Piamonte (Italia). El Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco, Don Fabio Attard, con don Stefano Martoglio, su Vicario, y doce Inspectores de diversas partes del mundo en el tercer año de su sexenio de servicio, que están viviendo un tiempo formativo en Turín-Valdocco y en los lugares salesianos, visitaron los lugares carismáticos «en femenino» en la Inspectoría María Auxiliadora (IPI).

Junto a la Comunidad de Mornese, tierra natal de Santa María Doménica Mazzarello y del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (FMA), hicieron memoria de los paseos otoñales de Don Bosco con sus muchachos por los pueblos del Monferrato.

La Directora, sor Blanca Sánchez, acompañó al grupo en la visita a los lugares en los que María Doménica vivió su camino espiritual de joven profundamente arraigada en su tierra y en la cultura de la época, dejándose modelar por el Espíritu para ser Madre de una familia religiosa que ha traspasado las colinas del Monferrato, hasta llegar a los confines del Mundo.

La espléndida jornada enmarcó un pequeño itinerario que, partiendo de la Casa natal Mazzarelli, contemplando la naturaleza en la Valponasca y caminando por las calles del pueblo, se concluyó con la fundación del Instituto en el Colegio, donde todas las FMA nacieron.

En el Santuario, junto a toda la Comunidad, se celebró la Eucaristía, presidida por don Stefano Martoglio. En un clima de sencillez y fraternidad, se compartió la mesa y al finalizar, el Rector Mayor se dirigió así a las hermanas: “En diversas partes del mundo he experimentado la acogida de las hermanas, es una alegría venir aquí a este lugar de santidad y ser acogido por hermanas provenientes de tantas partes del mundo. La acogida os distingue. La experiencia vivida en la visita a los lugares con la explicación será la que los Inspectores llevarán a vuestras hermanas de sus Inspectorías. Es muy hermoso estar juntos”.

Los SDB se dirigieron después a Nizza Monferrato, acogidos con alegría por la Directora, sor Piera Cavaglià, y por la Comunidad Nuestra Señora de las Gracias. El grupo se detuvo en el Santuario para un breve momento de oración, luego sor Paola Cuccioli, encargada del Archivo histórico, les ofreció una visita guiada a los lugares principales de la Casa-madre.

Fue una inmersión en la historia de los orígenes, a partir de las visitas de Don Bosco a la ciudad mucho antes de que existiera la comunidad de las FMA. De hecho, se puede decir que el Santo de los jóvenes en Nizza «era de casa», gracias a la amistad con la Condesa Gabriella Corsi, su benefactora, a quien en sus cartas llamaba “carísima mamá”.

La visita del Rector Mayor hizo recordar a las hermanas la última visita de Don Bosco – hace 140 años – a la Casa-madre. Era el 23 de agosto de 1885, una fecha inolvidable para las FMA y para tantos visitantes que recuerdan sus palabras: “María Auxiliadora pasea en esta casa y la cubre con su manto”, un gran mensaje de esperanza también para el Rector Mayor y para los Inspectores salesianos.

Los Superiores también tuvieron la posibilidad de visitar el invernadero aeropónico y los nuevos espacios formativos del CIOFS/FP, recién inaugurados y dedicados a las primeras FMA misioneras que partieron de Mornese en 1877, guiadas por sor Angela Vallese, de Lu Monferrato. Sor Giuseppina Rescia les mostró la nueva cervecería didáctica, un espacio para la formación práctica en el sector de la producción de cerveza, y los laboratorios sensoriales, dedicados a la degustación y al análisis de las características de los productos, conectados con las excelencias enológicas y cosméticas del territorio.

Tras un momento de convivencia fraterna, el Rector Mayor agradeció a la Comunidad la posibilidad de esta su primera visita a la casa de Madre Mazzarello. Además, será inolvidable para las hermanas ancianas y enfermas de la cercana residencia S. María D. Mazzarello, su breve visita. Fue acogido en la capilla con el canto: ¡Don Bosco ritorna tra i giovani ancor! (¡Don Bosco vuelve entre los jóvenes!).

El mensaje dejado por el Rector Mayor tocó el corazón de todas: compartió que experimenta cada día la potencia de la oración, sin la cual le sería imposible vivir con eficacia su misión de animación y de gobierno de la Familia Salesiana, también gracias al sostén orante de 15 Monasterios de clausura. Agradeciendo a las hermanas su presencia y la ofrenda de la oración, las exhortó a vivir la misión salesiana cada día con alegría y ardor apostólico, sin remordimientos por no poder ya trabajar entre los jóvenes.

En las páginas del Cuaderno de visitas ilustres, el Rector Mayor dejó un último y significativo mensaje: “El testimonio de Madre Mazzarello, de mujer fuerte, a pesar de su fragilidad física, nos comunica valentía y es para todos una bella lección para que imitemos ‘a la Madre’ en su radicalidad evangélica con corazón materno que no deja de amar”.

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