Roma (Italia). El 15 de diciembre de 2024, en Roma, en la Casa Generalicia del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, las novicias del Noviciado Internacional de María Auxiliadora de Castelgandolfo, con la Maestra, Sor Luisa Menozzi, y la Comunidad de Formación, expresaron su felicitación navideña a la Madre General, Sor Chiara Cazzuola, y a las Consejeras Generales.
Como centro de la felicitación, el Prólogo de Juan (Jn 1,1-16), en el que se enaltece al Verbo que «se hace carne y habita entre nosotros». «Que la contemplación del Verbo que asume nuestra humanidad para redimirla, pueda traer alegría y serenidad a nuestro corazón y al mundo entero», fueron las palabras de introducción.
Después de la lectura del pasaje evangélico, las novicias cantaron e interpretaron el Cántico de las criaturas del cantautor Angelo Branduardi. A continuación, se leyeron dos «historias»: del testamento de Sammy Basso, un joven italiano que padecía progeria, una enfermedad genética muy rara también conocida como «síndrome de envejecimiento prematuro», fallecido el 5 de octubre de 2024, que conmovió al mundo con su testimonio de fe y alegría de vivir; la historia de la «ola de solidaridad» que surgió de los jóvenes voluntarios que se movilizaron para contrarrestar el desastre de la terrible DANA que inundó las calles de la ciudad de Valencia, España, causando 200 muertes, a finales de octubre. A las dos historias les siguió la canción Creo en los seres humanos, de Marco Mengoni.
Durante la lectura de los pasajes del Prólogo, intercalados con historias y cantos, se fue componiendo sobre el escenario una «morada» para el Niño Jesús, con telas de colores, blancas y ásperas, colocadas sobre la Palabra de Dios:
«El Verbo de Dios, que ha creado el mundo y da sentido a la historia y al camino del hombre, se ha hecho carne y ha venido a habitar entre nosotros. Al venir al mundo, en la Persona del Verbo Encarnado, Dios nos mostró el camino del encuentro y del diálogo. De hecho, Él mismo ha encarnado esta Vía, para que podamos conocerla y recorrerla con confianza y esperanza».
Con estas palabras del Papa Francisco, las novicias entregaron a la Madre y a cada una de las Consejeras faroles para «iluminar el camino de este año que nos verá peregrinas de esperanza por las sendas del mundo».
La Madre Chiara y las Consejeras correspondieron con el canto Verrai Signore, expresando el deseo de esperanza de la humanidad y deseando «que podamos encontrarnos verdaderamente en el Señor con esta fuerza, para creer y esperar en Él, y llevar adelante en nuestra vida un testimonio de luz».
Al final, la Madre volvió a agradecer a las novicias su mensaje concreto de esperanza, fundada en la «entrega de nuestras vidas a Dios». Retomando las palabras de la lectura de san Pablo para el domingo de Gaudete (Flp 4, 4-7) – «Alegraos en el Señor » – añadió: «La alegría tiene razón de ser porque está en el Señor. Él es el fundamento de nuestro alegría. Nosotras no podríamos pensar en nuestra vida con una dimensión de alegría sobrenatural si no tuviéramos la fe en el Señor, si no supiéramos que nuestra vida está en sus manos y que más allá de lo que podemos ver, incluso en la historia de hoy, tan aparentemente oscura y sin paz. Saber que estamos tatuadas en las palmas de sus manos nos trae realmente esa alegría del corazón, que también nos da la fuerza para vivir nuestra vida cotidiana».
Continuando con las palabras de san Pablo – «Que vuestra amabilidad sea patente a todos» – animó a «llevar la aportación de un amor sereno a esta sociedad, con la certeza de que ‘el Señor está cerca’, por eso ‘no os angustiéis por nada’. Que nuestra paz sea verdaderamente profunda, porque no hay motivos para estar angustiadas: el Señor está cerca, es Él quien nos da la fuerza para acoger nuestra vida, nuestra historia personal».
Los saludos terminaron con el intercambio de dones entre las dos comunidades, entre ellos los «frutos de la tierra» de Castelgandolfo, y con un momento de convivencia junto a la Madre y las Consejeras.
Foto: Flickr FMA


















