El Santuario (Colombia). El 7 de diciembre de 2024, en la parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá en El Santuario, 9 aspirantes de la Asociación de María Auxiliadora (ADMA), después de un camino de formación y preparación en el Colegio María Auxiliadora de El Santuario, Antioquia, de la Inspectoría María Auxiliadora (CMA), hicieron la promesa de testimoniar en la Iglesia y en sus familias su amor a la Virgen y su compromiso de darla a conocer y amar.
La celebración fue presidida por el párroco, padre Fabio López, quien cada 24 de mes recibe a socios y fieles para honrar a María con el rezo del rosario y la participación en la Eucaristía, momentos preparados con compromiso y devoción por el grupo ADMA.
Después de construir la Basílica de María Auxiliadora en Turín en 1868, Don Bosco quiso un año más tarde erigir la Asociación de María Auxiliadora para difundir por todo el mundo la devoción a la Virgen invocada con este título, y adorar a Jesús en la Eucaristía.
ADMA es uno de los 32 grupos fundados por Don Bosco, al mismo tiempo es una tarea y una responsabilidad a nivel personal, familiar y comunitario, porque sus miembros saben que la verdadera devoción a María Auxiliadora y a Jesús en la Eucaristía, tal como la soñó Don Bosco, no se agota en prácticas externas, sino en una verdadera conciencia e interiorización de los valores cristianos y salesianos, que llevan a ser reflejo y presencia viva de María, Madre, Maestra y Guía. Así, creciendo en el estudio, en la meditación y en la imitación de estos dos pilares que sostienen la vida espiritual, cumplen fielmente el mandato misionero: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19).
El testimonio de uno de los jóvenes del grupo ADMA:
«Soy David, tengo 11 años y mi experiencia como miembro del grupo ADMA es muy bonita porque aprendí mucho junto a mis compañeros y adultos. La enseñanza fue sobre todo a nivel bíblico y mariano, siguiendo las indicaciones de ADMA. A nivel grupal, nos reunimos con alegría cada quince días en la escuela para rezar el rosario, compartir experiencias significativas y participar en nuestra parroquia.
No somos solo un grupo, sino una familia y para mí es uno de los mejores a los que he asistido. Desde el primer momento que me uní al grupo, supe que era un lugar de alegría.
Compartimos el camino con varias hermanas salesianas, como Sor Irene Gómez, que inició el grupo en nuestro pueblo. La hermana Flor Elba Meneses, actual delegada, es una persona muy buena y con grandes conocimientos. Hoy y siempre daré las gracias a ADMA por transmitirme la devoción a María Auxiliadora y a Jesús Eucaristía».



















