Lonavla (India). El 14 y 15 de febrero de 2026, en la Casa de Ejercicios San José de Lonavla, la Inspectoría Santa María Mazzarello (INB) celebró la Jornada de la Gratitud inspectorial.
El evento, bajo el lema “Santidad: un camino de esperanza”, fue la expresión que sintetizó un mes de preparativos por parte de todas las Comunidades, como expresión de agradecimiento por la incansable dedicación de las hermanas a la misión educativa en las escuelas de toda la Inspectoría.
Los días previos estuvieron marcados por la reflexión y el diálogo. El 12 y 13 de febrero, directoras y educadoras se reunieron para revisar las Orientaciones para el periodo de formación de las profesas temporales y para renovar su compromiso con las políticas de protección. Estas reuniones, marcadas por la urgencia y la responsabilidad, dieron el tono espiritual y pastoral a la Jornada de la Gratitud, recordando a todas que la santidad se vive en la fidelidad cotidiana a la misión y en el cuidado de los jóvenes.
La Jornada se inició con la bienvenida a las participantes. La Inspectora, sor Meenakshi D’Silva, las consejeras inspectoriales, las directoras y las educadoras fueron recibidas con una audaz exhibición de Mallakhamb —un deporte tradicional indio— por parte de los alumnos de la escuela primaria del Auxilium Lonavla, un signo artístico de equilibrio, coraje y disciplina.
A continuación, jóvenes patinadoras acompañaron a la Inspectora y a su Consejo a la capilla, donde tuvo lugar la vigilia, animada por la Comunidad de Kune bajo la guía de sor Moksha Anthonappa, como un entrelazamiento de oración, gratitud y memoria. Las antiguas alumnas y las alumnas actuales recordaron después, a través de videoclips, los años de servicio de las hermanas.
El programa cultural que siguió fue un crescendo de creatividad: música de bienvenida, una armoniosa danza de oración y la obra Echoes of Tomorrow, que recordó a todos que las ondas de hoy dan forma a los horizontes de mañana, que los errores son trampolines y que el aprendizaje es un recorrido de por vida. En sus palabras de gratitud al final de la velada, sor Meenakshi recordó que la celebración no era un fin, sino un comienzo.
Ese mismo espíritu se mantuvo intacto al día siguiente, cuando la oración se convirtió en un signo tangible de esperanza. La Comunidad de Ahmednagar guio a la asamblea a lo largo de un camino de pétalos de rosa que conducía a la Cruz, para recordar que Cristo es la fuente de la fuerza y el propósito de la misión y de la comunidad. Cada hermana recibió un mensaje personal escrito en una paloma, una corona, una mano o una raíz: símbolos que afirman su valor único y su papel insustituible en el camino de la Inspectoría.
Posteriormente tuvo lugar el intercambio de dones, con ofrendas de las comunidades del Madhya Maharashtra y símbolos preparados por la Inspectoría para cada Comunidad, reflejando la gratitud mutua y la misión compartida.
La solemne Celebración Eucarística, presidida por el padre Avil Correia, Salesiano de Don Bosco, llevó a las participantes al corazón del tema. Con fervor y sencillez, el padre Avil recordó a todos que las personas consagradas, especialmente dentro de la Familia Salesiana, están llamadas a la santidad siguiendo las huellas de Don Bosco y de Santa María Dominga Mazzarello, acompañando a los jóvenes por este mismo camino. La Eucaristía desembocó naturalmente en el momento de los agradecimientos, en el que la Inspectora, su consejo y las educadoras fueron elogiadas por sus años de servicio. Cada una fue alabada por su contribución única al camino vocacional y misionero de la Inspectoría, cuya dedicación brilla como un faro de esperanza para el futuro.
La celebración concluyó con un momento de convivencia, donde la alegría y la gratitud se fundieron libremente y los lazos de comunión se fortalecieron. Al terminar, cada hermana y educadora se llevó a casa no solo los recuerdos de una gran celebración, sino también un renovado celo por la misión educativa, inspirada por la convicción de que la santidad es, verdaderamente, un camino de esperanza vivido en común, día tras día, en la gratitud y el amor.

















