Estoril (Portugal). El 13 de febrero de 2021 se llevó a cabo, en la modalidad online,  el encuentro de junioras de la Inspectoría Nuestra Señora de Fátima (POR) sobre el tema: “Discernimiento con actitud de vida.”

El encuentro fue dirigido por sor Dolores Rodrigues, Consejera para la Formación, con la presencia de la Inspectora, sor Rosa Cândida Gomes Correia da Lage. La jornada, iniciada con un momento de plegaria introductoria, se alternó con la lectio divina y con profundizaciones sobre el tema – también en clave carismática – en clima de meditación, de plegaria personal y de compartir.

Sor Diana Arrobas Patrìcio, juniora de la Comunidad Santísimo Sacramento de Viana do Castelo, cuenta la experiencia vivida:

 “Ha sido una jornada muy rica y formativa, de compartir la vida, de plegaria, de interrupción de la vida de rutina diaria, de reflexionar juntas sobre temas esenciales para nuestra vida cristiana y de consagradas salesianas.

Hemos empezado reflexionando sobre la importancia de asumir el discernimiento como estilo de vida, como modo de estar en el mundo. Lo que es importante, siempre y en todo, es buscar la voluntad de Dios, estar atentas al Espíritu Santo que quiere conducirnos por caminos nuevos que no conocemos y a veces evitamos. Se ha subrayado, como una de las condiciones fundamentales para el discernimiento, la necesidad de la familiaridad con Jesús, la importancia de estar en Él, de tenerlo como centro de nuestra vida.

Sor Dores ha ofrecido la lectio divina sobre un fragmento de la Carta de S. Pablo a los Romanos (Rom 12, 2.9.11-12): “No os conforméis con la mentalidad de este mundo”. En efecto, el discernimiento nos ayuda a hacer de las preferencias de Dios nuestras preferencias, a no dejarnos llevar por las modas del mundo. Hemos tenido oportunidad de confrontarnos con la experiencia de discernimiento vivida por Don Bosco y por Madre Mazzarello, observando la importancia que se le da a esta actitud en nuestras Constituciones.

El discernimiento es un camino comprometedor y largo, una actitud que dura toda la vida y que debería formar parte de nuestra cotidianidad y no sólo de momentos de decisiones importantes. El discernimiento es de alguna manera tangible y no    abstracto: en la verdad de nuestro discernimiento personal, en la búsqueda de Dios y de su voluntad, se expresan nuestras actitudes. Se expresan también en la coherencia de nuestro vivir, en la autenticidad de la atención que dedicamos a los otros. Desde la mañana hasta la noche está en juego el discernimiento, que toca verdaderamente a nuestra vida, que busca ser parte de nuestros hábitos.

 Concluyo compartiendo una frase sacada de los textos formativos de esta jornada: “En la medida en que asumamos el discernimiento como actitud permanente, seremos luz en la comunidad y en la misión, la gracia de Dios nos hará ver más lejos y nos hará testimonios de Su Amor”.

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