Scutari (Albania). El 8 de diciembre de 2021, en la Parroquia salesiana Don Bosco de Scutari, durante la Celebración Eucarística presidida por Mons. Angelo Massafra, arzobispo metropolitano de Scutari-Pult, concelebrada por algunos Salesianos de Don Bosco y sacerdotes diocesanos, sor Eva Bulcaku, FMA de la Inspectoría Meridional Nuestra Señora del Buen Consejo (IMR), de orígenes albaneses, emitió los Votos Perpetuos en el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.

El testimonio de Sor Eva sobre la experiencia y sobre el  sentido de la Profesión Perpetua:

Junto a las comunidades salesianas de Albania, mi familia, los amigos, los conocidos de mi país, algunos religiosos de otras congregaciones, los jóvenes y muchos niños, dije “Sí” para siempre. He sido acogida en el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora por la recién elegida Consejera General para la Comunicación Sor Maria Ausilia De Siena. Muchas son las personas que me han preguntado qué significa decir “Sí” para siempre a Dios.

Una experiencia que transforma

Viví la celebración de los votos perpetuos, pero explicar lo que sientes y lo que  experimentas está lejos de ser simple, es una experiencia que te transforma constantemente en el tiempo, donde la fidelidad y el amor de Dios te acompaña día a día; decir sí a Dios es tener la certeza de que lo que el Señor ha comenzado en ti lo llevará a su cumplimiento. Había oído decir que los perpetuos se recuerdan como el momento más significativo de la propia vocación. Personalmente, he vivido una experiencia que ha superado cada una de mis expectativas, mis lógicas y emociones. Una experiencia de mucha gratitud y de paz.

El don de la vocación

Volví de Albania unos días antes de los votos perpetuos (sor Eva es estudiante en la Pontificia Facultad de Ciencias de la Educación “Auxilium” de Roma) para vivir un momento de retiro y de preparación al evento. Estuve hospedada en el Monasterio de las Clarisas en Scutari y el ambiente fue favorable para entrar más profundamente en un clima de oración que me dio la  oportunidad de volver sobre el gran don de la vocación. En aquellos días, en la diócesis de Scutari  se vivía la semana dedicada a la vocación y en la Iglesia se sentía el “soplo del Espíritu” que sobreabundaba. En la vigilia de los perpetuos, en la parroquia salesiana “Don Bosco” se organizó con los chiquillos y los jóvenes un momento de reflexión y de adoración Eucarística.  Todo a mi alrededor fue tomando forma, hasta que llegamos al día tan esperado.

Vida entregada a Dios y a los jóvenes

Desde Italia, con mucha sorpresa y alegría, vinieron dos colegas y amigas de estudio, las cuales por primera vez participaban en una profesión perpetua. La experiencia y el contacto con la realidad salesiana en Albania fue un don para ellas y pudieron hacer experiencia de la belleza de nuestra vida que es toda entregada libremente a Dios y a los jóvenes. Pudieron experimentar cómo esto nos hace personas abiertas a todos y no nos quita nada, antes – como han dicho ellas mismas- nos da la posibilidad de amar y de darse más, de ser para todos y en todos.

La opción  por los jóvenes

El día después de los Perpetuos tuve la oportunidad de conocer a los niños de la escuela: desde la infancia hasta los mayores de la escuela secundaria. La emoción fue fuerte, porque por primera vez, después de tantos años, volví a tener un contacto directo, como hermana salesiana, con los niños de Albania: son ellos los que dan sentido a mi vida y me impulsan a darme cotidianamente a Dios, de ellos recibo el céntuplo.

Soy consciente de que todo lo que he vivido en estos días ha sido don gratuito sin algún mérito. Llevaré conmigo estas jornadas, serán como una fuente de la que  beber durante el camino y donde puedo aprender continuamente a vivir las palabras de Jesús: “Misericordia quiero y no sacrificios”.

Fuente: Sito web IMR

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