Chiúre (Cabo Delgado). En el distrito de Chiure, en la provincia de Cabo Delgado, la Comunidad de las Hijas de María Auxiliadora de Chiúre en la Inspectoría San Juan Bosco (MOZ), hay un punto de encuentro para muchos explotados provenientes de las zonas de conflicto, que piden ayuda. A la escucha de la novedad del Espíritu Santo la comunidad está afrontando este reto de la contemporaneidad asumiendo el rostro nuevo de la misión.

La Escuela Elemental Don Bosco de Chiúre se ha convertido en una casa abierta para la educación inclusiva, un ambiente educativo en que se proponen actividades y experiencias de paz y de armonía para docentes y estudiantes explotados.

El Centro Promocional Maria Mazzarello acoge a las jóvenes mamás para el acompañamiento psicosocial y la terapia ocupacional ayudándolas a dar nueva esperanza en la vida y en el futuro.

Con los jóvenes la comunidad se compromete a ser una presencia evangelizadora en los distintos centros de reasentamiento, organiza la catequesis y la inserción de los explotados en las comunidades cristianas próximas a los campos de acogida de los explotados. Cuando las temperaturas son más bajas y hay mayor  peligro  para los ancianos y niños,  les ofrecen vestidos para resguardarse del frío, kits de alimentos y sobre todo se  da a los niños testimonio de esperanza y gozo. Los niños siguen persiguiendo su sueño: estudiar. Ellos mismos piden cuadernos,  bolígrafos y uniformes escolares y, como es natural en todos los niños, también un balón para jugar.

En la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesús la comunidad ha pasado una jornada con los explotados, en el campo de la Meculana celebrando a Jesús Pan de Vida; han compartido el pan, alimento y energía nueva para caminar, trabajar, estudiar, soñar y continuar creyendo que en medio de la inestabilidad del País está naciendo algo nuevo. ¡Un día de vida se convierte en pan compartido!

Las FMA sienten fuerte la llamada a responder a la emergencia, y a cómo ayudar concretamente a los jóvenes, para que tengan una formación y una ocupación. La certeza de la presencia de María, en medio de este pueblo resiliente, el impulso del da mihi animas, cetera tolle y del a ti te las confío de los Fundadores Don Bosco y Madre Mazzarello, la vida de los jóvenes y de los niños, hacen nueva cada día la misión salesiana.

Una red de solidaridad entre las Comunidades Educativas de la Inspectoría, los bienhechores y los amigos que son los samaritanos para estos hermanos pobres e indefensos, son el signo concreto del caminar con ellos a la búsqueda de un lugar seguro colaborando en un futuro de esperanza para el País.

 

 

 

 

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