Roma (Italia).Del 2 al 6 de diciembre de 2021 el Papa Francisco cumple su 35° viaje apostólico en Chipre y en Grecia, en el corazón del Mediterráneo, peregrino sobre las huellas de los primeros grandes misioneros, en particular Pablo y Bernabé.

En el videomensaje antes de partir, el Santo Padre lo define como una “peregrinación a las fuentes”:

  • a las fuentes de la fraternidad, para caminar en sinodalidad, con respeto y fraternidad apostólica con las Iglesias ortodoxas: “Como hermano en la fe tendré la gracia de ser recibido por vosotros y de encontraros en el nombre del Señor de la paz”. Y para animar a los hermanos y las hermanas católicos, “pequeños rebaños” en esas tierras.
  • a las fuentes antiguas de Europa: tierras de desarrollo de grandes civilizaciones y de florecimiento cultural, que a través del Mar Mediterráneo han visto la difusión del Evangelio, “el mare nostrum, que vincula muchas tierras, invita a navegar juntos, no a dividirse yendo cada uno por su cuenta”.
  • a las fuentes de la humanidad: “el mar, que muchos pueblos abraza, con sus puertos abiertos recuerda que las fuentes del vivir juntos están en la acogida recíproca”. El Papa recuerda las muchas víctimas del “mar nuestro” y a cuantos, llegados por el mar, encuentran hostilidad:”Son hermanas y hermanos nuestros”. Entre las paradas, la isla de Lesbos, ya destino de visita en el 2016, “en la convicción de que las fuentes de la vida común volverán a florecer sólo en la fraternidad y en la integración: juntos”.

Será un viaje donde tocaremos heridas“, dijo el Santo Padre mientras aún estaba en vuelo, recordando los sufrimientos de los migrantes, las divisiones y el camino aún agotador del diálogo, debido a la coexistencia de múltiples culturas y religiones.

A  la llegada a Chipre el 2 de diciembre, en el primer encuentro con Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Diáconos, Catequistas, Asociaciones y Movimientos Eclesiales de Chipre en la Catedral Maronita de Nuestra Señora de las Gracias en Nicosia, el Santo Padre reiteró la importancia de la fraternidad, para cultivar juntos el sueño de la unidad:

“Tenemos necesidad de una Iglesia fraterna que sea instrumento de fraternidad para el mundo (…) Somos hermanos, amados por un solo Padre. Estáis inmersos en el Mediterráneo: un mar de historias diferentes, un mar que ha acunado tantas civilizaciones, un mar del que todavía hoy aterrizan personas, pueblos y culturas de todo el mundo. Con vuestra fraternidad podéis recordar a todos, a toda Europa, que para construir un futuro digno del hombre es necesario trabajar juntos, superar las divisiones, derribar muros y cultivar el sueño de la unidad. ¡Necesitamos acogernos e integrarnos, caminar juntos, ser hermanas y hermanos todos!“.

El Instituto de las Hijas de María Auxiliadora acompaña con la oración el viaje del Papa Francisco, peregrino a las raíces de la cristiandad y embajador de esperanza y de paz.

El programa de Viaje

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