Ciudad del Vaticano. El 7 de septiembre de 2025, en una Plaza San Pedro llena con 80.000 fieles, los jóvenes Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati fueron canonizados durante la Eucaristía presidida por el Papa León XIV y concelebrada por el Cardenal Roberto Repole, Arzobispo de Turín, Mons. Claudio Giuliodori, asistente eclesiástico general de la Acción Católica Italiana, Mons. Mario Delpini, Arzobispo de Milán, y Mons. Domenico Sorrentino, Obispo de la Diócesis de Asís.
En el atrio, además de Cardenales, Obispos y Postuladores, estuvieron presentes los padres y los dos hermanos gemelos de Carlo, Francisca y Miguel (quien leyó la Primera Lectura en inglés), los familiares de Pier Giorgio, Valeria Vargas Valverde, quien recibió un milagro de Carlo, y autoridades eclesiásticas y civiles, incluyendo al Presidente de la República, Sergio Mattarella. Unos 2.000 sacerdotes concelebraron la misa.
Antes del inicio de la Celebración, el Santo Padre, en sus primeras canonizaciones desde que fue elegido, sorprendió gratamente a la plaza con una breve aparición «fuera de programa» para saludar y dar la bienvenida a todos, especialmente a los numerosos jóvenes de oratorios, grupos scout y asociaciones juveniles, miembros de la Acción Católica, de la FUCI y dominicanos, de la que Frassati formaba parte, procedentes de Italia y de todo el mundo.
«¡Hoy es una fiesta bellísima para toda Italia, para toda la Iglesia, para todo el mundo!… ¡un día de mucha alegría!», dijo el Papa. «Y quería saludar sobre todo a tantos jóvenes, chicos, que han venido para esta santa Misa. Verdaderamente una bendición del Señor: encontrarnos juntos con todos ustedes que han venido de diferentes países. Es verdaderamente un don de fe que queremos compartir». Y los animó a vivir la celebración con la oración y con el corazón abierto a la gracia: «sintamos todos en el corazón lo mismo que Pier Giorgio y Carlo vivieron: este amor por Jesucristo, sobre todo en la Eucaristía, pero también en los pobres, en los hermanos y en las hermanas. También todos ustedes, todos nosotros, estamos llamados a ser santos».
Tras los ritos iniciales, la celebración entró en un momento clave con la petición al Santo Padre y la presentación de las biografías de los dos candidatos por parte del Cardenal Marcelo Semeraro, Prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, seguida de las letanías para invocar la intercesión de la Santísima Virgen María y de todos los Santos.
La lectura de la fórmula de canonización fue emocionante, con el Papa León XIV inscribiéndolos en el Libro de los Santos, «estableciendo que en toda la Iglesia sean devotamente honrados», a lo que siguió una explosión de alegría de los fieles.
En la homilia, P
el Papa León se basó en las lecturas, recordando la experiencia de dos jóvenes, el rey Salomón y el joven rico, para alentar a adherirse a los designios de Dios, porque «el riesgo más grande de la vida es el de desperdiciarla fuera del proyecto de Dios». En el marco de estos ejemplos, y de otros dos «maestros en Santidad» —San Francisco de Asís y San Agustín— a quienes el Señor les dio «una nueva dirección, un nuevo camino, una nueva lógica», el Papa destacó a los dos nuevos santos: «un joven de principios del siglo XX y un adolescente de nuestros días, ambos enamorados de Jesús y listos para darlo todo por Él».
Cada uno con su historia: «Pier Giorgio encontró al Señor a través de la escuela y los grupos eclesiales, la Acción Católica, las Conferencias de San Vicente, la FUCI, la Tercera Orden dominicana, y lo testimoniaba con su alegría de vivir y de ser cristiano en la oración, en la amistad, en la caridad», mientras que «Carlo, por su parte, encontró a Jesús en la familia, gracias a sus padres, Andrea y Antonia, presentes aquí hoy con sus dos hermanos, Francisca y Miguel, y luego en la escuela, también él, y sobre todo en los Sacramentos, celebrados en la comunidad parroquial… integrando naturalmente en sus días de niño y de adolescente la oración, el deporte, el estudio y la caridad».
Ambos, sin embargo, «cultivaron el amor a Dios y a los hermanos a través de medios sencillos, al alcance de todos: la santa Misa diaria, la oración, especialmente la Adoración eucarística».
El Pontífice concluyó con una invitación, dirigida sobre todo a los jóvenes, «a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y a hacer de ella una obra maestra. Nos animan con sus palabras: ‘No yo, sino Dios’, decía Carlo. Y Pier Giorgio: ‘Si tienes a Dios por centro de cada una de tus acciones, entonces llegarás hasta el final’. Esta es la fórmula sencilla, pero ganadora, de su santidad. Y es también el testimonio que estamos llamados a seguir, para disfrutar de la vida hasta el final e ir al encuentro del Señor en la fiesta del Cielo».
Aunque Pier Giorgio y Carlo no estaban lejos del carisma salesiano —Frassati había tenido como preceptor y amigo a don Antonio Cojazzi, SDB (cfr. InfoANS), mientras que Acutis, el «primer santo millennial», iba de buena gana a la Basílica de María Auxiliadora a rezar, en particular ante San Domingo Savio, y había incluido a San Juan Bosco en su exposición en línea de los Milagros Eucarísticos – con este evento de gracia, San Carlo y San Pier Giorgio entran oficialmente en el grupo de los Santos, listos para interceder y ser aún más apóstoles entre sus coetáneos y, para los educadores, modelos de una vida plena y realizada para señalar y dar a conocer a los jóvenes.
A la gran emoción de estas «jóvenes» canonizaciones, le seguirá pronto una alegría igualmente grande para las Hijas de María Auxiliadora y para toda la Familia Salesiana, con la esperadísima canonización de Sor Maria Troncatti, que tendrá lugar en la Plaza de San Pedro el 19 de octubre de 2025, junto con los Beatos Ignazio Choukrallah Maloyan, Peter To Rot, Vincenza Maria Poloni, Maria del Monte Carmelo Rendiles Martínez, José Gregorio Hernández Cisneros y Bartolo Longo.


















