una presencia que genera vida hoy».

Para las participantes, acompañadas por Sor Maria Vo Diem Trinh y Sor Maria Ta Thi Giang, fue un tiempo de gracia para volver al corazón, que es «el núcleo de todo ser humano, su centro más íntimo; no es el núcleo del alma, sino de toda la persona en su identidad única, que es de alma y cuerpo» (Dilexit nos 21).

En Roma, en el corazón de la Iglesia y del Instituto, se fortaleció el sentido de pertenencia a la familia de fe católica y al Carisma salesiano. El domingo 4 de mayo, junto con la comunidad de la Casa Generalicia, en particular con las hermanas vietnamitas en Roma, el grupo tuvo la alegría de celebrar «por segunda vez» la Fiesta de la Gratitud a la Madre Chiara.

Al día siguiente, el Proyecto Mornese tuvo su inicio oficial con el saludo de la Consejera General para la Formación, Sor Nilza Fátima de Moraes, y todas las colaboradoras del Ámbito.

Durante su estancia en Roma, las hermanas también tuvieron la oportunidad de visitar todas las Basílicas papales romanas. Cada vez que cruzaban una Puerta Santa, resonaba la voz amable del Buen Pastor: «Yo soy la puerta: si uno entra por mí, será salvo» (Jn 10,9). Entrar por la Puerta Santa es entrar en el corazón del Señor Jesús para sumergirse en el amor misericordioso del Padre: «¡Oh Puerta Santa que abres a la esperanza, oh Año Santo que suscita la comunión, que el corazón se ensanche para recibir y para beber la gracia divina desbordante!» (Sor Teresina Van Yen).

Además del regalo de poder peregrinar en la Ciudad Eterna durante el Año Jubilar Ordinario 2025, el grupo tuvo la gracia de participar en el momento festivo en la Plaza de San Pedro inmediatamente después de la fumata blanca. Estando en el «mar» de fieles festejando la elección del 267º Sucesor de San Pedro, el Papa León XIV, se percibió fuertemente la afirmación del Credo respecto a la Iglesia «una, santa, católica y apostólica».

En Turín, en el corazón de la Familia Salesiana y siguiendo los pasos de Don Bosco, las participantes experimentaron concretamente la valentía y la dinamicidad con que el Fundador formó y desarrolló la obra para el bien de los jóvenes más necesitados. La contemplación del árbol bien enraizado suscitó la oración para que «todos los miembros de la Familia Salesiana sean unánimes, unidos para cultivar y difundir el espíritu salesiano en el mundo de hoy» (Sor Maria Đo Huong). La convicción de la presencia de la Virgen en la vida, en la misión y en la enseñanza de Don Bosco también encendió el amor filial hacia Aquella que «siempre nos espera, nos reconoce, nos custodia», y las impulsó a reconocer con Ella: «¡Heme aquí, Madre, ahora vengo a ti, pero tú ya me esperas desde hace tanto tiempo!» (Sor Maria Ngoc Lan).

El 13 de mayo, día de la fiesta litúrgica de la Madre Mazzarello, el encuentro con la hermana Anna Persico –una de las primeras misioneras en Vietnam– en la Comunidad María Auxiliadora de Roppolo de la Inspectoría María Auxiliadora (IPI), llenó los corazones de todas con gratitud y dinamismo misionero. Sor Anna comprende y todavía habla vietnamita, y nunca deja de orar por la presencia de las FMA en esta tierra de misión.

La etapa más significativa del viaje se desarrolló en Mornese, para caminar «con Main por los senderos de vida». Fueron días de recogimiento y reflexión, escuchando los movimientos del propio corazón a la luz de los Salmos, y confrontándose con la vida de Madre Mazzarello y las primeras hermanas en Mornese.

El pueblo de Mornese, «tan pequeño» (Don Giacomo Costamagna), y los lugares no escritos en el mapa —como la Valponasca, Borgo Alto, el Roverno— se convirtieron en «un susurro de la historia, de la vida toda entregada, del amor infinito de Madre Mazzarello por las jóvenes» (Sor Maria Bich Tram). El testimonio de la Comunidad internacional Santa María Domenica Mazzarello, muy unida y dinámica en esta tierra fuerte, expresa «la alegría de la vocación salesiana» y «una presencia que genera vida y esperanza» (cf. Objetivo del Proyecto Mornese 2022-2027).

Vivir la Solemnidad de María Auxiliadora, el 24 de mayo precisamente en Nizza Monferrato, que es «Casa madre y Casa de la Virgen», llenó el corazón de sentimientos de gratitud por un Carisma bien encarnado en esta pequeña ciudad, pero sobre todo en el corazón de la gente tan devota y benévola. «Son inolvidables los momentos en la habitación de Madre Mazzarello leyendo los pasajes del tercer volumen de la Cronohistoria: el último día, la última noche, la hora extrema de Madre Mazzarello» (Sor María Dat). «¡Qué consoladoras son sus últimas palabras: ‘¡Quien ama a María, contento estará!'» (Sor María Kiem).

Con la convicción de que «todo está unificado en el corazón, que puede ser la sede del amor con todos sus componentes espirituales, psíquicos y también físicos» (Dilexit nos 21), el deseo de todo el grupo, antes de emprender la peregrinación, era volver al corazón de la existencia, es decir, a la vida interior, como invitaba el Papa Francisco a «dar espacio a la confianza del corazón que, como una flor frágil pero resistente, no sucumbe a las inclemencias de la vida sino que florece y crece en los lugares más impensados» (Mensaje del Papa Francisco para la 59ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2025).

Y ahora, después de la experiencia carismática vivida, hay un vivo deseo mutuo: regresar a la cotidianidad con un «corazón renovado» lleno del amor por el Señor y reavivado en la vocación de Hijas de María Auxiliadora.

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