Malamulele (Sudáfrica). El 25 de enero de 2026 en Malamulele, en la provincia de Limpopo, cuatro aspirantes a Salesianas Cooperadoras realizaron su promesa.

El grupo de los Salesianos Cooperadores de Malamulele tuvo su inicio en 2022 por Sor Consuelo Aguirre, Hija de María Auxiliadora, ya fallecida. Sor Christina Laloo, Directora de la Comunidad Santo Domingo Savio de Malamulele, de la Inspectoría Nuestra Señora de la Paz (AFM), continúa acompañándolos en su camino.

Después de dos años de formación, Paulette, Grace, Audrey y Basani estaban listas para emitir su promesa. Para prepararse para este gran evento, el 17 de enero vivieron un retiro de media jornada, guiado por Sor Christina. El 24 de enero, Sor Giovanna Pesenti, Delegada Regional de la CIAM y Delegada Provincial para la Familia Salesiana, se reunió con ellas para alentarlas a vivir los valores evangélicos y los compromisos que asumirían como Salesianas Cooperadoras, guiadas por el Proyecto de Vida Apostólica.

La ceremonia tuvo lugar el domingo 25 de enero, en la Parroquia de San Benito, en Malamulele, durante la Celebración Eucarística presidida por el párroco, el P. Marsel Samon. Las nuevas Salesianas Cooperadoras fueron recibidas por Sor Giovanna Pesenti, junto a Sor Christina Laloo, coordinadora local.

Los festejos continuaron con un almuerzo en la casa de las hermanas, preparado por los Salesianos Cooperadores. El Sr. Philip Mushaikwa, secretario provincial, expresó su gratitud en nombre de los miembros a Sor Giovanna, a los cuatro nuevos integrantes —que ahora suman nueve en total— y a todos los presentes.

En el Aguinaldo 2026, el Rector Mayor, Don Fabio Attard, dedica un capítulo entero a los Salesianos Cooperadores en el 150° aniversario de su Fundación, expresando la gran actualidad de esta propuesta:

“La visión original de Don Bosco todavía nos interpela, porque nos invita a renovar hoy ese mismo espíritu apostólico que él soñaba como base y fundamento. Para Don Bosco, la figura del Salesiano Cooperador era como una figura poliédrica con una identidad y una misión muy precisas. Su identidad era la de un salesiano en el mundo: cristiano (laico, sacerdote, hombre o mujer) que vive el espíritu salesiano en su propia condición de vida, en la familia y en la sociedad. No es un religioso, pero comparte con los religiosos salesianos el mismo corazón y la misma pasión por la salvación de los jóvenes”.

Que el llamado al que han respondido los Salesianos Cooperadores y Cooperadoras de Malamulele, y su amor por San Juan Bosco y Santa María Dominga Mazzarello, se vuelvan cada vez más fuertes y profundos, al servicio de la Iglesia, dondequiera que desempeñen su ministerio pastoral.

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