Roma (Italia). El 24 de marzo de 2026, fecha en la que se conmemora el asesinato de Mons. Oscar Romero, Arzobispo de San Salvador, ocurrido el 24 de marzo de 1980, se celebra la 34.ª Jornada de los Misioneros Mártires. Su compromiso junto al pueblo salvadoreño en lucha contra un régimen indiferente a las condiciones de los más débiles y de los trabajadores, unido a su testimonio de vida cristiana auténtica en escucha de la Palabra de Dios y, al mismo tiempo, tan audaz, cercana y atenta a los últimos, lo han convertido en un punto de referencia.
Esta conmemoración invita, por tanto, a recordar a quienes han entregado su propia vida en el servicio al Evangelio, y a reconocer la presencia viva y operante de testigos que han elegido llevar la Buena Nueva a los lugares donde la vida y la dignidad humana se ven más amenazadas.
El tema de la Jornada de los Misioneros Mártires 2026, “Gente de primavera”, se inspira en el Mensaje para la Jornada Missionaria Mundial 2025 en el que el Papa Francisco recordaba que la misión es una acción comunitaria: toda la Iglesia está llamada a dar continuidad a la misión de Cristo. Superando dificultades y debilidades, esta es impulsada por el amor de Cristo a caminar unida a Él y a hacerse cargo, junto a Él, del grito que emana de la humanidad: “Somos bautizados en la muerte y resurrección redentora de Cristo, en la Pascua del Señor que marca la eterna primavera de la historia. Somos entonces “gente de primavera”, con una mirada siempre llena de esperanza para compartir con todos porque en Cristo creemos y sabemos que la muerte y el odio no son las últimas palabras sobre la existencia humana”.
Al término del Jubileo dedicado a la esperanza, la Agencia Fides, Órgano de información de las Obras Misionales Pontificias, ha publicado el informe anual 2025 sobre los misioneros y los agentes de pastoral católicos asesinados.
En el año 2025 han sido asesinados en el mundo 17 misioneros y misioneras: sacerdotes, religiosas, seminaristas, laicos. La distribución continental evidencia que el número más elevado de agentes de pastoral asesinados en el año se registró en África, donde han sido asesinados 10 misioneros (6 sacerdotes, 2 seminaristas, 2 catequistas). En el Continente americano han sido asesinados 4 misioneros (2 sacerdotes, 2 religiosas), en Asia 2 (un sacerdote, un laico). En Europa ha sido asesinado un sacerdote.
Desde el 2000 al 2025 el total de misioneros y agentes de pastoral asesinados es de 626, un dato que lamentablemente ya está en aumento a causa de los recientes conflictos. “Estos hermanos y hermanas pueden parecer unos fracasados, pero hoy vemos que no es así. Ahora como entonces, la semilla de sus sacrificios, germina, da fruto, porque Dios a través de ellos continúa obrando prodigios, cambiando los corazones y salvando a los hombres” (Papa Francisco, 26 de diciembre de 2023, fiesta litúrgica de San Esteban Protomártir).
La lista anual de la Agencia Fides no concierne solo a los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino que busca registrar a todos los cristianos católicos comprometidos de alguna manera en la actividad pastoral, muertos de forma violenta, aunque no sea expresamente “en odio a la fe”. Por esto en el informe no se utiliza el término “mártires”, si no es en su significado etimológico de “testigos”.
El Papa León XIV, en el Mensaje con ocasión del X Aniversario de la Beatificación de los Mártires de Chimbote (Perú) el 6 de diciembre de 2025 escribía: “La sangre de los mártires no fue derramada al servicio de proyectos o ideas personales, sino como una única ofrenda de amor al Señor y a su pueblo. Hoy, ante los desafíos pastorales y culturales que la Iglesia afronta, la memoria de los misioneros mártires nos pide un paso decisivo: volver a Jesucristo como medida de nuestras opciones, de nuestras palabras y de nuestras prioridades. Volver a Él con esa firmeza de corazón que no retrocede, ni siquiera cuando la fidelidad al Evangelio reclama el don de la propia vida. Solo cuando Él es el punto de referencia, la misión recobra su forma propia. […] Exhorto a las comunidades que han acogido a estos mártires a continuar hoy la misión por la cual dieron la vida, la de anunciar a Jesús con palabras y con obras, conservando la fe en medio de las dificultades, sirviendo con humildad a los más frágiles y manteniendo encendida la esperanza incluso cuando la realidad se vuelve ardua».
En la celebración de esta jornada el pensamiento y la oración van destinados a los muchos misioneros que, en cada rincón del mundo, testimonian y anuncian a Jesucristo y su Evangelio con sencillez, pero también con fuerza y valentía. Su presencia fraterna junto a las personas y a las comunidades a las que están llamados a servir infunde confianza y alimenta la esperanza en el Reino de Dios.
En este link de la fundación Missio (CEI) se puede encontrar el material para animar la Jornada y subsidios útiles para la animación de momentos celebrativos en la Cuaresma.


















