Roma (Italia). Del 9 al 15 de marzo de 2026 tuvo lugar, en cinco idiomas, la 8ª cita del ciclo de seminarios web dedicados a la formación permanente de los catequistas promovido por la Comisión Internacional de Catequesis FMA sobre el tema: «Caminar en la fe: construir juntos el encuentro catequético». Insertado en el itinerario de Metodología Catequética III, ofreció a los/las participantes un esquema operativo claro y profundo sobre cómo organizar un encuentro catequético.
Para iluminar el recorrido se utilizó el célebre relato de los Hechos de los Apóstoles que tiene como protagonistas a Felipe y el eunuco etíope (Hch 8, 26-40). La catequesis, como sugiere esta página, no es una transmisión abstracta de contenidos, sino un dinámico «levantarse e ir», un «acercarse al carro» del otro para caminar juntos al descubrimiento del misterio de Cristo. Dos son las preguntas que el seminario web propuso a la reflexión personal de cada catequista: «Levántate y ve…» (v. 26), para preguntarse de qué modo hoy nos sentimos llamados a ponernos en camino hacia los/las chicos/as y jóvenes que el Señor nos confía, qué miedos o resistencias debemos abandonar para poder partir con confianza en el Espíritu; y «Acércate a ese carro» (v. 29), para interrogarse sobre qué significa concretamente acercarse a su «carro», es decir, a su vida cotidiana, a su lenguaje, a sus preguntas más verdaderas.
El Directorio para la Catequesis define cada encuentro catequético como “un evento de gracia: palabra, experiencia, relación y celebración convergen en el misterio de Cristo» (n. 213). Para realizar esta convergencia, el webinar propuso una estructura dinámica articulada en cinco momentos fundamentales, pensados no como una secuencia rígida sino como una lógica pedagógica y experiencial que acompaña a la persona desde la acogida hasta el compromiso en la vida.
El encuentro se inicia con el reconocimiento de la dignidad y unicidad de cada participante. No es un saludo formal, sino una acogida auténtica que crea un clima de confianza. El vínculo con la vida cotidiana –las preguntas, las alegrías, las fatigas, los eventos de la semana– se convierte en el terreno sobre el cual la Palabra podrá germinar, siguiendo la enseñanza del Directorio según la cual «la catequesis parte de la vida y a la vida vuelve» (n. 166).
El corazón del encuentro es la escucha de la Sagrada Escritura, «alma de la catequesis» (n. 106). No es una simple lectura informativa, sino un evento de revelación: Dios habla hoy, aquí, a estas personas concretas. A través de una escucha orante, acompañada de silencio y preguntas de comprensión, el catequista ayuda a los participantes a entrar en el texto, a dejarse interpelar y transformar. Esta fase puede incluir técnicas de lectio divina adaptada, dramatización, reescritura creativa, siempre manteniendo la centralidad de la Palabra como Palabra viva que genera conversión.
Lo escuchado se encarna a través de una experiencia concreta. El Directorio pone en valor la «vía de la belleza» y el «lenguaje simbólico» (n. 213), reconociendo que la fe se transmite también a través de gestos, imágenes, actividades creativas que involucran cuerpo, mente y corazón. La actividad de taller no es entretenimiento, sino mediación pedagógica para un aprendizaje profundo y duradero. El símbolo –gesto, imagen, objeto– se convierte en lenguaje de la fe, permitiendo expresar realidades que van más allá de las palabras.
Cada encuentro culmina en un momento de oración que recoge lo vivido y lo entrega al Señor. «Catequesis y liturgia son inseparables» (n. 80): un canto, una invocación, un gesto simbólico como el encendido de un cirio o una procesión con la Biblia educan en el diálogo con Dios y abren a la participación plena en la vida sacramental. Cuando es posible, este momento puede asumir una forma más estructurada, con elementos rituales sencillos pero cuidados que anticipan y preparan para la celebración eucarística.
El encuentro no termina con la despedida, sino que se prolonga en la vida a través de un compromiso concreto para la semana. No es una tarea genérica, sino una acción específica y practicable –un gesto de perdón, una palabra de gratitud, un momento de oración personal, un pequeño servicio en familia– que traduce la fe en opciones cotidianas. Como recuerda el Directorio, «todo bautizado está llamado a ser testigo» (n. 56).
Durante el webinar se presentaron y profundizaron dos buenas prácticas para el encuentro catequético. La primera es la práctica de la escucha activa en la fase de acogida: dedicar los primeros 10-15 minutos a una escucha auténtica de cada participante, llamándolo por su nombre, recogiendo las experiencias compartidas y valorando cada intervención para crear ese clima de confianza indispensable para la acogida de la Palabra. La segunda es el «cuaderno de la fe» como instrumento de continuidad y personalización: un cuaderno personal donde, al término de cada encuentro, el catequizando pueda reescribir con sus propias palabras lo que le ha impactado, dibujar un símbolo, anotar el compromiso asumido y verificar a la semana siguiente lo vivido. Un instrumento que favorece la interiorización y crea continuidad entre un encuentro y otro, ofrece a los padres una oportunidad de diálogo sobre la fe con sus hijos y construye una memoria del camino que el catequizando podrá releer a lo largo del tiempo.
La calidad del encuentro catequético depende de la capacidad del catequista de hacerse, como Felipe, atento oyente del Espíritu y compañero de viaje auténtico. No basta con preparar actividades bonitas o explicar correctamente la doctrina: es necesario crear las condiciones para que el encuentro con Cristo pueda realmente ocurrir, dejando que la Palabra de Dios interpele la vida concreta de los catequizandos y se traduzca en opciones cotidianas.
Un desafío siempre actual, que la Comisión Internacional de Catequesis FMA recoge para ofrecer su propia contribución al crecimiento de todas las comunidades de las Hijas de María Auxiliadora. Por esto, el itinerario de formación proseguirá con los próximos encuentros, programados del 12 al 15 de diciembre de 2026; las fechas específicas por idioma se comunicarán próximamente en las redes sociales de la Pastoral Juvenil.


















