Roma (Italia). El 11 de octubre de 2025 se celebra el Día Internacional de la Niña, instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2011 para aumentar la conciencia sobre los desafíos que las niñas y adolescentes enfrentan cada día en las diversas partes del mundo, para dar voz a los sueños, a las historias de protagonismo y a las conquistas de las jóvenes, y para promover el respeto de sus derechos.
Con el tema “La niña que soy, el cambio que lidero” (The Girl I Am, The Change I Lead), esta jornada es más que un evento simbólico: es un llamamiento a la acción.
Hoy, millones de niñas se encuentran en la primera línea de las crisis, frente a la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, los conflictos y el desplazamiento. Las estadísticas proporcionadas por UNWOMEN y UNICEF indican que las niñas de 15 a 19 años tienen el doble de probabilidades que los niños de ser excluidas de la educación, el empleo o la formación y, en contextos frágiles, tienen casi un 90% más de probabilidades de no ir a la escuela en comparación con sus pares en contextos estables. Casi 4 de cada 10 adolescentes y mujeres jóvenes no completan la escuela secundaria superior.
Además, casi 1 de cada 4 niñas, entre los 15 y 19 años, que ha tenido una relación, ha sufrido violencia por parte de su pareja. Otro dato alarmante es que una de cada 5 mujeres jóvenes entre los 20 y los 24 años fue dada en matrimonio cuando era niña y la autolesión es una de las principales causas de muerte entre las adolescentes. Los conflictos, el desplazamiento y las crisis no hacen más que agudizar las desigualdades de género, los matrimonios precoces, la violencia sexual y la mortalidad materna de las jóvenes. Demasiadas niñas quedan excluidas de la educación, privadas de asistencia sanitaria y son vulnerables a la violencia y a prácticas perjudiciales para la salud física y mental.
El tema del Día de este año, «La niña que soy, el cambio que lidero: Las niñas en primera línea en las crisis», subraya que, aunque las niñas se ven afectadas de manera desproporcionada por los desafíos globales, también están en la primera línea de las soluciones. De hecho, las niñas están liderando el cambio en sus comunidades con valentía y creatividad.
El informe “Objetivos de las niñas: ¿Qué ha cambiado para las niñas? Los derechos de las adolescentes en los últimos 30 años” (Girl goals: What has changed for girls? Adolescent girls’ rights over 30 years) de UNICEF, ONU Mujeres y Plan International destaca que el cambio es posible y que las inversiones inteligentes pueden contribuir a transformar el mundo para las niñas, las familias, las comunidades y las economías nacionales.
De hecho, el cambio no es un eslogan, sino una realidad: desde las aldeas rurales hasta los centros urbanos, las niñas se están organizando, movilizando y haciendo oír su voz, liderando huelgas por el clima, creando redes comunitarias y combatiendo la violencia de género.
El 2025 marca también el 30º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Esto recuerda que las niñas no solo necesitan protección, sino que son protagonistas de la transformación, contribuyendo a la elaboración de políticas y fortaleciendo las comunidades.
Desde 2023 hasta 2025, el Instituto Internacional María Auxiliadora (IIMA) de Ginebra y el VIDES Internacional han realizado el il proyecto «Un Observatorio Multi-Congregacional para promover los derechos de las niñas en 6 Países en la pospandemia: Un esfuerzo conjunto para cerrar la brecha digital y garantizar la salud mental de las niñas».
Se han organizado programas de incidencia política (advocacy) y formación para niñas y mujeres jóvenes provenientes de Ecuador, Kenia, India, Nepal, Perú y Sudán del Sur para que adquieran competencias fundamentales para interactuar con el sistema de las Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos, con particular atención a los derechos de los niños y los jóvenes. A través de tutoría (mentoring) y una guía personalizada, las jóvenes fueron puestas en condiciones de reforzar su liderazgo, construir confianza y desarrollar capacidades de incidencia.
En consecuencia, estas niñas están emergiendo como jóvenes líderes, expresando sus propuestas, influyendo en los procesos de toma de decisiones y convirtiéndose en actores clave del cambio dentro de sus comunidades, contribuyendo a un futuro más equitativo e inclusivo.


















