Roma (Italia). El 28 y 29 de julio de 2025 se celebró en Roma el Jubileo de los Misioneros digitales e influencers católicos, un evento inédito, organizado por el Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, dirigido a todos aquellos que evangelizan en el entorno digital, compartiendo el mensaje del Evangelio en redes sociales, blogs, canales y aplicaciones.

Entre los cerca de 1100 participantes, llamados a compartir sus experiencias, a fortalecer la misión común de llevar la Buena Noticia y a renovar las redes, con un único corazón conectado a Dios, también se encontraban dos Hijas de María Auxiliadora, sor Karen Gamarra, de la Inspectoría María Auxiliadora (CMA) y sor Magda Cruz, de la Inspectoría Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (CBC), que cuentan su experiencia:

No eran los followers ni los «like» lo que reunía a más de mil jóvenes, laicos, religiosas, religiosos y sacerdotes en las calles de Roma. Eran rostros concretos, voces distintas, idiomas diferentes… unidos por una única pasión: anunciar el Evangelio desde el continente digital. Eran evangelizadores digitales, instrumentos de gracia, personas que se encuentran con personas, historias, experiencias.

Día 1: Del «clic» al encuentro

Desde las primeras horas del 28 de julio, las puertas del Auditorio de la Conciliación, a pocos pasos de San Pedro, se abrieron para acoger a misioneros provenientes de más de 57 países, tanto en persona como virtualmente. Algunos llegaban de los canales de YouTube, otros de Instagram o de TikTok. Eran responsables de comunidades virtuales de oración, blogs de espiritualidad, cuentas de catequesis o animadores digitales en sus parroquias.

Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio, marcó el tono del encuentro con estas palabras:

«No es la red lo que nos une. Es Dios mismo quien nos convoca. Lo que construimos juntos va más allá de lo virtual: es un testimonio de fe viva».

Siguieron talleres, testimonios y conferencias en las que lo digital no era un fin, sino un medio: se habló de ética, creatividad, evangelización juvenil, discernimiento en la época de los algoritmos y del llamado a dejarnos tocar el corazón, renovando nuestra humanidad.

Pero sobre todo se respiraba comunidad. Se hizo evidente el llamado a tomar conciencia de que es Dios quien nos llama, no para «ser influencers», sino para ser testigos. Porque el mundo de hoy no escucha a los influencers, escucha los testimonios. Y si escucha a los influencers, es porque son testimonios vivientes.

Por la tarde, en un clima de vigilia, el silencio orante se transformó en un grito interior durante la liturgia penitencial celebrada en la Basílica de San Pedro, ante el crucifijo. Muchos, con los móviles apagados por elección personal, rezaban en silencio: fue una desconexión para reconectarse con lo esencial.

Día 2: Después de la Puerta Santa, el envío

El martes 29 el aire olía a misión. Caminamos juntos en peregrinación hacia la Puerta Santa. La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, cuya homilía fue simple y directa:

«Ustedes no son influencers católicos porque tienen followers. Lo son porque hacen que otros sigan a Jesús. No busquen clics, busquen corazones».

Al final de la Santa Misa, los corazones de todos latieron al unísono: el Papa León XIV apareció para dirigirse a nosotros. No a través de una pantalla, sino cara a cara, con mirada serena y voz paterna:

«No se trata de generar contenidos, sino de generar encuentros. Sean puentes. Sean comunión. En un mundo que divide, ustedes pueden unir». (Saludo del Papa León XIV)

Una noche bajo el cielo romano

Por la tarde, el grupo participó en un encuentro ecuménico animado por Taizé. Más tarde, tuvimos la alegría de visitar los Jardines Vaticanos y de compartir, como una familia, un delicioso helado, ideal para las cálidas noches de verano.

La velada concluyó con el Festival de la Misión Digital en Piazza Risorgimento. Música, testimonios y el himno “TODOS”, interpretado en diferentes idiomas, transformaron la plaza en una verdadera celebración del Espíritu.

El desafío de las FMA en esta misión digital

Para nosotras, Hijas de María Auxiliadora, este Jubileo ha sido espejo y envío. Nos ha mostrado que el mundo digital no es opcional: es territorio de misión. Y nos ha planteado algunas preguntas concretas:

  • ¿Cómo formamos a las jóvenes para comunicar a partir de la fe y no del ego?
  • ¿Cómo evangelizamos en las redes sociales sin convertirnos en “religiosas influencers”, sino en profetas, testigos y anunciadoras de Jesús?
  • ¿Cómo hacemos de nuestros espacios virtuales verdaderos patios salesianos, donde la alegría y la escucha sean reales?
  • ¿Estamos realmente presentes en los espacios digitales, siendo significativas y eficaces en el anuncio de Jesús?

El Papa León nos invitó a pasar del «yo digital» al «nosotros misionero». Esta es también nuestra gran llamada: estar presentes con un estilo educativo, generando vida y espacios de escucha, sin espectacularización, con ternura, sin filtros que escondan la Verdad, y con pasión misionera… como María, la gran influencer de Dios.

«El clic que transforma es el del corazón».

Este Jubileo no termina aquí. Como dijo uno de los participantes:

«Roma era el lugar. El alma era Jesús. Y ahora… comienza la verdadera misión».

Nosotras, como FMA, respondemos con alegría y convicción. Queremos seguir sembrando esperanza también en la red. ¡Que cada publicación, vídeo, reel o historia sea una oportunidad para decir al mundo: Dios te ama y te está buscando también en tu móvil!

2 COMENTARIOS

  1. Una hermosa experiencia…que siembra la posibilidad de anunciar el Reino de Dios hasta los co fines del mundo, tejiendo puentes!!

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