Roma (Italia). El 15 de junio de 2024, en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Comunidad María Auxiliadora (RCG) de la Casa Generalicia del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora celebró los aniversarios de Profesión Religiosa de Sor Luigina Di Caro (70 años), Sor Judith Suprys Ann (60 años), Sor Cecilia Park y Sor Randa Kortas (25 años).
«Junto a ellas, en armonía con la Liturgia de la Palabra, con asombro repetimos las palabras del Salmo responsorial: ‘¡Oh Señor, cuán admirable es tu nombre en toda la tierra!‘. Que así sea para nosotras, hoy y siempre, hasta el fin de los días».
Estas fueron las palabras leídas en la introducción a la Celebración Eucarística, con las que la Comunidad y el Consejo General se unieron en la alabanza y el agradecimiento al Señor por el don de Su fidelidad y por la respuesta de amor de estas hermanas.
Presidiendo la Eucaristía, concelebrada por dos jóvenes sacerdotes coreanos, estuvo presente el Vicario General de la Congregación Salesiana, Don Stefano Martoglio, quien comenzó la homilía diciendo: «Este día de fiesta no podía tener un contexto de oración más hermoso: el día de la Trinidad, porque la palabra que la liturgia nos ofrece une muy bien el misterio de la Santísima Trinidad con el misterio de nuestra vocación y de nuestra fidelidad a Dios y a nosotros mismos».
Don Stefano releyó las lecturas del día en clave vocacional: «Nuestra vocación se inserta en la creación. La primera lectura nos abre una mirada cósmica: al principio de todo está el amor de Dios-Padre-creador, una creación continua y ahí dentro está mi origen profundo, verdadero. Esto es algo para contemplar, es más grande que nosotros, pero sitúa nuestra historia de vida en un contexto, en un esplendor, que ni siquiera los momentos más difíciles y las páginas más oscuras pueden borrar. (…) Y recordar que el origen de la vida de cada uno de nosotros, de nuestra vocación, está en el corazón de Dios, es algo que nos hace enormemente bien, porque es la raíz de nuestra gratitud. (…)
Nuestra vocación es sostenida —segunda lectura— por Jesucristo, redentor. Pablo nos transmite que nuestra salvación, que viene de la creación, es vivificada por Cristo Redentor. Y esta experiencia de Cristo Resucitado nos da la esperanza de la gloria de Dios, nos hace caminar hacia el Paraíso. (…)
Todo lo que somos, todo lo que vivimos, todo es don del Espíritu Santo. El don de la vocación se concreta en nuestra vida cotidiana de fe, en nuestra humanidad, en nuestra caridad, en el amor que se vuelve paciente, pero todo lo que tenemos está en perspectiva de lo que vendrá, porque el Espíritu Santo les dirá ‘todo lo que haya oído y les anunciará las cosas futuras’. El Espíritu —con el Padre y el Hijo— nos lleva al Paraíso. (…) El Espíritu Santo nos hace capaces de mantener encendida la lámpara de nuestra fidelidad, porque lo mejor está aún por venir».
Después de la homilía, Sor Judith, Sor Cecilia y Sor Randa renovaron su consagración al Señor. A continuación, se llevó a cabo un gesto particular y precioso: la bendición de las manos y la unción con el óleo por parte del celebrante, con la siguiente expresión:
«Que vuestras manos derramen el perfume de la gratitud y del Amor recibido y dado en la ofrenda generosa y total de vuestra vida. Señor, mira benigno y bendice estas manos orantes, dedicadas a la lectura de la Sagrada Escritura, al rezo del rosario y del Oficio divino y a recibir en la Eucaristía el Cuerpo de Cristo, tu Hijo; manos laboriosas que continúan tu obra creadora y expresan tu generosidad; manos acogedoras y pacíficas, contagiosas de tu amor misericordioso, manos amistosas, signo de tu ternura, manos que cuidan y levantan, movidas por tu voluntad de felicidad y salvación. Mantén estas manos en tu mano, para las bodas eternas, por los siglos de los siglos».
Al término de la Celebración, antes de la bendición conclusiva, la Madre Chiara Cazzuola entregó a cada una una lámpara encendida con el augurio: «Que tu lámpara arda siempre, de la tarde a la mañana, delante del Señor, en perenne acción de gracias».
Por la mañana, la Directora, Sor Carla Castellino, junto con algunas FMA del Consejo de la Casa, se acercó a Sor Luigina en la enfermería de la Casa Generalicia, donde recibió con gratitud los saludos por su 70.º aniversario de Profesión y su lámpara.
La fiesta continuó en el refectorio, con el almuerzo y un momento de convivencia en el que se destacaron los talentos de las festejadas, entre ellos el don de Sor Randa para escribir preciosos iconos, como el de la Santísima Trinidad creado para la ocasión y colocado junto al altar en la Capilla, y las habilidades musicales de Sor Cecilia Park, quien compuso y tocó para la comunidad un canto de Gracias: «En el camino, tú estás ahí, cada paso junto a ti. Gracias, gracias por tu amor, siempre aquí conmigo. Gracias».



















Dear Sister,
HAPPY JUBILEE ! ! !
Thanks a million for these fabulous pictures! I printed out the one with Mother General and I made it 8×10. That’s going in my «nun» album.
Sorry I didn’t answer you sooner, but I landed in the hospital again. They might as well let me rent a room there. LOL
God bless you, Sister!
Sr Judy, thank you for sharing these beautiful words and picture memories!
I am very grateful to Our Dear Lord to have experienced a small part in His awesome walk with you. Once a Salesian…. ALWAYS a Salesian🥰