Roma (Italia). El 3 de septiembre de 2025 se celebra el dies natalis de la Venerable sor Teresa Valsè Pantellini, figura que las jóvenes Hijas de María Auxiliadora (H.M.A) junioras, con uno a cuatro años de profesión, de la Conferencia CIME, han profundizado durante el tiempo de formación que vivieron en Roma del 4 al 10 de agosto.

Para sor Teresa, Roma fue la ciudad del gran paso: fue aquí donde concretó su «decisión irrevocable» de entrar en las HMA, cruzando el umbral de la casa de via Marghera —hoy sede de la Inspectoría Romana “San Giovanni Bosco” (IRO)— donde fue acogida como aspirante.

Acompañadas por sor Maria Luisa Nicastro, Secretaria general del Instituto, las jóvenes HMA han querido recorrer sus pasos, comenzando precisamente en via Marghera, redescubriendo la historia y el valor de su historia biográfica. A través de las palabras de sor Claudia Daretti, quien fue por muchos años Secretaria de la Inspectoría IRO y miembro de ACSSA Italia, han releído la vida de Teresa, una joven capaz de renunciar a las comodidades que bien conocía para abrazar con decisión la vocación que sentía como cierta.

Su amor por las jóvenes más pobres se consolidó en los años del Noviciado: siguiendo sus huellas, las junioras se dirigieron a Borgo Parrasio, antigua sede de la Academia de la Arcadia, a los pies del Gianicolo. Fue precisamente en el barrio de Trastevere, y en particular en la casa de via della Lungara, donde sor Teresa hizo suya de manera decidida la experiencia de la gratuidad y la pequeñez: allí las Hijas de María Auxiliadora podían acoger a las jóvenes romanas de la periferia en un ambiente más sencillo y adecuado para el esparcimiento que en Borgo Parrasio.

Sor Teresa Valsé se encontró, ya como novicia, ocupándose de las «trasteverinas», en el oratorio y en el taller para jóvenes obreras. Eran obras y ambientes difíciles, en los que solo la práctica asidua del Sistema Preventivo podía garantizar estima y confianza. Las HMA y la Venerable tuvieron que afrontar los problemas de la cuestión obrera y de las muchachas de los bajos fondos sociales, entre las que con facilidad se difundían el anticlericalismo y otras teorías.

Los testimonios escritos documentan la transformación interior de las muchachas, a menudo desatendidas por sus familias. Las trasteverinas ponían a dura prueba la paciencia y la amabilidad de las hermanas con actitudes despectivas e insolentes y reacciones irreverentes. Una testigo afirma: «Sor Valsé nos debe a nosotras el haberse hecho santa, por la paciencia que le hicimos ejercitar» (Positio, 255).

De temperamento fuerte y de educación refinada, sor Teresa no solo se interesó en el oratorio, sino que también se dedicó a crear oportunidades de trabajo honesto para aquellas jóvenes. En Roma, pensiones y hoteles, además de familias nobles, confiaban el lavado y arreglo de la ropa de cama y de mesa en lavanderías y planchadurías públicas. Por ello, las HMA aceptaron la dirección de una lavandería-planchaduría para enseñar y procurar un trabajo honesto a aquellas jóvenes.

Fue así como la joven HMA, procedente de una familia rica, se encontró como religiosa tocando a las puertas de los nobles para pedir trabajo para ellas. Colaboró con las hermanas de la comunidad, con el padre Bonanni, el jesuita que ofreció a las HMA la dirección de la planchaduría que él había abierto, con las aristócratas que la patrocinaban, las benefactrices; con el párroco de Santa Dorotea, con las oratorianas, haciéndolas partícipes.

El itinerario de las junioras continuó hasta los locales que hoy albergan la “John Cabot University”, una universidad estadounidense activa en Roma, situada precisamente en la antigua casa de las HMA en “via della Lungara”. Acogidas con calidez por el personal y por la estatua de Don Bosco que aún se encuentra en el espacio recreativo, visitaron la estructura, rastreando con la mirada, detrás de las ventanas de la biblioteca, la que quizás fue la habitación de la joven Teresa. También visitaron una exposición, a cargo de una estudiante de la universidad, que recorre la historia del complejo y recuerda también el período de permanencia de las Hermanas Salesianas.

Fue emocionante reencontrar las fotografías de principios del siglo XX expuestas en un contexto hoy tan frecuentado por tantos jóvenes: aunque en formas diferentes, “via della Lungara” sigue siendo un lugar vivo de encuentro, formación y crecimiento para tantas muchachas y muchachos.

La peregrinación concluyó en la iglesia de Santa Dorotea, parroquia del barrio, a cargo de los frailes menores, donde las jóvenes HMA se detuvieron a orar.

Una de las participantes de la peregrinación concluye: «Para nosotras, las jóvenes junioras, sor Teresa Valsé Pantellini no es solo un luminoso testimonio de vida salesiana realmente vivida, sino también una hermana con la que caminar al descubrimiento de las pobrezas de hoy, a la que pedir que nos ayude a tener una mirada profunda, de discernimiento y de don, sobre la realidad con la que nos enfrentamos cada día. Mirar Roma a través de sus ojos nos permitió revivir las etapas decisivas de su vocación y de su misión. La peregrinación a los lugares significativos de su vida fue una ocasión de gracia y de esperanza: caminar sobre sus huellas nos acompañó también en el misterio de nuestra llamada, ayudándonos a renovar aquella elección ‘irrevocable’ que, como ella, deseamos confirmar al servicio del Señor y de los jóvenes, especialmente de los más pobres».

1 COMENTARIO

  1. Que alegria recordarla con virtudes de una hija Feliz al servicio de las ninas y jóvenes pobres… Confiemos le las nuevas vocaciones… Hacerla trabajar… Para que interceda por Los jovenes. Un abrazo. Sor Aida.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.