Macas (Ecuador). Del 23 al 26 de abril de 2026, la ciudad de Macas se convirtió en el punto de encuentro para cientos de jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS), reunidos en su Congreso Nacional; una experiencia de alegría salesiana, sentido de comunidad y servicio a los demás. El encuentro estuvo marcado por tres hitos que dieron un matiz especial a cada jornada: la reciente Canonización de Sor María Troncatti, la celebración de la Fiesta mundial de la Gratitud y el compromiso de fortalecer el Movimiento Juvenil Salesiano en las diversas presencias de Ecuador.

Desde meses antes, el equipo de Pastoral Juvenil de la Inspectoría Sagrado Corazón (ECU) había iniciado un proceso de preparación mediante encuentros locales y zonales, permitiendo a los jóvenes acercarse progresivamente al espíritu de esta experiencia. La propuesta incluyó la guía de una peregrinación por los lugares donde Santa María Troncatti vivió y realizó su misión en la Amazonía ecuatoriana, invitando a descubrir una santidad nacida de la entrega concreta, el servicio silencioso y el amor cotidiano al prójimo.

En este contexto, la Vigilia Juvenil Amazónica «Ser misioneros en todas partes», celebrada la noche del 25 de abril en el Teatro Municipal Washington Ricaurte, fue uno de los momentos más significativos y emotivos del encuentro.

La velada comenzó con una representación artística que transformó el escenario en una experiencia de oración y gratitud. Jóvenes de diferentes regiones del país expresaron, a través de la música, la danza y diversas manifestaciones culturales, la creatividad, sensibilidad y profundidad espiritual de una juventud capaz de anunciar el Evangelio mediante el arte y la alegría compartida.

Uno de los momentos más esperados fue el encuentro con la Madre Chiara Cazzuola, Superiora General del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, quien dialogó con los jóvenes sobre sus inquietudes, preguntas y los desafíos de vivir la fe y la vocación. Con cercanía y sencillez, la Madre alentó a los jóvenes a no tener miedo de responder al llamado de Dios:

“El Señor llama, camina con nosotros y no nos deja solos”, dijo, invitándolos a escuchar con valentía la voz del Señor en la vida cotidiana.

Recordando su propia experiencia vocacional, relató que su “sí” nació tras haber luchado mucho tiempo por decir “no”, ya que inicialmente soñaba con una vida distinta. Sin embargo, el testimonio gozoso de Don Bosco y de la Madre Mazzarello despertaron en ella una profunda reflexión sobre el verdadero significado de la felicidad: “Ver sus rostros felices despertaba en mí el deseo de felicidad”, confesó a los jóvenes.

En otro momento del diálogo, refiriéndose a quienes viven con miedo o incertidumbre frente al futuro, insistió en la necesidad de recuperar la esperanza y aprender a reconocer los dones personales: “Cada uno de ustedes es un tesoro”, afirmó, invitándolos a descubrir sus capacidades y a vivir siempre con la certeza de estar en las manos de Dios.

La Santidad también tuvo un papel central. Partiendo de ejemplos como San Carlo Acutis y San Pier Giorgio Frassati, Madre Chiara recordó que la santidad no pertenece solo a personas extraordinarias, sino que puede vivirse en la normalidad de cada día, permaneciendo unidos a Jesús y abiertos al servicio de los demás. “No tengan miedo porque es posible ser santos”, dijo, retomando la espiritualidad sencilla y concreta de los Fundadores.

Al hablar de Santa María Troncatti, cuya presencia espiritual acompañó todo el encuentro, invitó a los jóvenes a vivir con radicalidad y generosidad su entrega: “No tengan miedo de donarse a los demás”, expresó, recordando también la profunda confianza de la santa en María Auxiliadora y en la fuerza de la oración.

Sobre el Carisma salesiano, la Madre lo describió como “un don maravilloso que continúa creciendo”, recordando a los jóvenes que ellos son parte viva del sueño iniciado por Don Bosco y la Madre Mazzarello. “Somos una pequeña parte del gran sueño que Don Bosco comenzó”, subrayó, animándolos a hacerlo realidad con creatividad, compromiso y pasión.

Tras este diálogo, Madre Chiara se dirigió a ellos dejando su Mensaje:

“Ustedes son el recurso, el gran potencial del mundo; son para nosotros la parte más preciosa de la humanidad, como afirmaban Don Bosco y la Madre Mazzarello”.

Y terminó con este deseo: “Queridísimas amigas y queridísimos amigos, piensen en cuánto son amados y deseados por Dios, que los acoge tal como son y hace cosas grandes en ustedes, como en María, como en Don Bosco, en la Madre Mazzarello, en Santa María Troncatti y, hoy, en tantos jóvenes que con valentía son solidarios con otros jóvenes para ser protagonistas activos y construir juntos algo hermoso en sus realidades. La esperanza nace de esta conciencia: el Señor Jesús es una persona que camina con nosotros y nos llena de Su gracia, de Su fuerza. ¡No se sientan nunca solos! Encomiéndense a Él en la oración personal, en los momentos de alegría y de sufrimiento, en la vida de cada día. Déjense encontrar por Él, no tengan miedo de responder a cualquier cosa que Él les pida”.

Esta experiencia del Congreso ofreció a los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano un espacio fecundo para encontrar a Dios, descubrir su propia vocación y renovar su compromiso de transformar el mundo a la luz del Evangelio, convirtiéndose en protagonistas activos de la esperanza de la Iglesia y del sueño de Don Bosco hoy.

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Fotos: Flickr FMA

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