Manila (Filipinas). El 20 de septiembre de 2025, con el lema «Mares limpios contra la crisis climática», las escuelas y comunidades de la Inspectoría Santa María Domenica Mazzarello (FIL) se reunieron en Manila para participar en el International Coastal Cleanup (ICC) 2025, el evento mundial de voluntariado para la protección de océanos y cursos de agua.
El evento se llevó a cabo en la zona del paseo marítimo de Roxas Boulevard, con la participación de un dinámico grupo de voluntarios: Hijas de María Auxiliadora (FMA), directivos, profesores, estudiantes y personal de la Don Bosco School de Manila, voluntarios de VIDES Filipinas, estudiantes y personal del Mary Help of Christians College de Canlubang, Laguna, y las comunidades del noviciado y aspirantado FMA.
Equipados con guantes, sacos y, sobre todo, unidos por un sentido de responsabilidad hacia el cuidado de la creación, los participantes recogieron residuos de plástico, envoltorios de dulces y otros desechos que habían sido arrastrados por la marea hasta la orilla. Entre los residuos más comunes había pequeños envoltorios de plástico que pueden parecer insignificantes, pero que representan un peligro para la vida marina. Estos diminutos fragmentos de plástico a menudo terminan en el mar, donde los peces los confunden con alimento. Lamentablemente, la ingestión de estos desechos puede causarles lesiones, envenenamiento o incluso la muerte, lo que hace evidente la urgente necesidad de reducir y gestionar correctamente los residuos plásticos.
El ICC sirve para recordar que la responsabilidad ambiental es una misión compartida. A través de la colaboración, la educación y la acción concreta, la Familia Salesiana y sus colaboradores continúan motivando a los jóvenes a convertirse en protectores del medio ambiente y promotores de un estilo de vida sostenible.
La jornada concluyó con sonrisas llenas de esperanza, manos cansadas pero satisfechas, y un compromiso renovado de hacerse eco de la invitación de Don Bosco de formar «buenos cristianos y honestos ciudadanos» que también se preocupen por la creación.
“Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente” (Laudato Si’ 211).


















