Roma (Italia). El 22 de septiembre de 2025 se celebra el aniversario del nacimiento de la Sierva de Dios, Sor Antonieta Böhm, Hija de María Auxiliadora. Este año, además de celebrar su 118º cumpleaños, se conmemora el centenario de su encuentro con las FMA en el Oratorio de Essen, en Alemania.
Sor Antonietta Böhm nació en Bottrop, Alemania, el 22 de septiembre de 1907. Su padre, Hermann, murió en 1916 y su madre en 1920. Antonieta y su hermana Elisabetta, quien también se convertiría en FMA, se fueron a vivir a Essen con su hermano. Fue allí donde conoció a las FMA en el oratorio recién inaugurado en 1922.
Las crónicas de la casa de Essen nos permiten conocer el ambiente que Sor Antonieta respiró en el oratorio, y que la fascinó hasta el punto de convertirse en Hija de María Auxiliadora.
Muchos años después, en 2003, Sor Antonieta recordaría ese momento, diciendo: «La característica salesiana que más me impactó fue la amabilidad de las hermanas. Jugaban en el patio; cantaban como ángeles; eran sencillas y espontáneas; mostraban una alegría profunda; sentían a su superiora como una amiga; nos señalaban la cruz de Jesús, pero siempre con una sonrisa».
En ese patio había unas seiscientas niñas y jóvenes. Corrían, jugaban, cantaban y reían. ¡Qué alboroto! Pero un alboroto divertido y atractivo. Con ellas, seis o siete hermanas iban de un lado a otro. ¿Hermanas jugando? Esa fue una verdadera sorpresa para ella.
Muchos años después, siendo misionera en Argentina, trabajaría con creatividad para promover los oratorios, organizando obras de teatro, excursiones y diversas sorpresas. En Junín de los Andes, Argentina, invitaba a las niñas a llevar a una amiga al oratorio la semana siguiente. La crónica del 17 de febrero de 1942 narra: “Atendiendo a los deseos de la Reverenda Directora, las oratorianas se comprometieron a traer a otras compañeras al oratorio y así se llegó a la cifra de 64”.
Y la crónica del 16 de agosto de 1942 dice que “después del catecismo y la Bendición, se entretiene a las niñas con una amena obra de teatro improvisada por las jóvenes internas, quienes presentan escenas evangélicas y cómicas. Al final, la Reverenda Directora propone la fundación de la Sociedad de la Alegría, encargada de preparar alegres diversiones para las oratorianas. Aplauden con entusiasmo esta hermosa iniciativa”.
Incluso como Inspectora invitaría a las hermanas a trabajar en el oratorio. La crónica del 21 de marzo de 1965, de Callao, en Perú, relata: “La Reverenda Madre Inspectora nos obsequia con una visita muy deseada con un corazón verdaderamente materno. Preside en el teatro la clausura del Oratorio. Dirige su maternal palabra a las 150 participantes. Las exhorta a seguir asistiendo fielmente al Oratorio, a preparar representaciones teatrales diciendo que: ‘El Oratorio y el teatro son dos hermanas que siempre deben ir juntas’”.
Además, en la crónica del 22 de marzo de 1966, de Cusco, en Perú, se cuenta que se lee una circular en la que la Madre recomienda trabajar con entusiasmo en el Oratorio Festivo que “es nuestra obra principal”. En la crónica de Muyurina, en Bolivia, se recuerda que la Madre Antonieta, como Inspectora, se preocupaba por buscar hermosos regalos para las niñas del oratorio.
En la crónica del 24 de diciembre de 1967 se lee: “En preparación para la santa Navidad se alegran muchos corazones de las niñas, ya que hoy se distribuyen los premios a las oratorianas que fueron asiduas en la asistencia durante el año. Las premiadas son alrededor de un centenar: se llevan con alegría su hermoso paquete que contiene vestidos, delantales, blusas, ropa interior, piezas de tela, etc., todo donado por la Reverenda Madre Inspectora y las hermanas de Villa Victoria”.
No se sabe el día y el mes en que la Madre Antonieta conoció a las FMA, pero en sus escritos dice que fue en 1925. Con motivo de su cumpleaños, recordar el centenario del encuentro de la Madre Antonieta con las FMA es la oportunidad de descubrir el origen de una gran y fecunda vocación educativa.
El corazón de la joven Antonieta no solo vibraba con el carisma salesiano, sino que contagiaba a muchas niñas y jóvenes con esa alegría, esa radicalidad evangélica y esa devoción mariana que eran las características de su espiritualidad.
La vicepostuladora, Sor María Guadalupe Chávez, y la oficina de la Causa, proponen un video que conmemora este momento, disponible en varios idiomas:


















