Roma (Italia). El 21 de septiembre de 2025 se celebra el Día Internacional de la Paz, establecido en 1981 por la Asamblea General de las Naciones Unidas para reforzar el compromiso nacional e internacional con la paz a través de actividades educativas y de sensibilización.

Este año, el Día llega en un momento histórico especialmente difícil, con más de 60 conflictos armados activos en el mundo y el consiguiente agravamiento de la violencia contra los civiles, con desplazamientos masivos y profundas crisis humanitarias.

Como en todo conflicto, los niños son los más vulnerables. Las Naciones Unidas denuncian que más de 473 millones de niños viven en zonas de conflicto y ven negados sus derechos. Además de no tener la posibilidad de ir a la escuela o de recibir atención médica adecuada, sufren de desnutrición crónica y a menudo son víctimas de la violencia.

En este contexto, la palabra PAZ adquiere un significado más profundo. La paz, de hecho, no es solo la ausencia de guerra, sino una condición fundamental para garantizar los derechos, la dignidad y la seguridad de cada individuo. En este Día Internacional de la Paz, es importante reflexionar sobre cómo cada decisión de la comunidad, las instituciones y los gobiernos puede ser la base de un diálogo para apoyar a quienes se esfuerzan por construir un mundo de paz, donde se respeten los derechos de todos.

VIDES Internacional y la Fundación FVGS ETS acogen la invitación del Papa León XIV, quien exhorta a «rechazar la lógica de la violencia y la guerra, para abrazar una paz auténtica, fundada en el amor y la justicia«. Como subraya el Pontífice, al anunciar el tema del Mensaje para el Día de la Paz 2026, es fundamental construir una paz que no sea solo ausencia de armas, sino que sea «desarmada» –es decir, no basada en el miedo o la amenaza de las armas– y «desarmadora«, en la medida en que sea capaz de resolver conflictos y abrir los corazones, generando confianza y empatía. De hecho, no basta con decir que se desea un mundo en paz, sino que, como recuerda León XIV, «hay que encarnar la paz en un estilo de vida que rechace toda forma de violencia, visible o estructural».

Con este objetivo, la Fundación FVGS ETS ha promovido en Myanmar el proyecto «PAZ en Myanmar – Educar para la paz en situaciones de conflicto y crisis humanitaria», apoyando el proceso de construcción de la paz en Myanmar a través de múltiples y diversas actividades de educación para la paz y resolución de conflictos dirigidas a la sociedad civil. Específicamente, se han organizado laboratorios didácticos y talleres educativos dirigidos a niños y jóvenes para fomentar el desarrollo de relaciones fraternas y cordiales; seminarios impartidos por expertos para promover la paz y la reconciliación también a nivel intergeneracional; encuentros formativos y de oración para alentar a la sociedad civil a la resolución no violenta de los conflictos. La FVGS y las Hijas de María Auxiliadora han trabajado en sinergia para promover la paz a través de la comunicación no violenta, la transformación de conflictos y las prácticas de paz entre niños, jóvenes y familias que viven en medio de la guerra.

Al mismo tiempo, VIDES Internacional, a lo largo de los años, se ha dedicado con compromiso a la promoción de proyectos de solidaridad y desarrollo, contribuyendo a la difusión de conocimientos, habilidades y valores fundamentales como la tolerancia, la fraternidad y la superación de prejuicios, estereotipos y discriminaciones. Gracias a la educación holística promovida por VIDES a través de sus iniciativas, las comunidades son involucradas en un proceso de participación y ciudadanía activa, llamadas a trabajar juntas para la construcción de sociedades más pacíficas e inclusivas.

La misión de VIDES Internacional, de la FVGS y de las FMA es precisamente cultivar una cultura de paz, proporcionando a individuos y comunidades las herramientas para construir comprensión, empatía, inclusividad y colaboración.

En este Día Internacional de la Paz, resuene el saludo de Cristo Resucitado, «La paz esté con ustedes» (Cfr. Jn. 20,19), el primer saludo del Papa León a su elección al trono de San Pedro, con el deseo de que la paz entrara en todos los corazones y llegara a las familias, y una invitación dirigida a cada uno –creyente y no creyente, político o ciudadano, mujer, hombre o niño– para que juntos construyan un futuro de paz.

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