Minglanilla (Filippine). Los días 3 y 4 de noviembre de 2025, el tifón Kalmaegi, apodado localmente Tino, azotó la isla de Cebú, en el archipiélago al sur de Manila, con vientos de hasta 149 km/h e inundaciones masivas, causando más de 200 muertes y miles de desplazados. El tifón se dirigió luego hacia Vietnam y Camboya, causando también allí daños considerables, pero perdiendo intensidad en el camino.

Mientras las lluvias torrenciales del tifón transformaban barangays (barrios filipinos) enteros en ríos fangosos e impetuosos, las FMA abrieron las puertas de la Escuela María Auxiliadora (MHCS) de Minglanilla, de la Inspectoría Santa María Domenica Mazzarello (FIL), ofreciendo refugio a más de 300 personas, adultos y niños, que huyeron de sus casas inundadas y asustados por la furia del fenómeno atmosférico.

Las hermanas, en primer lugar, despejaron rápidamente las aulas de los pupitres escolares para convertirlas en dormitorios temporales.

«Cuando llegamos, empapados y en pánico, una hermana estaba allí en la entrada, acogiéndonos con una sonrisa tranquila. Parecía que entrábamos en un milagro», compartió una madre desplazada, con lágrimas en los ojos al recordar aquella noche terrible.

Guiadas por el espíritu de Don Bosco y de Madre Mazzarello, las FMA junto a los colaboradores han continuado con un compromiso incansable, trabajando 24 horas al día, para proporcionar comidas calientes y nutritivas y hacer sentir a los huéspedes como en casa. Además de proveer alimentos, se hicieron cargo de los niños enfermos, organizaron sesiones de lectura de cuentos y guiaron oraciones, ofreciendo un importante apoyo humano.

La estancia de dos días en el MHCS proporcionó a las familias no solo refugio físico, sino también y sobre todo consuelo emocional. En un clima de miedo e incertidumbre, la presencia de las hermanas se convirtió en «un faro de esperanza», destacando una vez más que los lazos comunitarios y el espíritu de servicio son el antídoto más potente contra cualquier catástrofe.

Terminada la fase inicial de emergencia, todas las Comunidades Educativas FMA de Filipinas han abierto sus corazones, activándose con campañas de recaudación de fondos y donaciones de alimentos y bienes materiales, para responder a las necesidades de los miles de víctimas de la calamidad de Cebú.

La apertura de la Escuela para las víctimas del tifón Tino forma parte de un compromiso más amplio y asiduo de la Inspectoría FIL en el campo de la ayuda humanitaria, en colaboración con la Iglesia y los organismos locales. De hecho, pocas semanas antes, el 29 de octubre, las Comunidades Educativas del MHCS de Cebú y del Instituto Técnico Femenino Mary Our Help ya habían movilizado la ayuda para las víctimas del devastador terremoto que golpeó la parroquia de San Juan Nepomuceno, en San Remigio, en la parte norte de Cebú.

El fuerte evento sísmico, con 6.9 de magnitud en la escala de Richter seguido de numerosas réplicas, causó grandes daños en el norte de Cebú, haciendo necesaria la demolición de muchas estructuras, incluida la histórica iglesia. Esto condujo a una acción conjunta de FMA, maestros, exalumnos, padres, personal de apoyo y otros voluntarios, apoyados por la Comunidad Inspectorial. El grupo llevó a cabo actividades psicosociales para niños y adultos y entregó ayuda a más de 1.000 familias.

Lamentablemente, mientras Cebú comenzaba el largo camino hacia la recuperación del terremoto y del tifón Tino (Kalmaegi), el súper tifón Fung-wong, con fuertes aguaceros y ráfagas de viento de entre 185 y 230 kilómetros por hora, alcanzó la isla principal de Luzón, incluida la capital Manila, provocando la cancelación de vuelos y el cierre de escuelas y oficinas.

El domingo 9 de noviembre, después del Ángelus, el Papa León XIV expresó su cercanía a las poblaciones afectadas: «Estoy cerca de las poblaciones de Filipinas golpeadas por un violento tifón: rezo por los difuntos y sus familiares, por los heridos y los desplazados».

El Instituto de las Hijas de María Auxiliadora continúa siguiendo de cerca la situación, asegurando apoyo y cercanía a las comunidades heridas por estas calamidades. Es posible enviar contribuciones y donaciones a través de las modalidades indicadas en el Sitio web del Instituto FMA, designando en el concepto «Emergencia Filipinas”.

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