Roma (Italia). El 8 de marzo de 2021 se celebra la Jornada Internacional de la Mujer, promovida por la Organización de  las Naciones Unidas (ONU) para celebrar los logros de las mujeres en el ámbito social, económico, político y cultural en todo el mundo y reclamar la atención sobre los pasos aún por cumplir en el reconocimiento de sus derechos.

El tema de este año: ”Liderazgo femenino: lograr un futuro más justo en un mundo COVID-19″ (Women in leadership: Achieving an equal future in a COVID-19 world), destaca el compromiso de las mujeres por lograr un futuro más justo, en el escenario de la pandemia que ha amplificado las desigualdades de género.

Este tiempo de pandemia ha destacado la centralidad de la contribución de las mujeres a la economía mundial, pero también la carga no indiferente que llevan sobre sí, a menudo sin reconocimiento. Las mujeres, en efecto, están en primera línea como trabajadoras sanitarias, cuidadoras, investigadoras y otras figuras profesionales, demostrando una gran capacidad organizadora, al conciliar trabajo y vida familiar y al afrontar la realidad del virus. No siempre, pero, se les reconoce sus derechos fundamentales como la paridad de género en la retribución, la paridad en el compartir trabajo doméstico, el acceso a los roles de decisión y otras formas de tratamiento justo.

Con  ocasión de la Jornada Internacional de la Mujer 2021, la Comisión vaticana Covid-19, instituida por el Papa Francisco en marzo de 2020 para expresar la solicitud de la Iglesia ante la pandemia, ha anunciado la publicación de un documento de trabajo con el título: “Mujeres en COVID-19: desproporcionadamente afectadas y protagonistas de la regeneración”. Se trata de un análisis de la actual situación femenina según la visión de la Iglesia, con propuestas de acción y casos concretos que aportan la voz de las mujeres  de diversas partes del mundo.

Otra iniciativa para celebrar la Jornada, es  el Webinar “Las mujeres leen Fratelli tutti”, tenido el 3 de marzo de 2021, organizado por la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC/WUCWO) y de la Consulta femenina del Pontificio Consejo de la Cultura (PCC), en colaboración con el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso (PCDI). En el webinar han  intervenido mujeres líderes de las comunidades religiosas – musulmanas, hindús. budistas,  judías, ecuménicas y católicas – que han festejado a la mujer regalando su específica aportación femenina y cultural a la lectura de la Encíclica, creando una comunión de las diversidades, signo de la armonía deseada entre los pueblos implicados en el camino de la fraternidad.

La promoción de la mujer en los caminos de integración en la sociedad, a través de la educación integral, es elemento esencial de la identidad del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, comprometido desde los orígenes en el empoderamiento de la mujer. Las Líneas Orientativas de la Misión Educativa del Instituto FMA, lo indican como “criterio operativo” para todas las Comunidades Educativas FMA:

“La promoción y la educación integral de la mujer joven son criterios operativos que caracterizan a las Comunidades Educativas de las FMA. Maria Domenica Mazzarello y las primeras FMA inauguraron un estilo que valoriza los dones presentes en la mujer, y los cultiva en vistas a su formación y misión dentro de la sociedad y de la Iglesia. Dios, de hecho, confía el hombre a la mujer y ha inscrito en ella una vocación especial de custodia y promoción de la vida a todos los niveles.” (LOME 148)

En el Mensaje para el lanzamiento per il lancio del Pacto Educativo, el Papa Francisco habla de  un proceso que requiere el compromiso y la colaboración de todos, por esto en las diversas realidades educativas en que trabajan en el mundo, las FMA construyen sinergias con asociaciones, grupos, organismos e instituciones, con el fin de llegar y sostener en su crecimiento a las niñas, las chicas y las mujeres.

Garantizar a mujeres y niñas un acceso paritario a la educación, a las curas médicas, a un trabajo digno, así como a los procesos de decisión, políticos y económicos, significa hacer un beneficio a la humanidad entera, para un mundo más fraterno y un futuro en paz.

 “Así las mujeres, ligadas íntimamente al misterio de la vida, pueden hacer mucho por promover el espíritu de fraternidad, con su cuidado de la preservación de la vida y con su convicción de que el amor es la única fuerza que puede hacer que el mundo sea habitable para todos”.

(Papa Francisco – Discurso en la Plenaria del Consejo Pontificio Consiglio para el diálogo Interreligioso)

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