Fátima (Portogallo). El 31 de octubre de 2025, las Hijas de María Auxiliadora (FMA) y las Comunidades Educativas de la Inspectoría Nuestra Señora de Fátima (POR) vivieron la peregrinación jubilar al Santuario de Fátima, con el lema «¡Despierta! María camina contigo».

En las primeras horas de la mañana, las FMA con los educadores, estudiantes y colaboradores de varias Comunidades de toda la Inspectoría llegaron al Santuario en un clima de fiesta, compartir y oración. A última hora de la mañana, la Basílica de la Santísima Trinidad los recibió para la Celebración Eucarística, expresión de gratitud, comunión y participación de una fe viva, animada por la certeza de que María sigue inspirando el camino educativo y espiritual inspectorial.

Inmediatamente después de la Eucaristía, los grupos se dirigieron a la parte superior del recinto, donde se encuentra el Pórtico de la Esperanza, para uno de los momentos más significativos del día. La jornada, hasta entonces caracterizada por una lluvia constante, ofreció en ese momento una señal de gracia: la lluvia cesó, permitiendo a todos atravesar el pórtico en oración y silencio.

Más que un simple signo, el paso se vivió como una verdadera experiencia de fe y confianza, en la que cada uno se descubrió como peregrino de esperanza, llamado a cruzar el umbral de su propia vida para acoger la salvación de Jesús, dejándose guiar por la presencia materna de María. Una presencia compartida por todos, y que expresó el camino espiritual recorrido por toda la Inspectoría en el año jubilar: una experiencia de renovación, confianza y entrega.

A continuación, tuvo lugar un almuerzo vivido con alegría, sencillez y fraternidad, un momento en el que muchos aprovecharon para ir a las tumbas de los Pastorcitos y rezar en silencio, en un camino de gratitud y contemplación.

Por la tarde, los niños y jóvenes de las Escuelas salesianas, acompañados por educadores y FMA, guiaron el rezo del rosario, con los Misterios Dolorosos, en la Capilla de las Apariciones. Los cantos y las oraciones crearon una atmósfera profundamente mariana, donde se sentía el eco del amor de María presente en cada gesto, en la emoción del momento.

La Peregrinación Jubilar fue, por lo tanto, un momento de comunión y de gracia, vivido a la sombra de la Madre que da nombre a la Inspectoría. Entre la alegría del encuentro y el recogimiento de la oración, la jornada en Fátima expresó el camino de cada casa y de cada vida consagrada: un camino de esperanza, impulsado por la presencia fiel de María que conduce a su Hijo Jesús.

Al regresar a casa, cada grupo se llevó consigo algo más que simples recuerdos: se llevó el deseo de permanecer atento a Dios y a los demás. La experiencia vivida se convirtió en un llamado a renovar el compromiso educativo y espiritual de cada uno/a, a la luz de la invitación atemporal que sigue inspirando: «¡Despierta! María camina contigo!”.

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