Roma (Italia).  El 7 de septiembre de 2021 se anunció un Mensaje conjunto para el cuidado de la Creación firmado por el Papa Francisco, el Patriarca de Costantinopla, Bartolomeo, y por el arzobispo de Canterbury Justin Welby el 1º de septiembre de 2021, en la Jornada de la Creación, como llamada a la sostenibilidad ambiental.

El Mensaje llega con ocasión del Tiempo de la Creación, que se celebra del 1° de septiembre al 4 de octubre, oportunidad para rezar y cuidar la creación de Dios, y en proximidad de la 26ª Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas (COP26) sobre el cambio climático, que reunirá a líderes mundiales en Glasgow (Reino Unido):

“Mientras los líderes mundiales se disponen a encontrarse en Glasgow en noviembre para deliberar sobre el futuro de nuestro planeta, recemos por ellos y reflexionemos sobre cuáles son las opciones que todos debemos seguir. Por eso, como guías de nuestras Iglesias, exhortamos a todos, cualquiera que sea su fe o visión del mundo, a intentar escuchar el grito de la tierra y de las personas pobres, examinando el propio comportamiento y comprometiéndonos  a hacer sacrificios significativos para el bien de la tierra que Dios nos ha dado”.

Al principio del Mensaje, se recuerda la situación global de la pandemia, en la que se ha experimentado cómo todo está interconectado y cómo las acciones de unas personas influyen en otras. La llamada a “no desperdiciar este momento” y las enseñanzas que trae consigo mira a las generaciones futuras y requiere la elección de vivir de manera diferente, de “elegir la vida” (cf. Dt 30, 19).

 La importancia de la sostenibilidad

Algunos textos de las Escrituras, en particular del Nuevo Testamento, ayudan a asumir una visión a largo plazo – a no acumular demasiado olvidando que la vida es limitada, a no para dilapidar la herencia, para construir sobre roca en lugar de arena – para subrayar el concepto de custodia, de responsabilidad individual y colectiva en lo que Dios ha confiado al hombre, “punto de partida esencial para la sostenibilidad social, económica y ambiental”. Aunque muchos no manifiestan preocupación por las personas y por los límites del planeta, no hay que olvidar que “La naturaleza es resiliente, y sin embargo delicada”.

El impacto sobre las personas que conviven con la pobreza

“La actual crisis climática dice mucho de quién somos y de cómo vemos y tratamos lo creado por Dios”. En esta afirmación se encuentra el principio de la ecología integral, expresado en la Carta Encíclica Laudato si” (LS Cap. 4), que pone en relación la dimensión ecológica, con las dimensiones humanas y sociales. Las consecuencias inmediatas de las catástrofes ambientales a menudo recaen sobre las personas más pobres, que han tenido menos responsabilidad en causarlas. Se trata sin embargo de una injusticia que repercute en todos: “Los desastres atmosféricos y naturales extremos de los últimos meses nos revelan nuevamente con gran fuerza y con un gran costo humano que el cambio climático no es sólo un desafío futuro, sino también una cuestión de supervivencia inmediata y urgente”.

Para preservar a los niños y los adolescentes de hoy de las consecuencias más catastróficas, los líderes de las Iglesias hacen un llamamiento concreto a los adultos para que, como “colaboradores de Dios”  (Gn 2, 4-7) asuman la responsabilidad de sostener el mundo:

  “A menudo oímos hablar de jóvenes que entienden que su futuro está amenazado. Por su bien, debemos elegir comer, viajar, gastar, invertir y vivir de manera diferente, pensando no sólo en los intereses y las ganancias inmediatas, sino también en los beneficios futuros. Nos arrepentimos de los pecados de nuestra generación. Apoyamos a nuestros hermanos y hermanas menores en todo el mundo en devota plegaria y acción comprometida, para un futuro que corresponda siempre más a las promesas de Dios”.

El imperativo de la cooperación

“Juntos” es la palabra que aparece con más frecuencia en las conclusiones del Mensaje en el que se pide que se asuma la responsabilidad individual del uso de los recursos y al mismo tiempo en el compromiso de cuidar la Creación, hacia una sociedad más justa:

“Juntos, como comunidad, Iglesia, ciudad y naciones, necesitamos cambiar de rumbo y descubrir nuevas formas de colaborar para romper las barreras tradicionales entre los pueblos, dejar de competir por los recursos y empezar a colaborar”.

Por primera vez “juntos”, el Papa Francisco, el Patriarca Bartolomeo y el Arzobispo Welby afrontan la urgencia de la sostenibilidad ambiental para hacer un llamamiento “al corazón y a la mente de cada cristiano, de cada creyente y de cada persona de buena voluntad” para el futuro del planeta y de sus habitantes: “Elige la vida, pues, para que tú y tus descendientes vivan” (Dt 30:19).

Mensaje conjunto para la protección de la Creación

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