Zagabria (Croazia). El 4 de noviembre de 2025, durante el programa Svijetli tragovi (Huellas de Luz) transmitido por la Radio Católica Croata, se emitió un episodio dedicado a Santa María Troncatti. Se trata de un proyecto de colaboración entre la Red Católica Croata y la Conferencia de Superiores Mayores de Croacia, con el objetivo de revivir la memoria de quienes han dejado huellas luminosas en las vidas de quienes los conocieron.

El programa busca acercar a los oyentes a la vida de estas personas grandes porque humildes, que irradiaron una dedicación incansable a Dios, y demostrar cómo sus historias pueden ser fuente de inspiración para cada uno/a, para nuevas y santas vocaciones, especialmente en el contexto de la nueva evangelización.

En la transmisión participaron dos Hijas de María Auxiliadora de la Inspectoría María Auxiliadora (SLC), Sor Marija Maja Dolenec de la Comunidad Santa María Doménica Mazzarello de Rijeka y Sor Zrinka Majstorović, Directora de la Comunidad San José de Zagreb. La transmisión, conducida por la editora Dalija Mock, se basó precisamente en el testimonio de vida y en la misión de la Santa.

Sor Maja y Sor Zrinka contaron a los radioescuchas sus orígenes y la vida familiar en Corteno Golgi (BS), subrayando cómo la Providencia la acompañó y guio desde la infancia, orientándola hacia la elección que la llevó a la santidad. Luego hablaron de la vida en misión profundamente marcada por el trabajo cotidiano, humilde y sacrificado. Por su amor materno y su bondad hacia todos, fue un ejemplo de mujer consagrada, colaboradora del Espíritu Santo. Su fuerza espiritual se manifestaba en actos concretos de amor, enfrentando a menudo riesgos y peligros.

La vida de Santa María Troncatti es de gran inspiración para la nueva evangelización, porque muestra cómo la vida cotidiana, incluso en las condiciones más difíciles, puede ser un espacio en el que se puede testimoniar el Evangelio. En una época en que muchos jóvenes son atraídos por los bienes materiales, su vida recuerda la importancia de invertir en los valores eternos.

Santa María Troncatti lanza también a los religiosos y religiosas de hoy mensajes fuertes como la importancia de estar consagrados a Dios no parcialmente, sino con todo el corazón, de hacerse cercanos a la gente, en particular a los heridos y a los pequeños, de vivir el carisma con frescura y creatividad, adaptándolo a la realidad de la misión.

¿Cómo hizo Sor María Troncatti: madre, misionera y constructora de paz y reconciliación, para darse a conocer por una joven y, a través de sus manos, «vivir» en el tiempo actual? ¿Qué le dijo a una joven y talentosa muchacha, en una época marcada por la brecha generacional, una anciana monja, misionera en Ecuador?

Las respuestas se encuentran en el corazón y en las manos de la estudiante Sara Švegović, que desde hace algunos años vive en el Colegio universitario Laura de Zagreb, en Croacia, donde estudia en la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas. Sara, joven muy profunda, ha plasmado en una imagen la experiencia personal del diálogo con Sor María Troncatti y la visión de su vida y misión. La descripción de la autora:

«María Troncatti fue madre, misionera, artesana de paz y reconciliación. No confiaba en sí misma, sino que su mirada estaba siempre dirigida a Jesús y a nuestra Madre, María. Decía que solo mirando la cruz encontraba la fuerza para continuar el trabajo que le había sido encomendado. Fue llamada anunciadora del Evangelio con su maletín de médico y el rosario, pero siempre dijo que todo era mérito de María Auxiliadora y por eso, con una mano, la señala a Ella, mientras que con la otra ofrece el rosario, el arma más potente contra todo mal, a la hija del jefe tribal de los Shuar, a la que había salvado la vida. Con este gesto se ganó su confianza.

Con la otra mano, la niña intenta detener al jefe tribal de un conflicto inminente con los colonos. En la aldea todos escuchan lo que dice el jefe, él es la autoridad. Su mirada está dirigida hacia el cielo, hacia María Auxiliadora, y si su corazón se abre, muchos seguirán su ejemplo y harán lo mismo, se encomendarán a la protección de María.

Del otro lado, los colonos también se quedan sorprendidos, listos para atacar, pero permanecen en silencio, observando lo que está sucediendo, porque la mirada de María no alcanza solo a un determinado tipo de personas, sino a todos los que se encomiendan a Ella y que tienen el corazón abierto. En ningún momento se señala a sí misma, sino que nos guía siempre hacia Jesús. De su manto brota agua que se transforma en una cascada, símbolo del agua viva, de la que Jesús es la fuente. Cuando estamos en Su gracia y en Su presencia, superamos cada obstáculo que se presenta.

María Troncatti está sentada en un asno, que simboliza la paz, pero también la perseverancia en la misión que le fue encomendada. Como María, dio el primer paso hacia lo desconocido, pero con fe en el Señor. Junto al asno está su bolsa de médico, y una niña de la aldea mira curiosamente dentro, representando a todas las jóvenes a las que María Troncatti formó para convertirse en enfermeras.

Delante de ellas se encuentra una flor de Chuquiraga, símbolo de Ecuador, que representa el amor puro y la resiliencia de la gente de esa tierra. María Troncatti es proclamada Santa como la primera hermana de la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora después de Santa María Doménica Mazzarello. María Mazzarello fue una madre espiritual para las jóvenes, para las hermanas, que las animó siempre, y continúa siguiéndonos hoy con su intercesión. Está representada sentada en una roca cerca de una cascada, observando a María Troncatti. Mira cómo trabaja para Dios, para la salvación de las almas, y la sigue con sus oraciones en el Cielo.

María Troncatti nos enseña a transformar la oración en acción, la gracia recibida en obras. Aunque con miedo, debemos perseverar en aquello a lo que Dios nos llama a hacer, para que, después de tantos pequeños pasos, podamos dar aquel grande que dejará una huella en el mundo por la cual el Señor será glorificado.

El fondo, un cielo oscuro rodeado de relámpagos y tormenta, pero de todas formas atravesado por rayos de luz, representa una cita de María Troncatti: “El Señor no nos deja sin rayos de sol entre las nubes y las tormentas que a veces nos rodean.” Gracias a los jóvenes, que a pesar de todo, dejan en el mundo huellas luminosas de esperanza y de futuro!».

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