Roma (Italia). El 20 de octubre de 2025, al día siguiente de la gran jornada de la Canonización de Sor María Troncatti, los/las participantes en las celebraciones se reunieron al amanecer a la entrada del Aula Pablo VI en el Vaticano para participar en la Audiencia concedida por el Papa León XIV a los Peregrinos venidos para las Canonizaciones.
Los sombreros de colores con la inscripción «Santa María Troncatti ruega por nosotros» y la bolsa con el logo, pero sobre todo la alegría salesiana vivida plenamente en un evento tan importante para el Instituto FMA y para toda la Familia Salesiana, han distinguido al grupo, constituido por la Madre Chiara Cazzuola y el Consejo General, la Madre general emérita, Sor Yvonne Reungoat, de las novicias, las FMA de Casa Generalicia, de las Casas de Roma y de diversas Inspectorías, Inspectoras, misioneras, jóvenes del MJS, miembros de la Familia Salesiana, bienhechores, FMA y jóvenes de Ecuador, el agraciado con el milagro, Juwa Bosco, con su familia y algunos Shuar, los parientes de Sor María Troncatti y los ciudadanos de Corteno Golgi y Brescia.
La inmensa Aula se fue llenando poco a poco con los otros grupos reunidos por los nuevos Santos, en particular peregrinos de Venezuela, siendo dos los Beatos venezolanos canonizados. En espera del Santo Padre, los/las participantes tuvieron la oportunidad de intercambiar las emociones de esas intensas y únicas jornadas, de tomar fotos con las pancartas creadas para la ocasión, de grabar videos y entrevistas para documentar y conservar momentos inolvidables.
Terminados los aplausos, el Papa León se dirigió a los peregrinos expresando la alegría de encontrarlos y agradeciendo en particular a los Cardenales, los Obispos, las Superioras religiosas y las Autoridades civiles. Continuó diciendo: «El evento gozoso y solemne que celebramos ayer nos recuerda que la comunión de la Iglesia involucra a todos los fieles, en el espacio y en el tiempo, en cada lengua y cultura, uniéndonos como pueblo de Dios, cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo. Los hombres y mujeres que ayer proclamamos santos son para todos nosotros signos luminosos de esperanza, porque ofrecieron su propia vida en el amor a Cristo y a los hermanos».
Luego se dirigió de modo particular a los reunidos por los diferentes Santos. Así para la Santa FMA:
«Alabamos además al Señor por sor María Troncatti, santa salesiana que dedicó la vida al servicio de las poblaciones indígenas de Ecuador. Conjugando competencia médica y pasión por Cristo, esta generosa misionera curó las almas y los corazones de cuantos asistía con el amor y la fuerza que sacaba de la fe y de la oración. Su obra, verdaderamente incansable, es para nosotros ejemplo de una caridad que no se rinde ante las dificultades, transformándolas más bien en ocasiones para una entrega gratuita y total de sí misma».
Por la tarde, en la Basílica Papal de San Pablo Extramuros, el grupo vivió el último momento importante de acción de gracias, uniéndose a la alegría de la Iglesia universal para celebrar la santidad de Sor María Troncatti, en el año jubilar de la Esperanza, con la Celebración Eucarística presidida por el Cardenal Ángel Fernández Artime y concelebrada por el Rector Mayor, Don Fabio Attard, el Rector Mayor emérito, don Pascual Chávez Villanueva, el Postulador, don Pierluigi Cameroni, por Mons. Néstor Vidal Montesdeoca Becerra, SDB, Vicario apostólico de Méndez, en Ecuador, por Mons. Pierantonio Tremolada, Obispo de Brescia, por los Directores Salesianos de Ecuador y por otros sacerdotes SDB.
La liturgia fue animada por la Familia Salesiana y los cantos por el coro de la Visitaduría María Madre de la Iglesia (RMC). A los pies del presbiterio, bajo su imagen, estaba expuesta la reliquia de la «Madrecita buena», como es llamada por los habitantes de Macas.
La Palabra de Dios fue llevada procesionalmente al altar por las misioneras provenientes de diversas partes del mundo, con vestidos y símbolos de sus tierras, recordando el impulso, el fervor, el servicio gratuito entre los pueblos de la selva de Ecuador de Santa María Troncatti: «Animada por la gracia, que la llevaba a compartir todo con todos, se convirtió en una infatigable mensajera del Evangelio, experta en humanidad». Y así hoy «tantas FMA y laicos misioneros expresan esta misma pasión en los cinco continentes viviendo el anuncio del profeta Isaías: ‘¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la salvación!’ (Is 52, 7)».
«Esta Palabra parece escrita precisamente para Santa María Troncatti» – comentó el Card. Fernández Artime en la homilia: Sus pies – cansados pero incansables – han atravesado realmente ‘montes’, selvas y aldeas de Ecuador para llevar una sola noticia: ¡Dios os ama! No lo proclamaba solo con la voz, sino con su cuerpo entregado, con sus manos que curaban, con su sonrisa que reconciliaba».
Luego prosiguió poniendo de relieve, a partir de la Palabra de Dios, algunos rasgos de la santidad concreta y operosa de Sor María. «He aquí la santidad que hoy celebramos: la santidad de las manos que curan, de los pies que caminan sin cansarse, de la sonrisa que acoge incluso cuando el corazón está cansado. La santidad que nace de la fidelidad cotidiana. Una santidad a la que estamos llamados todos nosotros, familia de Don Bosco, donde todavía hoy tantas lágrimas de jóvenes son recogidas como perlas preciosas, tantas son las palabras calladas para llevar paz, tantos son los gestos ocultos que solo el Señor conoce».
Finalmente recordó que – como religiosos, religiosas, Familia Salesiana, Iglesia – estamos llamados a ser «como Sor Maria Troncatti, artesanos de reconciliación, buscadores humildes de unidad, mujeres y hombres que saben escuchar, callar, perdonar, volver a empezar. La paz no se construye en los palacios de los poderosos, sino en los pasillos de nuestras casas, en nuestras comunidades, en nuestras relaciones. Es allí donde comienza la santidad que transforma el mundo. Pidamos a Santa María Troncatti que nos enseñe la ternura que sana, la fe que osa, la caridad que une».
Particularmente significativo fue el momento del ofertorio, en el que Juwa Bosco y su esposa llevaron al altar el rosario, signo de la confianza filial en María Auxiliadora, con el que Sor María nutrió cotidianamente su oración y el servicio misionero, mientras que el cuñado, la cuñada, el hijo de Juwa y una FMA llevaron, además del pan y el vino, el maletín de enfermera, recuerdo de su amor concreto hacia los enfermos, los pobres y los pequeños. En el intercambio de la paz, recordando los 56 conflictos de diversa intensidad presentes en el mundo, se pidió al Señor, por intercesión de Santa María, el don de la paz para estas poblaciones, para las familias y las comunidades.
Al final de la Celebración, además del Cardenal, los concelebrantes y los presentes, Madre Chiara Cazzuola agradeció al Señor «por tanta alegría y tanta gracia que en estos días tan especiales ha derramado sobre la Iglesia, sobre todo en nuestro Instituto y en la Familia Salesiana» y concluyó alentando: «Junto a Santa María Troncatti continuemos nuestro camino en aquella santidad salesiana de pura entrega de desapego absoluto que se viste de sonrisa y de paciencia cada día”.


















